Reclusos en su propio cuarto



Hola gente, Segundo día en mi blog nuevo y el mundo no se a acabado todavía XD jejeje.

Hace un par de semanas, mientras revisaba el Periódico, me encontré un articulo bastante interesante, sobre el aislamiento al cual se someten muchos niños en Japón; en donde la principal causa se da por las presiones que deben lidiar con respecto a la realidad que enfrentan día con día, algo que indudablemente nosotros también hemos experimentado.

El articulo fue tomado de la sección "Proa" del periódico la "Nación" . Espero sea de su agrado y les ayude a reflexionar.

Reclusos en su propio cuarto.

ivarela@nacion.com

‘Hikikomori’ en japonés significa aislamiento y este es el nombre de un nuevo trastorno que padecen cerca de 1,2 millones de jóvenes japoneses. Todos ellos han roto la comunicación con el mundo exterior y viven recluidos en sus habitaciones.

El hijo de la señora Ihoh era un adolescente brillante, pero un día de tantos, tras no haber obtenido una calificación sobresaliente, decidió abandonar la escuela. Poco después, se encerró en su cuarto. Rompió toda comunicación con el mundo exterior y ahora solo vive para sus videojuegos. A sus padres nunca les dirige la palabra.

Él es un típico hikikomori , es decir, un joven que, ante el sentimiento de incapacidad para cumplir un rol social, termina por aislarse. Al parecer, se trata de un fenómeno cada vez más común en Japón, donde se calcula que al menos 1,2 millones de adolescentes y adultos jóvenes presentan este tipo de comportamiento.

En la mayoría de los casos, los afectados son hombres, primogénitos o hijos únicos y estudiantes acostumbrados a buenas calificaciones; incapaces, eso sí, de manejar sus niveles de frustración en una sociedad altamente competitiva.

De acuerdo con BBC Mundo, estos jóvenes decidieron esconderse del mundo en sus propias casas, donde las cuatro paredes de sus dormitorios les brindan protección. Ahí se la pasan durmiendo durante el día, y en las noches se entretienen con los múltiples aparatos electrónicos que les proporcionaron sus padres: televisores, playstation, DVD, videojuegos y computadoras.

Un corresponsal de esta cadena de noticias en Japón relató su experiencia con uno de estos jóvenes: “Lo conocí solo como ‘el muchacho en la cocina’. Su madre Yoshiko no me dijo su nombre, temerosa de que los vecinos descubrieran su secreto. Su hijo tiene 17 años.

“Tres años atrás estaba muy triste, hasta que un día entró a la cocina, cerró la puerta y se negó a salir. Tampoco deja que nadie ingrese. La familia debió construir una nueva cocina. Solo sale a ducharse, cada seis meses”, se afirma en el sitio electrónico noticiasdos.com.

Como avestruces. Según datos estadísticos oficiales, el 41 por ciento de loshikikomori , viven recluidos entre uno y cinco años y, al parecer, algunos, sufren de depresión, agarofobia o esquizofrenia, pero la mayoría no muestra síntomas de ningún tipo de desorden neurológico o psiquiátrico.

Por lo general, son jóvenes pacíficos que no pasan de causarle angustia a sus seres queridos, debido al aislamiento en el que viven, asegura un amplio reportaje sobre este tema elaborado por la Universidad Autra, en Argentina. Sin embargo, sí se han dado casos dehikikomoris que, en el momento menos esperado, estallan en violencia.

Por ejemplo, en el año 2000, los moradores de Hiroshima siguieron por televisión el drama que protagonizó uno de estos muchachos que, de un pronto a otro, abandonó su cuarto, tomó un cuchillo y secuestró un autobús con diez personas a bordo. Durante 19 horas, el vehículo dio vueltas por los pueblos cercanos y antes de que la policía rescatara a los rehenes, terminó por asesinar a una señora.

El estupor y el miedo que provocó este hecho hicieron mella en el colectivo y desde entonces, los japoneses han intentado estudiar y comprender mejor el fenómeno de los hikikomoris .
Para ellos, ya existen clínicas y centros de rehabilitación. No obstante, son muy pocos los muchachos y las familias que tocan a sus puertas.

Tras las causas. La severidad del problema de loshikikomoris se ha intensificado por la recesión económica que este país ha sufrido en la última década y que ha producido un récord de desempleo y falta de seguridad en el trabajo, a causa de la reestructuración o quiebra de empresas.

A ello se une el hecho de que las familias japonesas, cada vez más afectadas por la falta de comunicación, tienen ahora un solo hijo en quien cifran todas sus esperanzas y presionan para que dé la talla.

De acuerdo con los análisis de la Universidad Austral, otra posible causa de este fenómeno es que muchos de estos muchachos crecieron sin una figura paterna, pues sus papás están siempre fuera de la casa por las largas jornadas laborales.

Pero, además, está la llamada cultura de la vergüenza (típica en Japón) que hace que la gente esté sumamente pendiente del qué dirán.

“Una vez que te has separado del grupo en esta sociedad enferma, no hay forma de volver”, dice una de las víctimas del hikikomori , que logró recuperarse.

“Mientras Japón no se convierta en un lugar más fácil para vivir, el número de estos jóvenes encerrados en su cuarto no disminuirá”, asegura por su parte Sadatsugu Kudo, director de una ONG que ayuda a pacientes con este trastorno.

Si bien los hikikomoris son un fenómeno que afecta con fuerza a los japoneses, los expertos aseguran que en otros sitios del mundo ya se podrían estar registrando casos similares; sobre todo en países donde la comunicación y el interés genuino por el ser humano son valores cada vez más escasos.

Comentarios

Hannia Marcela dijo…
Pues mira , me habian hablado de este articulo, no es un fenomeno exclusivo en Japon, en latinoamerica tmb se da sin embargo, es como un tema tabu, considero que si llegan al extremo de realizar actos de violencia de ese calibre, probablemente pensan que ya no tienen nada que perder en la vida.

Lo más leído en el Templo