domingo, 21 de octubre de 2007

De la mujer y otros demonios


Tengo este pequeño ensayo en mi pecho desde hace unos días, y creo que poco a poco he ido articulándolo en el cabeza, enriquecido por las conversaciones que he tenido con unos buenos amigos y condimentado con mi experiencia diaria. Aun así he de decir que no es fácil exponer públicamente esto, y espero de algunos la ayuda honesta para terminar de darle forma a este pensamiento, aunque espero también que algunos me ataquen desde su burdo moralismo y sus propios complejos y miedos.

Quiero que sepan antes algunos cosas sobre mi persona que les ayuden a entender porque he llegado a semejantes conclusiones sobre el ser más paradójico y complejo jamás creado (la mujer).

Prácticamente toda mi vida he pasado rodeado de mujeres, me crié en un hogar con mi madre, mi abuela materna y mis tres hermanas. La mayor parte de la gente que visitaba mi hogar eran mujeres, entre tias, vecinas y amigas de mis hermanas. La mayor parte de mi educación la recibí de mujeres, eran mis maestras en la escuela y algunas de ellas fueron mis profesoras en el colegio.

Y sin embargo, a manera de paradoja, no hay ser con quien me sea mas difícil convivir y sentirme cómodo que con una mujer. Ya sea porque desde pequeño tuve ese tendencia enfermiza a idealizarlas o simplemente porque nací en un entorno en donde se despreciaba abiertamente todo lo masculino, siempre sentí un enorme rechazo de parte de ellas, ya sea directo o indirecto.

El divorcio de mis padres no ayudo en mucho, al saber que mi progenitor siempre ocupo el papel del malo, del irresponsable, del aprovechado, del victimario, del agresor y mi madre era siempre la victima abnegada y sacrificada. Saberme capaz de generar tanto mal y dolor, dejo una huella tan imborrable que ahora a mis 27 años la sola idea de tener un noviazgo me provoca un pánico que es casi indescriptible.

Y he tratado de hacer las pases con mi género y conmigo mismo. He ido poco a poco, a pasos de bebe, redescubriendo mi masculinidad. He topado con buenos amigos, de esos que saben escuchar y compartir, y que te aceptan tal y como sos. De esos te tienen una fe inquebrantable y que se improvisan de maestros, que me han abierto la puerta a los mundos maravillosos del cine, del arte, de la literatura, de la filosofía y en general, de la todo lo bueno que tiene la humanidad, y de una forma fraternal, espontánea y honesta. Sin embargo debo resentir que entre esos, no cuento con ninguna amiga, ya que con ellas todo lo que he encontrado siempre son trabas, condiciones y peros. Tal vez sea mala suerte o ¿quien sabe?, ya tocaremos ese tema.

Amo a mi madre sobre todas las cosas y le estoy sumamente agradecido, al igual que a mis hermanas, tías, y todas esas mujeres maravillosas que me he topado en la vida, pero siempre resentiré algo en su naturaleza que me hace sentir un extraño, y en ocasiones un paria, solo por la condición de mi genero. Hablamos mucho de discriminación hacia la mujer, pero yo ahora quiero hablarles de la discriminación que sufrimos algunos hombres, solo por haber nacido como tales en esta dictadura feminista.

Te querré el día que seas otra persona:

Una de las características más comunes que he encontrado en todas las mujeres que conozco es la eterna insatisfacción con lo que tienen, con lo que son y con las personas que las rodean. Realmente cuesta encontrar una mujer que te diga que se siente dichosa o feliz y que no le encuentra un error o defecto a las cosas. Por ejemplo tengo una tia que esta casada con un exitoso profesional y que cuando este le pide que salgan de viaje, ella le replica que esta muy ocupada con la iglesia y que se siente mal de salud. Otra mujer me contó como en su luna de miel lo que mas deseaba era el final del viaje para amueblar la casa, ya que estaba harta de ver a su recién nombrado esposo, o otras tantas me contaban como sus maridos eran esto o aquello, o sus novios… pero rara vez encontré a alguna que me dijera que era dichosa o se sentía feliz. Por fortuna mi madre ha sido una de esas excepciones, en parte por su enorme fe, por ingenua que a veces me parezca, me ha comentado que ahora, a sus 50 años, se siente plena y feliz. ¡Ojala hubiera sido así hace 12 o 15 años! ¡Tal vez mis paradigmas serian distintos!

