domingo, 3 de junio de 2007

FE (un cuento para regalar a sus amigos religiosos)

Fe

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera,

la convicción de lo que no se ve.

-Carta a los Hebreos 11:1

Conocí a Yuliana en las fiestas de Santa Bárbara de Heredia. Me la presentó su amiga Andreína, una güila con la que estaba apretando, vecina de Roque el de Ligia. Para eso yo estaba en el cole, terminando décimo. Ellas también. Aunque la chavala con la que ya andaba tenía un culote, la otra estaba buena de todo, así que le eché los perros esa misma tarde, con diplomacia para no asustarla y que la otra no se resintiera. Me dio pelota y ya cuando me tuve que regresar a Chepe quedamos de salir uno de esos días.

Mae, las embarcadas que se ha pegado uno por calenturiento. ¿Quién iba a decir que iba a terminar pandereteando por un ligue? Creo que la llevé al cine el sábado que siguió, a ver una de esas cintillas culiolas. En una parte en que los protagonistas se miraban con cara de borrego ahogado me la apreté riquísimo. Salimos de la mano del mall y agarramos bus para dejarla en el chante. De camino me dijo “Vieras cuánto me gustás, sos todo lindo, bla, bla, bla… ¿No querés conocer mi iglesia?” y yo pensé “¡Es evangélica! Me agüevás…”. Pero al final pensé más con la de abajo y le dije:

- Claro, muñeca. ¿Por qué no?

¿Habés estado en uno de esos chantes, en un “culto” o en las reuniones de jóvenes? ¿No? Pues qué te diré, las primeras veces que fui estaba como Adán en el Día de las Madres. Era una vara que uno entraba y la gente en vez de decir “Hola, buenos días” o “¿Cómo está?”, me decían “Bienvenido, joven, que Dios lo bendiga” y ya después, si alguno de esos bichos felices le había agarrado a uno confianza, “¿Qué, varoncito? ¿Bendecido y en victoria?”… De feria, cuando empecé a llegar tenía que jugar a que era sólo compa de Yuliana gracias a mi condición de “inconverso”, o sea que no había pasado frente a todo el mundo a orar diciéndole a Jesús que perdonara mis pecados. Había también un mae que me miraba siempre como si estuviera oliendo mierda, pero era todo aplayado para hablar con ella. “Ya veo por donde va el asunto” me decía, pero no podía estrilar porque resulta que era el líder del grupo de jóvenes, y esos maes en las iglesias cristianas son importantes.

Como ella siempre llegaba temprano a los cultos de los domingos, yo tenía que tragarme todo el rollo. Primero uno de los asistentes del pastor hacía una oración casi llorada con una musiquilla de organeta bien dramática de fondo, leían un pedazo de la Biblia donde decían que Dios es poderoso o que sus amados no deberían ser pobres, para pasar entonces al bailongo (“alabanza” en palabras de ellos), una música bien movida con el volumen altísimo y la gente pegando brincos. Después la “adoración”, un toque más suave, otro de los importantes se ponía otra vez a orar y alguna gente lloraba. Yo me acomodaba a la situación como podía, sólo cerraba los ojos y me quedaba quieto mientras Yuliana de verdad estaba en otro mundo. Luego pedían la plata, con unas parlas para hacer sentir a la gente culpable si no echaba en las canastas hasta el último cinco que tuvieran. Luego, otra vez la Biblia y la prédica, que casi nunca entendía porque el pastor usaba muchas palabras que sólo dicen en la iglesias . Esa era la idea todos los domingos. Los sábados tenía que ir a la reunión de jóvenes, más o menos la misma vara pero sólo con la gente de cole y los solteros no tan viejos, con unos jueguillos de vez en cuando. Siempre me agüevaba de lo lindo.

Estas varas las fui entendiendo mejor gracias a Sergio, el único buen compa que logré hacer ahí. Era una especie de nerd cristiano, sabía rajado de la Biblia y teología, pero siempre me habló en español normal.

