viernes, 27 de julio de 2007

Fábulas Amorales (1): Historia del pájaro existencialista y su libido mortal

En lo hondo de la selva vivía un pájaro de bello plumaje que leía a Sartre. Así, desde polluelo desarrolló la noción de que actuaría en consecuencia de saberse solo ante una vida incierta y ser un sujeto condenado a la libertad.

Pero llegó la temporada de celo, sumiéndolo en una profunda angustia. Se especie, entre todas las aves, tiene dos peculiaridades: su codiciado y único plumaje, por un lado, así como el el más delicioso e intenso orgasmo para un macho en todo el reino animal. Eso, con el pequeño defecto de que tal potencia mata a los jóvenes novicios de un infarto a los pocos segundos tras su primera y última eyaculación, sin excepción conocida.

De este modo, mientras presenciaba con pavor cómo sus amigos de infancia se morían a su alrededor (eso sí, dando trinos extasiados y aleteando casi como colibríes) el pájaro se debatía contra el deseo creciente que le consumía. Con angustia vital se decía que todo su afanoso trabajo de desarrollo moral e intelectual –que a nadie en ese momento le importaba excepto a él- se iría al traste de ceder a ese único y casi fortuito acto de lujuria; igualmente, temía estar siendo demasiado escrupuloso ante el natural flujo de sus deseos, negándose la tan ansiada afirmación de su existencia a través del cuerpo.

Pasaron las horas, el ave existencialista reflexionaba tenso en su nido y miraba como tantos follaban locamente a su alrededor sabiendo que no habría un mañana. Pero el fin de sus cavilaciones llegó con una pajarita sensual que se posó en la rama de enfrente, lo miró lasciva, luego se dio la vuelta y levantó la cola, para mirarlo de nuevo ansiosa y respirando agitadamente.

Entonces él dejó atrás toda duda, se dispuso, y en el preciso momento en que extendía sus alas la bala certera de un cazador lo atravesó justo en el corazón.

Moraleja[políticamente correcta]:
Hay oportunidades únicas en la vida. Pese a que sea arriesgado, hay que tomarlas cuando aún sea tiempo, porque nunca se sabe.

Moraleja obvia: Si puede coger... ¡coja! (Con dedicatoria especial a Nerds, Freaks y Geeks).


5 comentarios:

Marco dijo...

mae, que pobre pajaro que por andar pajarenado se quedo sin plovo y sin vida, que destino más cruel para aquel que piensa demasiado más que morir en su pensar

Kiba dijo...

jajaja que rajado!!!

Animefanatik dijo...

Que Esopo sufra.
Esta es la mejor fábula que he leído en mi vida. !!

JAY dijo...

Hay una preocupante similitud entre ese pajaro existencialista y mi persona...SHITE!!!!

No hay alguna linda pajarita sensual por ahi que mi libere antes de que me atraviese la flecha del cazador?


Mae, se rajo con el cuento, ya le reservaron campo a la par de Poe y Esopo en el paraiso de los cuentistas.

Su dijo...

Los "machos" se mueren por coger... lo que nos pone a pensar sobre el concepto del sexo débil.