lunes, 16 de julio de 2007

Transformers: more (shit) than meets the eye



Decepción. No hay palabra que englobe mejor el sentir del equipo Sakutsu al salir de ver esta pésima película, a la cual les adelanto que le doy un rotundo 0. Se sumaban las emociones clásicas que acompañan a cualquier decepción que se respete: malestar, algo de ira, deseos de matar al responsable de semejante fiasco y la sensación de haber perdido nuestro tiempo y dinero. Pero a lo que venimos. Voy a dar una crítica, espero eficaz, de esta cinta. Si me detengo en semejante es para que Ud no pierda su tiempo, estimado y advertido lector.

Diferencias notables con la serie: pues, todo. Esta “adaptación” no tiene el mínimo de fidelidad al original, sólo toma referentes básicos: la guerra en Cybertrón, los nombres de los robots (puesto que sus formas les valieron mierda: ¿cómo Bumble-bee va a ser un Camaro? ¿Qué no captaron que el nombre “abejorro” para el personaje nunca fue gratuito? De verdad son imbéciles), y que su pelea acabó en la Tierra por razones ajenas al control de cualquiera. Aparte de eso, hicieron con la historia y los personajes lo que les dio la gana. Baste con decir que ahora todos parecen simples Bionicles transformables en carros gringos (así es: TODOS los autobots se convierten en carros gringos; en toda la puta película no sale un solo modelo de otro país). Les dejo esta foto de los susodichos como prueba:


Optimus Prime, líder natural y estratega, ahora es un pelele sin gracia ni muestras de mayor inteligencia. Al igual que Megatrón, que se introduce en la trama con un estúpido parlamento como: “I am Megratron… ¡ahhhhh!” (wtf?) . Los Transformers, que en sus temporadas originales nos daban la sensación de asistir a una verdadera guerra, con estrategias y objetivos, ahora sólo de se dan tiros y golpes con un despliegue tonto de fuerza bruta. Otro tributo de la película al american way que no dejan de exaltar, seguramente.

Bueno, vamos a sistematizar las impresiones sobre la película haciendo referencia a un clásico, para al menos pensar en un buen filme mientras acabo con este:

Lo Bueno:

Poder deleitarse con la belleza de Megan Fox. Hasta ahí. Porque su personaje, por favor… Es tan patético...
Lo Malo:

La dirección: Michael Bay (cuya carrera nunca ha estado vinculada con una buena película, pero ha generado millones de dólares) nos demuestra que lo suyo es el anti-cine. Nada funciona como debiera en esta cinta. NADA.

El guión: incoherente, tonto, sin la menor hilación lógica ni verosimilitud, el guión de esta película debió ser escrito por un equipo de mandriles con el cerebro lavado a favor de USA, mientras fumaban mariguana. Es la única explicación viable para tal colección de imbecilidades, puesto que un mandril en su cabal juicio hubiera hecho algo mejor.

Las actuaciones: de pésima a subpésimas. Nadie actúa. En serio. Todos ponen o su fea cara o su linda cara o su reestúpida cara y dicen las incoherencias que el toquen. Mención aparte para los personajes digitales, que hacen lo más destacable en este apartado.

La fotografía: marea hasta la jaqueca, eso cuando no está mostrando la deficiencia en planos, su incapacidad de tomar a los Transformes completos mientras pelean, y la rapidez característica de quien quiere disimular a toda costa la deficiencia de sus efectos digitales. Y claro, no hay que olvidar que el "toque Trinity" y la cámara lenta al mejor estilo The Matrix ya son usados también por robots.

La música: estridente, llena de pasaje típico John Williams con indigestión y un “rock” de quinta para las escenas de (¿)acción(?), evitando a toda costa dar ambientación o lograr una coherencia emocional con lo que sucede en la película.

