domingo, 16 de septiembre de 2007

La lógica de las emociones parte 1: La ira

Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.

-Buda (563 AC-486 AC) Fundador del budismo.-

Cuando en un ataque de cólera, se le permite a las emociones jugar con las palabras que son expulsadas vertiginosamente de la boca, ¿qué es lo que en realidad sale?, tan solo hay que preguntase si se hacen comentarios realmente hirientes a conciencia, fuera del contexto de broma, o de si estarán cargados con verdad o el deseo inconciente de dañar a quien vaya dirigido.

Comentando esto, me refiero a cuando en un ataque o en una traición de una acción anterior se le permite tomar el mando a la ira, será realmente que no somos del todo vividos para saber que lo que se esta diciendo es terriblemente punzante en los puntos emocionales que pudiesen producir daños, como decirle a alguien un secreto terrible y que luego se lo eche en cara o cobrarle favores de mucho tiempo entre otras cosas. Como si fuese necesario que cada cosa que no ha haya sido amable se convierta en una pedrada directa hacía esa persona.

En la mente humana se relaciona según algunos neurólogos, a cada recuerdo una emoción hormonal, es decir, con el aprendizaje de que no hay que tocar la cocina se le relaciona el dolor y el miedo por en algún momento haber sido amenazados por hacerlo o quemados por haberlo hecho, así es como funciona también a la hora de sacar por medio de ataques nuestras frustraciones, dejamos que todos los recuerdos relacionados con esa emoción ya sea miedo, frustración, impotencia , entre otros se apoderen de la mente y de las palabras que vamos procreando.

La lógica dicta que en cuanto un argumento se le intuye de alguna forma una carga emocional este deja de inmediato de tener valor de verdad, es como decir, que al caer en una cuestión completamente subjetiva no tiene interés a la más pura racionalidad. El valor de verdad de la emociones es indiferente, puesto que solo el sujeto que las experimenta sabe si es verdad o no.

El dejarse dominar por estas sensaciones es algo común, raro se podría decir, es el no hacerlo, ya que toda la estructura del cerebro esta fundamentada en esto, es imposible analizar racionalmente cada situación en la vida diaria. Nadie se pone a pensar cual será la definición de ser de Michael Hoffman (hijo de Nelson Hoffman), mientras baila en bailando por un sueño, solo lo hace. Así cuando uno ve a una muchacha en traje de baño es raro ponerse a pensar como jugara ella al ajedrez. (yo si lo hago, aún no se del todo por que).

La única solución que conozco para esto, no es la más fácil, ser pensante antes que sujeto que solo siente, analizar con la mayor frialdad posible cada palabra que se vaya a decir en un momento así, si es necesario tomarse un segundo y pensar en las posibles consecuencias de lo que ha de venir.

Es mil veces más fácil no decir lo que pensamos en un momento de ira, que disculparnos después.”-Anonimo-.


Marco "en un día domino mis emociones" Barrios Piedra.

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