Yo mismo creo que adopte una forma negativa y pesimista de ver la vida a raíz de vivir en un ambiente rodeado de cinismo, hipocresía y superficialidad. Y esas son las tres cosas que más siento cuando estoy en un espacio lleno de mujeres, aparte de una abierta hostilidad y tensión. Eso de que las damas son mas pacíficas que los hombres es un mito, son igual de violentas y agresoras, pero sus métodos son distintos y debo decirlo, mucho más devastadores.

Y tal vez por esa natural disconformidad con todo, desde pequeño tuve esa incomoda sensación de que no seria aceptado por ellas a menos que de cumpliera una serie de condiciones que se resumen en una palabra: ser perfecto. El divorcio de mis padres reforzó la idea… ser inteligente, atlético, habilidoso en todas las áreas posibles, decente y buena persona. Lo contrario al cuadro con que mis tías, mi abuela y muchas otras pintaban a mi padre. Hasta ese momento todo parecía claro… ser lo mejor que puedas ser, un digno caballero, eso es ser un hombre.

Pero llegaron los tortuosos años de la adolescencia y empezaron a resquebrajarse esas ideas, porque empecé a notar la diferencia entre el discurso y la acción. Mientras en casa te predicaban las virtudes de la decencia, en el colegio y luego en la universidad las mismas mujeres te demostraban que para ser aceptado había que romper todas las reglas. Ser el baboso superficial, pelotero, fiestero, borracho, irresponsable… era lo deseable. Claro, es gracioso ver como el tipo siempre anda rodeado de mujeres, y al mismo tiempo ver como ellas lloran y se quejan de el por esas mismas cualidades que hayan tan atractivas. ¡Gran paradoja!

Y pasan los años y uno se haya en medio de ese dilema. ¿Que quieren de mi? No en vano todos los libros que tratan ese tema son éxitos de venta. Por un lado el discurso oficial de la virtud y por otro la realización practica que esa virtud es desdeñada por todos. Las feministas dictan desde sus pulpitos que quieren a un hombre que sea compañero, que las vea como iguales, que las respete y las trate con dignidad y luego, esa misma noche, esas mismas feministas le ponen las nalgas al primer primate a ritmo de reggaeton, mientras tararean alegremente la letra que dice que no son mas que una vagina y un ano, un instrumento de placer para el macho alfa al que tanto dicen despreciar.

No me tomo mucho tiempo determinar que en mi caso particular, a falta de esa inclinación por romper las reglas que algunos suertudos desarrollan con toda naturalidad, mi única esperanza era el dinero. Era el patrón más obvio, en casa la palabra rico era sinónimo de ser inteligente y exitoso. Casi todas las mujeres, cuando enumeran las cualidades de su pareja, anteponen su éxito económico como una de las más importantes. Si no me creen, pongan atención a frases como “Es abogado (o doctor, o ingeniero), es todo elegante y además un buen muchacho” o esta otra, mas de colegiala “ Ese mae es un rico, vea que pichudo que viste, todo le combina y además anda ese chuzo de carro”. El colmo llego un día en que una de mis hermanas me dijo, ante mi espanto, que lo primero que se fijaba cuando conocía a un muchacho, era en “la marca de tenis que el anda”. Variaciones de ese comentario abundan: la colonia que usa, los jeans que anda, el carro que maneja.

Conclusión: mi valor como hombre es proporcional a la cantidad de dinero que cargo en mi billetera.

Bueno… si me van a querer por la plata, no mas ponerse las pilas, estudiar y en unos 10 o 20 años cuando maneje un Mercedes o un Audi, ande un Rolex y tenga unos cuantos millones de dólares en el banco, tendré una pareja.

¿Y adivinen que? Descubrí que el dinero es buena carnada, pero que no es la base de una relación. Empecé a observar a esos viejitos adinerados con sus chicas de fantasía, solo para ver como ellas apenas pueden disimular el asco que sienten por su pareja, y como al primer momento corren a los brazos del macho alfa, con el que comparten, aparte de un sexo apasionado, todo lo que pueden sacarle al incauto benefactor. Me dije a mi mismo… no a mí.

Empecé a experimentar, ir a night clubs, a burdeles, casas de masajes. Si de todos modos lo único que ellas quieren de mi es el dinero y lo que yo quiero de ellas es sexo… brinquémonos la hipocresía. Paguemos por sexo y divirtámonos y no nos compliquemos la vida. La verdad, eso fue una escuela. Aprendí con una prostituta lo que muchos buscan entender con un pastor o un sacerdote, que la esencia del amor no se compra, y que lo que uno como hombre busca es lo mismo que las mujeres dicen buscar: amar y ser amado, ser deseado, ser respetado y estimado. Y gente, se los digo por experiencia propia, la industria del sexo es solo una caricatura de lo que debería ser una relación. Lo que una bolsa de meneitos es a un plato de comida hecha en casa.