Me cayó bien desde una vez en que se sentó a la par mía en reunión de jóvenes, con un aire de no estar ahí; siempre lo tenía cuando no estaba en confianza. Ese día el tema era “el yugo desigual”, o sea que si uno es cristiano lo correcto es se busque pareja sólo entre cristianos, que no es bueno ni sano meterse con inconversos para jalar. Poco le faltó a ese Andrés, el líder de jóvenes, para decir que era pecado hasta tener amigos “no creyentes”. ¿Ves? Por eso tenía que jugar a que sólo era compa de Yuliana, para que nadie la cagara y yo pudiera seguir con mis planes. Te decía, mientras el líder parlaba mierda nada más oigo a Sergio decirme por lo bajo: “Este animalito no sabe una costra de interpretación bíblica. Y de feria todo el mundo le hace caso a este cerrado, discípulo de cerrados… Qué basura”

Me le quedé viendo sorprendido. Yo le tenía pinta de calladón y más serio que burro en lancha. Pero resulta que a la salida hablamos más y me pareció el único que no sólo jugaba al bueno. Ahí a pocos comenzamos a conversar cuando salíamos de los jóvenes o del culto, igual hablaba de los Caballeros del Zodíaco que de San Agustín, un emperador de la China, lo mal que estaban las iglesias de hoy en día o lo mucho que odiaba el reguetón. Yo me preguntaba cómo un cerebro así podía ver todos los defectos de este ride de la panderetada y seguir en ese chante.

Pero este Sergio me terminó de ganar para cuando una güila del grupo de música, como de diecisiete años, quedó embarazada del novio inconverso. ¡Vieras el despiche que se armó! Según lo que él me contó - porque siempre estaba sobre la jugada con todo lo que pasaba en la iglesia- los padres de ella hablaron con el pastor porque querían que el novio no se acercara más a la familia pues los había “manchado de vergüenza”, a pesar de que el mae era legal y se quería hacer responsable por el chamaquillo. Y el pastor los apoyó. Dice Sergio que el chavalo lo había llamado y hasta lloraba porque quería verla y criar a su bebé pero igual lo marginaron todo, con ayuda de gente de la misma congregación.

Gracias a esta “caída” de la chavala comenzó en la iglesia una “campaña anti-fornicación”. Por dicha Yuliana no les dio pelota, Sergio me había pasado buenos argumentos y los usé para lavarle el coco. Pero el cabrón de Andresito no dejaba de hablar de la pureza, del cuerpo como templo de Dios y que hasta chasqueársela era pecado. Pero un día Sergio paró en seco a don Santidad en medio de un sermón poniéndose de pie y le dijo que dejaran en paz lo de Mariela y Carlos, que se había manejado la vara en contra del evangelio, que las reglas en la Biblia para eso son de una época en la que no había noviazgos, si había amor no tenía por qué haber pecado en coger antes de casarse. Pero que lo peor era que una congregación que debería existir para perdonar y ayudar a la gente no apoyó a dos personas habían metido la pata y prefirieron señalarlos como fenómenos.

Luego se sentó. Los demás se quedaron callados mirándose las caras; estoy seguro de que la mitad porque no entendió muy bien lo que el mae quiso decir. Echarle perlas a los cerdos, dice en su libro. Lo cierto es que Andrés después de la última oración llamó a Sergio por aparte, y cuando él volvió conmigo estaba todo puteado porque el otro le había dicho que dejara de confundir a los hermanos en la fe con argumentos mundanos, que si pensaba que la Palabra de Dios era para ser razonada, que no volviera a hacer eso y cosas por el estilo. Oí a mi compa cagarse en la madre del líder de jóvenes y en la hipocresía religiosa por más de una hora hasta que se calmó y me dio las gracias. Esa noche me convenció porque mostró que tenía güevos entre tanto agazapado.

En fin, mientras anduve con Yuliana este Sergio era con quien me entendía y el único aliado contra Andrés, que por lo pepiado que estaba de mi güila me vomitaba detrás de su máscara de santo varón. Por dicha cada vez que ese tipo mandaba una inderecta contra mí en sus prédicas o dinámicas, el otro abría su Biblia y me señalaba un pasaje para que yo dijera: “Cierto, hermanito. Pero también está escrito que tal y tal vara...” El otro nos miraba como con ganas de violar el quinto mandamiento.

Mientras, le sacaba sus buenos apretes a mi “amiga” cada vez que nos podíamos perder por ahí, aunque hubiera que seguirla acompañando a los cultos y aguantar al Señor Varón de Dios. Pero siempre que quería tocarla más salía con la hablada de que “Me sentiría de verdad bien si fuéramos novios formales...” Yo ya sabía lo que tenía que hacer.

De verdad ocupaba una oportunidad para lucirme con una conversión que me ayudara a que se abriera de piernas. Y salió de donde no esperaba.

Dentro de esa cultura propia que tienen los evangélicos hay pastores y músicos que son en verdad superestrellas, con limosinas, afiches, giras, firma de libros o discos y millones en publicidad. Ese año estaba en la cresta de la ola un pastor argentino, se hablaba de él casi como si fuera la reencarnación de Moisés. Y el mae este venía de gira a Centroamérica a realizar cultos de sanidad, pero sólo iba a estar en dos iglesias de aquí, las más papudas obviamente. La iglesia de Yuliana es hasta donde sé la segunda con más plata en el país y te podés imaginar cómo estaban: que el hermano tal aquí y los músicos se tienen que lucir, hagamos un espectáculo de danza hebrea, la recepción, la cena, el hospedaje en hotel cinco estrellas porque tiene que ser tratado con la honra que le toca a un siervo de Dios y otro montón de cosas, mientras yo me decía cómo es que tenían plata para eso y no para ayudar a la gente del tugurio que hay ahí como a los tres kilómetros.

Se estuvieron preparando por dos meses, con el súper pastor saliendo hasta en la sopa y en cada prédica, en las ofrendas porque había que dar más y afiches por todas partes, hasta en los orinales. Yo estaba asqueado. Pero por fin llegó la gran noche… Algo que jamás se me va a olvidar.

Era como ver llegar a la gente al estadio, bien temprano y camisetas con lemas cristianos. Cuando es hora de que empiece el espectáculo sale Andrés jugando al animador en medio de luces tipo Broadway, dando la bienvenida y hablando de lo que iba a ser esa noche especial y de lo felices que debíamos estar por la presencia del Pastor Maravilla. Gritos y aplausos. Luego la música, lo mismo que ya te conté pero al cuadrado. Por alguna misteriosa razón no pidieron plata, seguro para que llegara rápido el pastor principal de la iglesia y presentara a la estrella.

El che era un compa alto, de unos cuarenta y tantos, traje entero a la medida. La gente gritaba y aplaudía, una loquera, “como si se tratara de Cristo en persona” hubiera dicho Sergio, hasta que el mae levantó la mano poniendo cara de santo y todo el mundo se calló.

Ahora seguía la parla, Dios nos ama no quiere que seamos pobres, que las maldiciones familiares y no sé qué pajas más. Para cuando iba a terminar la prédica los músicos comienzan a tocar una melodía suavecilla y por ahí bajaron las luces, el che susurraba “Aquel que quiera ser liberado de sus pecados y de toda potestad del mal pase al frente, esta noche es noche de sanidad y salvación”… De pronto ese poco de gente se va cerca del escenario, digo altar, todos llegando para cerrar los ojos con la cara mirando al cielo y levantar las manos. El grupo de música repetía como por décima vez “Mientras cantamos santo, santo. Santo, santo, santo…”.

“Ahora es cuándo” me dije. Volví a ver a Yuliana poniendo cara de ángel para decirle “Siento que algo me llama, Yuli. Tal vez esta noche contesten tus oraciones” y me fui. Ya al frente me quedé de pie esperando para saber qué hacer. El argentino estaba bajando del altar con el micrófono en las manos, “Puedo sentirlo, hay poder de Dios aquí en esta hora” mientras se acercaba a una roquilla que estaba de primera en la fila. De repente sólo se oye que el hombre grita a todo galillo:

-¡Sacaramalanca baboseryase rumayán partelaquenacemande!¡Brincalacerca saltalavaranda searremanga la manga delaculebrá! ¡Jáya, en el nombre de Jesús!

Y ¡juá! le empuja la frente a la doña y ella se cae desmayada. Unos maes la atajan para que no se despiche contra el piso, la acuestan y así empieza con todo mundo. Yo me decía:“¡qué putas es esta vara!”, pero cerré los ojos para no cantarme. Levanté las manos y movía los labios mientras oía llorar a la gente que caía en una loquera, decían o gritaban cosas como “Zzzziiiiíslamiiica de mi gatomigató ¡AAAAAHHHH!” mientras los otros oraban y los músicos no dejaban de repetir “Santo, santo, santo… Santo, santo, santo”. Demasiado espeso, ahora que lo pienso.

La vara es que me va tocando a mí… Se llega el che oliendo a puro sobaco, chorreando agua y rojo rojo rojo, comienza a decir sus palabras místicas y de pronto ¡juá! me empuja la frente y yo me quise ir para atrás, pero me enderecé. Ya de pie me di cuenta de que la había cagado, pero qué querían que hiciera, yo no quería caer y no había nadie que me atajara. Seguía con los ojos cerrados, cuando oigo al compa decir entre jadeos:

- ¡Reprendo en el nombre de Jesús a toda potestad satánica que impida que este joven se llene del Espíritu! ¡Sí, Señor, Adonai, Santo de los Ejércitos! ¡Libéralo de estas ataduras, de toda raíz de amargura y cadena generacional! Este joven es tuyo, Señor, es tuyo, es tuyo… ¡ALELUYA!

Y me va pegando ese pichazo en la cabeza. Yo me dije “Aquí la jugada es caer y mariquear. ¡Por el coño!” Me dejé ir, un mae me atajó y ya en el piso sí me dio una vara muy rara, comencé a llorar como un carajillo. Así estuve hasta que volvieron a encender las luces. Se oía al argentino gritar “Un aplauso a estos nuevos hijos del Señor, a nuestros hermanos que ahora son sanados y llenos del Espíritu Santo para gloria de nuestro Dios”. Casi todos aplaudían y gritaban, sonaban aleluyas por todas partes.

Cerca de donde caí estaba Yuliana esperándome, mirándome toda tierna, “Ahora sí, amor, podemos ser pareja en Cristo”, mientras me daba abrazos y un besillo a discreción.

Cuando le conté a Sergio, que no había llegado al show según él a modo de protesta, me oyó con carilla de desconfiando y sólo me dijo que esa jugada del hablar en lenguas no le cuadraba porque para muchos es sólo por la emoción y el espectáculo, que no sirve si nadie entiende lo que dicen, y que seguro el ambiente tan cargado fue el que me puso a llorar.

Después de esa noche de “sanidad y unción” fue la felicidad para mí. Ya éramos novios, ella me llevaba a la choza cuando no estaban sus tatas porque había culto de oración y nos revolcábamos de lo lindo. Cuando ya estaba muy caliente ella metía freno, pero yo aguantaba porque veía venir el día en que por fin me la iba a coger.

Pero, mes y medio después de lo del súper pastor, anuncian el “Retiro para jóvenes cristianas ‘Mujeres de Fe’ en el campamento de Birrí”. La otra se apuntó para ir justo el fin de semana en que yo calculaba que le iba a dar por la madre. Ni modo, me dije, esperar un poco más. Pero cuando regresó estaba diferente. La noche en que llegué a la casa a marcar se me quitaba cuando le quería pegar los besos. Mientras, me contaba de lo lindo del campamento y vieras que las caminatas y otras tonteras. A mí me llevaba puta porque se seguía quitando. Hasta que le pregunté que qué era la vara y ella me contestó:

- No sabía cuándo decírtelo… Mirá, yo estaba inquieta por lo que estábamos haciendo, ya sabés, cuando mis papás no han estado. Bueno, vieras, en el campa una de las guías era toda linda y súper espiritual. Me daba confianza. Le comenté sobre lo nuestro, y ella me leyó unos pasajes de la Biblia, oramos, luego me dio consejería. Entre todo y todo llegué a una conclusión… Ehh… Vieras que el Espíritu Santo me dijo que lo mejor es que nos purifiquemos ante él, por el bien de nuestra relación. Así que pienso que lo mejor es que perdamos todo contacto físico por un tiempo…

Yo temblaba del colerón. Me dieron ganas de gritarle “Bien que el Espíritu Santo no te dijo ni mierda las veces en me la estabas…” pero mejor agarré aire y le dije:

- Comprendo, amor. Vieras que yo también he tenido el asunto en oración y me constriñe el Espíritu. Si crees que es mejor para nuestra pureza, estoy de acuerdo.

