jueves, 30 de agosto de 2007

Ordenar la vida

Hoy en la mañana, mientras revisaba el periódico matutino, me encontré está interesante columna en la sección de Opinión de "La Nación".

El árticulo me parecio bastante interesante, por lo cual me tomé la libertad de compartilo con ustedes aquí en el blog. Espero y sea de su agrado.

Ordenar la vida
La ilusión de cada cosa en su lugar preciso se quedó siempre en simple aspiración

Por: Enrique Obregón Valverde
Abogado

"Antes, con frecuencia, pensaba en ordenar la vida, mi vida: orden en lo cotidiano, en lo que hago casi por rutina, diariamente. Por eso, en enero, siempre compré una agenda grande, bien empastada, para apuntar con precisión mis compromisos: el almuerzo, la reunión política, la visita familiar. Planificar ordenadamente un año de vida.

En una ocasión se me ocurrió comprar un mueble con muchos cajoncitos para ordenar también las pequeñas cosas, las importantes. Después de dos años, los cajoncitos estaban repletos de tornillos, tuercas, botones, bolitas de cristal, bolígrafos que no escribían y cuanta cosa pequeña iba apareciendo sin lugar preciso donde ubicarla. Cada cajoncito resultó el refugio de un desorden particular. Y la agenda, al finalizar el año, estaba guardada, intocable, con la misma envoltura de la tienda donde la compré.

Maravilloso despegue. Como no he nacido para ordenar la vida, mi vida, la ilusión de cada cosa en su lugar preciso se quedó siempre en simple aspiración. Posiblemente por eso, nadie me ofreció la jefatura de la Oficina de Planificación. Pero, observando la realidad, los técnicos y los grandes especialistas nunca pudieron ordenar finanzas, proyectos de desarrollo nacional ni gobiernos. Un poeta, quizás, lo hubiera hecho mejor, como en Japón, cuando comenzó su maravilloso despegue económico e industrial, que estuvo al frente de la Oficina de Planificación, no un doctor en Economía o un especialista en el orden administrativo, sino un reconocido escritor en ciencia ficción.

Y es que hay algo indispensable para vivir bien y para administrar adecuadamente un país, y es la imaginación, cualidad de la que carecen la mayor parte de los políticos. Al fin y al cabo, de lo que se está hablando, tanto en la vida privada como en la política, es del futuro. Y como somos lo que debemos ser o no seremos nada, allí, en ese pensamiento, está inmersa la imaginación, por lo que los doctores y especialistas poco tienen que hacer cuando se habla del futuro de los pueblos.

Caja de Pandora. Pero del mueble de los cajoncitos, una verdad demostrada pude entresacar: si el desorden no puedes evitarlo, encajónalo. Y ese es el consejo que doy a los que han dedicado su vida a la función pública, con la advertencia, eso sí, de que, en un futuro, a un despistado nuevo funcionario se le ocurra abrir los cajoncitos y destapar algo así como la caja de Pandora."

Tomado del periodico la nación, del día 30 de Agosto del 2007


Sendoshi Kurumada

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