Y así llegue a la fatídica conclusión: buscar el amor y la aceptación de una mujer es una perseguir una quimera, es pretender una utopía. Como aquel que va al final del arco iris buscando la olla de oro y solo se topa para su decepción con un espacio vació. El amor es proporcional a nuestra capacidad de auto engañarnos. No existe, es como Dios… lo necesitamos y por eso lo inventamos, solo para encubrir nuestra incapacidad de entender nuestra vida. La única persona indispensable en este mundo es uno mismo, y si hay alguien a quien debemos amar con todas nuestras fuerzas, ese debe ser uno mismo. Si uno no se ama y se acepta a si mismo, no va a ser capaz de amar y aceptar a los demás.

Conclusiones:

Se que tal vez hayan escuchado hasta el cansancio que la sociedad es una mierda, que la vida es una porquería y que nada en este mundo tiene sentido. Yo no quiero repetir esas frases vacías, porque en fondo el mundo es lo que cada quien hace de el. Si hay quien en medio de la guerra tiene la fe de una vida mejor, o alguien que en medio de su propio dolor, buscar consolar a un prójimo, o alguien, que a pesar de tanta estupidez e injusticia, decide darle al mundo algo de lucidez o belleza, creo que hay algo que vale la pena en el mundo.

Igual en las relaciones. Mamá logro ser feliz después de un tiempo, luego de madurar y trabajar duro… creo que entendió que su felicidad dependía mas de si misma que de los demás. Papá también, y saben que, a pesar de sus múltiples defectos, estoy orgulloso de él y llevo su apellido muy en alto. Ellos son felices y yo soy un poquito más feliz gracias a ello.

Lo que es jodido aquí es que honestamente el amor y las relaciones personales son algo que esta fuera del control de uno, no importa lo que digan todos esos libros de dizque auto ayuda. Una de las características del ser humano, y especial de la mujer, es su capacidad de ser impredecible. Existen esas mujeres que rompen esquemas y que son joyas, más valiosas que cualquier tesoro en el mundo. Tener la suerte de toparse con una de ellas, y la virtud de saberlas apreciar, es creo, la dicha mas grande que varón alguno pueda tener en esta corta vida.

Pero como todo lo valioso en el mundo esta limitado a unos pocos, y no siempre por merito, sino mas por fortuna o suerte. Es por eso que las relaciones sanas y alegres son tan raras como los políticos honrados. No vale la pena hueviarse por algo que esta fuera de las manos de uno… es como querer aumentar la estatura que uno tiene a punta de meditación o negociar un acuerdo de paz entre árabes e israelíes.

Creo que la clave como varones es redescubrirnos a nosotros mismos, aceptarnos y querernos, no solo superficialmente con esa dizque nueva masculinidad, pretexto para hacernos consumir cremas, tintes y ropas de diseñador. Me refiero a alcanzar una verdadera paz interior, que se refleja a la larga en el exterior y nos da esa confianza que es el principal atractivo que una mujer puede hallar en un hombre. Hasta el momento solo nos han enseñado a aparentarla, pero nadie nos ha enseñado a desarrollarla.

Igual ojala también las mujeres empiecen con ese proceso de auto aceptación, no solo superficial con sus modas, sexo liberado y neo vulgaridad, sino en su interior. No hay nada más sensual que una mujer segura de si misma, inteligente, y al mismo tiempo tierna y calida. Se necesita un verdadero hombre para valorar una mujer con esas cualidades.

Creo que en el fondo, ambos géneros buscamos lo mismo en nuestras relaciones: una extensión del amor que tenemos dentro y que necesitamos compartir con alguien. El problema es que nuestra jodida cultura nos ha desviado del camino y se ha aprovechado de esa insatisfacción para convertirnos en esclavos de un sistema. Como decía alguien por ahí: “la mejor forma de dominar a un hombre es cogerlo por los huevos”.

Saludos y gracias por leer el post.

JAY

7 comentarios:

Gana Dinero Facil dijo...
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Juliet dijo...