- ¡Pero qué lindo sos! Nunca pensé que comprendieras tan bien. Tenía miedo de que te fueras a enojar... Pero qué bueno, podemos seguir de amigos mientras renovamos nuestro compromiso con el Señor.

- Sí, sí.

- Perfecto –dijo mientras me daba la mano- Entonces hasta el domingo.

- Hasta el domingo.

¡Sólo ella sabía! Nunca volví a llegar a esa iglesia, a ninguna la verdad. Quedé curado de males. Mi mama dice que Yuliana llamó varias veces como por quince días, pero yo andaba de tanda con los compas o pasándola bien con Andreína. El único con el que hablé fue con Sergio, que de milagro me pescó sobrio y en mi choza casi un mes después.

- Compañero, ¿por qué no volvió a llegar?

- Mae, mucha hipocresía.

- No lo culpo, no lo culpo. Ese Andrés y sus aires de santidad…

- No sólo eso, compa. Muchas varas. Pero no se agüeve, usté sí fue una teja conmigo. Usté es de los de verdad.

Y tras de hablar un rato (bueno, de oírlo quejarse de la iglesia y del cristianismo moderno, lo de siempre), colgamos y fue lo último que quise saber de este mal ride.

Dos años después, estando ya en la U, voy un día caminando por Generales y me topo a Sergio. Me reconoce y lo saludo, buena nota, qué está haciendo, cómo le va en la carrera, e-t-c, e-t-c. Nos pusimos a hablar paja un montón. Como seguía siendo buen compa le dije que fuéramos por un café y ya sentado me contó que se había metido a estudiar antropología y que ahora era más ateo que Marx, cómo así, me va contando que ya no podía crecer o seguir bien con aquel ambiente e ideas así. Era un pacho oírlo, se notaba que había cambiado montones pero tenía todavía esa manera toda formal y atravesada de hablar. Ya cuando íbamos a coger el bus, me acordé de preguntarle:

- Mae, ¿y Yuliana? ¿Qué fue de esa güila?

- Mae, como usted se puede imaginar, ella y Andrés comenzaron a andar de novios poco después de que usted desapareció del mapa. Y fueron la pareja ejemplar de la iglesia por unos meses. Pero luego… Bueno, usted sabe, Dios no es un buen anticonceptivo.

Alonso Esteban Ramírez

2 comentarios:

Alexandar dijo...

Ahora comprendo porque mesi me envio esta page,que puedo decir cada persona en su vida tiene derecho a tener una experiencia distinta y deacuerdo a ello elegir lo correcto desde su punto de vista..
Pero Donde estan mis modales? debi empezar con un hola.. sorry HOLA =), para ser sincera si soy una persona religiosa pero no CRISTIANA como lo defines aqui, digamos que religiosa del tipo Mundano, creo que asi lo clasifican.. anyway!!
pienso que Gracias a esta publicacion nos haces darnos cuenta de varias cosas en las cuales las personas religiosas caemos cuando nos creemos los ELEGIDOS DEL SEÑOR.. y caemos en la hipocrecia, la soberbia pero sobretodo Hacer las cosas a nuestro modo de ver.
Apesar de ser una persona creyente en Dios, no puedo tapar con un dedo las cosas que tu haz podido notar y que sucede en casi por no decir todas las religiones pero justamente en tales circunstancias es cuando uno debe preguntarse que es lo correcto?, usar el llamado sentido comun. Para que para corregir y aprender o mejor dicho aprehender.
Como fuere, que bueno que escribiste ello, asi varis podemos corregir las cosas en las cuales cometemos errores..
que tengas buen dia!
pai pai.

Jonnos dijo...

Mae muy tuanis la historia en realidad, siempre he pensado que en esos lugares suceden cosas asi :s