domingo, 8 de julio de 2007

Juan Rulfo y su “Pedro Páramo”, el de todos



Les comparto esta reseña ante el suceso, por un instante milagroso y totalizador, de haber terminado anoche una de las novelas más extraordinarias no sólo que haya topado, si no también que puedan leerse: “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo. Literatura total. La vida llevada a sus límites justo después de su final como expresión plena de cada uno de sus absurdos, esos que la llenan de futilidad y de trascendencia a la vez. Pero, dejaré que otros terminen de mostrarles lo que este libro ha significado en la literatura universa, y no sólo en el punto de vista de este modesto lector:

Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aún de la literatura.

Jorge Luis Borges (!)

Tenga, lea para que aprenda.

Álvaro Mutis a un joven Gabriel García Márquez

Es una novela llena de palabras que, en el fondo, de lo que trata es del silencio, lo cual me parece también milagroso. Pedro Páramo es merecedor del título de “mejor libro del siglo”.

José María Guelbenzu

Pedro Páramo es para mí un libro “amuleto”. Una especie de objeto mágico, pues Juan Rulfo lo ha dicho todo en tan pocas páginas. Muy rara vez me he encontrado frente a tanta densidad.

Acerca de Juan Rulfo

Juan Rulfo (n. Sayula, Jalisco, 16 de mayo de 1917- m. Ciudad de México, 7 de enero de 1986) fue un escritor mexicano, perteneciente a la generación del 52.

Dijo a muchas personas después de 1936 que nació en 1918 en Apulco, donde se encuentra la hacienda de su abuelo paterno en el estado de Jalisco o que nació en San Gabriel, donde vivía su abuela materna cuando no estaba en la hacienda, aunque fue oficialmente registrado como Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno en su acta de nacimiento del estado en Sayula, Jalisco o como Carlos Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno en el acta de la iglesia [[:Plantilla:Vital, Noticias 15-16]]. Gracias a las investigaciones de Federico Munguía Cárdenas, historiador de Sayula, ya hay copias de estos dos documentos en varios libros publicados desde 1987, para corregir los errores que Rulfo circulaba a propósito. Había nacido en verdad en la casa de sus abuelos paternos en 1917.

Sus únicas obras publicadas en vida son El llano en llamas (colección de cuentos, 1953), Pedro Páramo (1955, Premio Xavier Villaurrutia) y El gallo de oro (1980). Todas ellas han sido traducidas a varios idiomas.

Rulfo se ha visto influenciado por dos eventos de su infancia: los resultados de la Revolución Mexicana de 1910-1917 que iba terminando cuando recién nació y la Guerra Cristera de 1926-29. Muchos creen que esta última lo dejó casi sin familia, pero su padre fue asesinado en 1923 por un joven del pueblo Guadalupe Nava, quien tenía un conflicto con él. El futuro novelista tenía solamente seis años y la muerte iba a pesar en su memoria toda la vida. Dos tíos suyos murieron en 1928 y no a causa de los conflictos cristeros. La madre de Rulfo murió en 1927, unos meses después de que la abuela materna había mandado a Juan y Severiano, su hermano mayor, a estudiar como internados en el colegio Luis Silva. Rulfo tenía diez años y no pudo volver a los funerales.

En Pedro Páramo, Rulfo hace referencias a la migración del campo a la ciudad que ocurrió en el Mexico post-revolucionario en la manera en que describe el pueblo de Comala, cuya población es inexistente después de los actos del cacique Pedro Páramo.

La influencia de Rulfo en la narrativa, y en general, en la literatura latinoamericana, aparece ya en las obras de muchos de los escritores latinoamericanos que protagonizaron el "boom" literario durante la segunda mitad del siglo veinte.

Pocas veces dos obras tan sucintas (Juan Rulfo comentó en varias ocasiones que fueron un ejercicio de reducción literaria al mínimo indispensable) han influido con tanta fuerza a una generación tan talentosa de escritores. Muchos de sus textos han sido base de producciones cinematográficas.

Rulfo desempeñó distintas labores a lo largo de su vida, paralelas a la escritura. Entre otras ocupaciones, fue archivista y luego agente de inmigración (1936-46), agente viajero de la compañía Goodrich-Euzkadi (1946-52), colaborador de la Comisión del Papaloapan (1954-57) y editor en el Instituto Nacional Indigenista de la ciudad de México, institución en la que se desempeñó a lo largo de catorce años (1962-86).

Otra vertiente de su legado artístico son las fotografías que se dieron a conocer de manera amplia en 1980, gracias a una exposición montada en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, motivada por el Homenaje nacional que le dedicó ese año el gobierno mexicano. Una exposición de sus fotografías patrocinada por la tienda fotográfica Camarauz y la Casa de Cultura en el Parque Agua Azul de Guadalajara le causó mucha angustia aparentemente, porque dejó de querer sacar fotos o mostrarlas hasta el Homenaje Nacional de 1980 en el Palacio Bellas Artes.

Dos años después de la publicación de Pedro Páramo Rulfo ganó retroactivamente el Premio Xavier Villaurrutia de 1955. Rulfo recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1983 y el Premio Manuel Gamio, al mérito indigenista, correspondiente a 1985, de manera póstuma.

Pedro Páramo: la inapelable omnipresencia
de la muerte

Sinopsis

Juan Preciado le promete a su madre moribunda que buscará a su padre perdido, un tal Pedro Páramo, en su ciudad natal: Comala. Resulta ser este un pueblo fantasma en medio de tierra árida, en el cual vagan un sin fin de sombras que se tornan personajes misteriosos y enigmáticos, cada uno narrando sus historias, mientras poco a poco adquirimos la certeza de que todos podrían estar ya muertos. A través de sus voces reconstruimos la historia de su protagonista, un ser marcado por el poder, la violencia y la muerte.

(Aunque puede hacerse, no daré razón de una historia lineal para esta novela: en ella su complejidad estructural y el efecto narrativo son inseparables, por su misma perfección. Contar más de la historia, como si pudiera contarse linealmente, es una afrenta para esta novela).

Detrás de la novela

Pedro Páramo es la única novela de Rulfo. Esta obra tuvo una larga gestación. El autor sostuvo que concibió la primera idea de la novela antes de cumplir los treinta años, y ya en dos cartas dirigidas en 1947 a su novia Clara Aparicio se refiere a esta obra bajo el nombre de Una estrella junto a la luna, diciendo que le daba algún trabajo. Posteriormente, también declaró que los cuentos de El llano en llamas fueron en parte una manera de aproximarse a su novela. En la última etapa de la escritura de ésta cambia su nombre a Los murmullos, un título que muestra inspiración de la novela Las palmeras salvajes / If I Forget Thee, Jerusalem de William Faulkner.

Gracias a una beca del Centro Mexicano de Escritores puede concluirla entre 1953 y 1954. En este último año tres revistas publican adelantos de la novela y en 1955 aparece como libro. Algunos críticos advierten de inmediato que se trata de una obra maestra, aunque no faltaron lectores habituados a los esquemas novelísticos del siglo XIX que se desorientan frente a su innovadora estructura, reaccionando con desconcierto. Pero los estudios más recientes al respecto, como La recepción inicial de Pedro Páramo, de Jorge Zepeda, han puesto en claro, que desde el principio, el reconocimiento a esta obra, dentro y fuera de México, ha sido ininterrumpido y creciente. Los estudios dedicados a Pedro Páramo son muy numerosos y se incrementan cada año.

Sobre Pedro Páramo se han expresado alabanzas autores como Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez y Susan Sontag.

García Márquez escribió, al recordar su primera lectura de la novela:

... Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: ¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda! Era Pedro Páramo. Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí la Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá — casi diez años atrás— había sufrido una conmoción semejante.

Borges dejó escrito:

Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura.

Y Susan Sontag también:

La novela de Rulfo no es sólo una de las obras maestras de la literatura mundial del siglo XX, sino uno de los libros más influyentes de este mismo siglo.

Relevancia

"Pedro Páramo" es considerada una obra sumamente importante dentro de la literatura mexicana, pues maneja un lenguaje en realidad abstracto y coloquial, pero el mensaje que transmite acerca de la identidad y modo de vida de este pueblo es profundo.

Se ha dicho que si una persona con pocos conocimientos en literatura comienza a leer el libro, lo desechará porque le parecerá un texto áspero, brusco y prácticamente sin sentido. La verdad es que hay que estar muy conscientes de que la obra en sí es un retrato de la sociedad mexicana, a pesar de que contenga hechos que no son posibles en nuestra realidad.

A pesar de presentar hechos fantásticos logra darnos un retrato bastante fiel de su mensaje. En esta novela Rulfo se vale de voces de muertos, o de espíritus en lugar de personajes vivos, pero el retrato que nos hace de la sociedad mexicana es bastante más exacto que el que nos muestran obras más "razonables".

La sociedad de Rulfo es una sociedad muerta, una sociedad que no puede vivir con sus muertos, que vive cobijada por una religión corrupta que no busca más que sacar provecho de cualquiera que se le atraviese, una sociedad solitaria y decadente. "Pedro Páramo" es considerado por muchos, el retrato más exacto del pueblo mexicano, a través de una cuidad de muertos que buscan el descanso eterno. ¿O una vivos que realmente se han enterado de su condición?

Fuentes:

1 comentario:

Sendoshi Kurumada dijo...

Ahora que leo la entrada de Pedro Páramo, no puedo evitar acordarme de nuestro estimado amigo Alfredo Montero (N-Libros)y una de sus geniales ánecdotas:

Un día se encontraba nuestro vendedor de libros favorito, sosteniendose su quijada esperando a que llegará un cliente, cuando en eso llegá un sujeto todo "fumado" y le dice:

Disculpe caballero, estoy buscando un Libro llamado "Juan Pantano".
"¡Juan Pantano!, exclamo Alfredo confundido".
"Así es" -respondio el cliente-

"¿No será Pedro Páramo lo que usted esta buscando?" -Acató Alfredo-
"Bueno como se llamé, siempre y cuando sea de Calufa"

Jajajajajajajajajajaja