La verdad, a veces me hace sentir un poco ofendida cuando me encasillan dentro de ciertos estereotipos por mi condición femenina. Cuando dicen que nos interesan los tipos que nos maltratan, los machos alfa, el adinerado. Supongo que es equivalente al hombre preconcebido como infiel por su género.
Simplemente debo decir que hay mujeres que buscamos algo más que una fachada. Que apreciamos las cualidades de un compañero y los amamos con todo y sus defectos.

Alonso >R< Esteban dijo...

Este comentario no es ni cínico ni sarcástico, si no de verdad solicita información. Si hay chicas como las que la joven Juliet nos dice, auténticas que buscan maes auténticos... ¿dónde están? ¿dónde se les encuentra? ¿de verdad les basta con que uno sea uno mismo para ganarse, si no su afecto, al menos el trato respetuoso que se le debe a un igual? Me encantaría que alguien, como mujer, dé una digna respuesta.

Sakura Ai dijo...

Buenas preguntas Alonso, he aquí mis respuestas:

Las chicas autenticas existen a veces mas cerca de lo que los hombres se dan cuenta; no se encuentran ni se buscan, solo llegan en el momento correcto.

Claro que basta ser uno mismo, las chicas inteligentes aprenden a diferenciar entre la apariencia y la autenticidad de una persona.

Sin embargo, no puedo ser hip�crita, si un chico no es atractivo f�sicamente las posibilidades de que una chica lo vea c�mo prospecto de novio son pocas, por lo menos no de buenas a primeras. A medida que uno conoce a un chico su concepto sobre �l va cambiando.

No puedo hablar por las dem�s, pero yo he salido con chicos cero guapos cuya personalidad me ha cautivado.

Honestamente en la mayor�a de los casos lo que mata las ganas de algunas chicas son ciertos compartamientos que tienen los hombres que han tenido malas experiencias, como encasillarnos a todas. Nunca encasille a las mujeres por su experiencia con algunas, eso es una falta de respeto y una forma de subestimarnos a todas las que no somos as� de interesadas y superficiales.

No sé si esto le contesta.

Esteban Alonso dijo...

Pues vaya... Agradezco el comment, de verdad al menos son dos chicas que nos hablan de alternativas. Eso es algo.

Seré honesto, si uno usa en ocasiones ese tono tan amargo, es por lo duras y en varias ocasiones crueles experiencias que uno ha tenido con chavalas q te daban esa impresión de ser reales y ¡paf! de joden fatal los sentimientos al final, por noble bienintencionado que uno quiera ser (o más bien justo por ello?) En fin, ya que estamos en eso, de verdad yo soy de los que aún quiere creer en que ese tipo de relación positiva es posible... Pero esa fe es muy, muy difícil de mantener, no por machismo oo misoginia, si no por lo que es palpable en la vida cotidiana. Es todo esto tan complicado...

Juliet dijo...

Es cierto que las malas experiencias a veces te impiden tener fe; pero yo creo que si uno sigue manteniendo un poco de esperanza y es auténtico y sincero, en algun momento va a aparecer alguien que le sea adecuado. Si alguna persona antes te ha lastimado tanto, ¿valía realmente la pena estar con ella? No hay que encasillar a todo el mundo por lo que un par te haya hecho. Conozco muy de cerca a un muchacho al que lo lastimaron bien feo y tuvo su tiempo de odio contra las mujeres, pero él mismo salio de eso y ahora... está muy feliz con alguien que lo ama tal cual es.

JAY dijo...

Que interesante... contesto mucho despues, pero me uno al pensar del amigo R. Se que no todas la mujeres son iguales, de hecho mencione que existen mujeres autenticas y que son realmente especiales, pero son una minoria. Esto tambien aplica para los hombres.

La critica va dirigida hacia una conducta social y cultural, no es un ataque hacia TODAS LAS MUJERES y mi deseo no es encasillarlas a TODAS en los estereotipos de interesadas o superficiales, aunque muchas definitivamente si lo son.

Se que eso de que la persona especial llegara algun dia, tiene algo de verdad, pero tampoco uno se puede sentar toda su vida a esperar. Es solo cuestion de conocer gente, y mas que todo, de conocerse a si mismo.

Amate a ti mismo y seras capaz de amar a los demas... un punto que por alguna extraña razon Juliet y Sakura Ai omitieron, y que es tal vez lo mas atractivo que una persona, hombre o mujer, puede tener, amor para consigo mismo y por ende para quienes la rodean.

Ese el punto central de todo el articulo, no lo malas que son las mujeres, aunque si debo admitir, que es dificil confiar en una mujer, hasta no llegar a conocerla bien.