Discurso panfletario: a nivel de signos visuales, acciones y discurso, esta pelílcula es ante todo una alabanza casi fanática al poderío militar de los EUA y a su genial lucha por la libertad. Este ejército es tan potente que, pese a perder toda su red global de defensa por un virus Decepticon, son capaces de mandar en dos minutos un escuadrón aviones de F-22 tras de que la base recibiera una clave morse enviada desde el quinto del demonio por un secretario de defensa que no ha desmostrado su identidad. Fabuloso. Por otra parte, hay parlamentos que daban asco, como: “To lose is not a choice for this boys” en referencia a unos soldados gringos en contra de un rival en apariencia imposible (¿Megatrón = Iraq? Bush debió sentirse halagado) o cuando uno de los supersoldados le grita al protagonista “You are a soldier now!!! And soldiers never get back! You can’t fail, you should make it!!!”. Todos sus escuadrones, armas, aviones y demás aparecen en tiempo récord con fuerza letal invencible, pese a que, como dijimos, una de las primeras acciones de los villanos es dejar al pentágono sin red. Impresionante, de nuevo. Pero el conjunto sólo nos dice una cosa: Michael Bay y colaboradores de verdad son de los que piensan que el globo terráqueo sólo tiene espacio para su mezquino país y los que quieran besarle los pies al Tío Sam, y lo que es peor aún: quieren que todos sus espectadores sean cómplices de este modo de pensar. Un asco.

Proyanqui hasta en el último detalle: como dijimos, todos los carros son gringos. Los diálogos no pierden oportunidad de exaltar a EUA, incluyendo el tan innecesario pasaje entre créditos en el que la madre del protagonista se deja decir: “Este es un país libre. El gobierno nos diría sin hubieran extraterrestres. ¿Right, sweetheart?”-mientras sostiene a un chihuahua. (¡Puuuajjj!)

Colección de clichés: El adolescente perdedor del cual, de pronto, depende el destino del mundo. La chica linda-pero-conflictiva de pasado oscuro que al inicio sólo anda con deportistas que, por azares del destino, se ve involucrada con el adolescente perdedor que deviene en héroe y –de paso- en su nuevo novio. Los soldados gringos invencibles y todoterreno, que dan la cara por el valor de toda la especie humana ante los nobles alienígenas que vienen a salvarnos -¡oh, paradoja!- de los problemas que ellos mismos han generado. El agente del gobierno con coeficiente intelectual negativo al que le dan diálogos de más para ver si nos hace reír. No sale una sola mujer que no pudiera ser la portada de Vogue. El personaje “cómico” que sí pretende serlo es negro y gordo. ¿Es suficiente esta lista? Pero les aseguro que aún hay más clichés, en caso de que quieran buscarlos: prácticamente cada escena de la película tiene al menos uno.

Lo Feo:

Pagar cualquier suma de dinero e invertir tiempo en este asco de filme.
La cantidad de gente que dice que esta película es de “buena” a “excelente”. Uno sabe que hay que respetar la diversidad de gustos, pero en honor a la verdad: cualquiera con dos dedos de frente y un mínimo de sentido crítico debería captar que esta película es basura. ¿O se ha desarrollado tan bien la capacidad de apagar el cerebro ante un audiovisual en la mayoría de la gente?

Conclusión:

Transformers, en honor a la verdad, debería pasar a la historia como una de las peores adaptaciones de un cómic o serie animada a la gran pantalla. Sin la fidelidad mínima al concepto original, una inmunda realización visual, su carencia de historia y contenido, sumado a que es quizá el peor panfleto proyanqui que haya visto en toda mi existencia. Y todo esto llevado al punto de la náusea. Por eso, sólo un consejo a nuestros avisados lectoras y lectores: SI TIENEN EN ALGUNA ESTIMA A LA SERIE DE SU INFANCIA, O A SU INTELIGENCIA, NO VEAN “TRANSFORMERS”, POR NADA DEL MUNDO.


Porque, al final, este es un nuevo caso que hace válido el dicho: “Jamás hay que poner en manos de un gringo lo que concibió un japonés”.

No hay comentarios.: