sábado, 15 de septiembre de 2007

Eva y la manzana (Filosofía de la comida parte 2)



En nuestro contexto cuantos de nosotros comemos solo porque necesitamos alimentarnos y nutrirnos, dejando de lado los diversos sabores que la comida ofrece a nuestro paladar; en ocasiones solo buscamos víveres porque su sabor resulta agradable a un extremo salvaje y los consumimos cuando ni tenemos hambre, solo por poder disfrutar de aromas, sabores, texturas, olores que resultan embriagadores y nos sumen en un estado de éxtasis (adivinen con que combinan bien cierto alimentos). A comer más de lo que necesitamos generalmente se le llama gula(difiere de la gula antigua), por ende si comemos más de lo que necesitamos o por solo experimentar placer nos convertimos en golosos y caemos en uno de los siete pecados capitales(Gula).

Los siete pecados capitales fueron inventados por la iglesia cristiana para transmitir moralidad a sus miembros, del mismo modo se contraponen a estos pecados mortales una serie de virtudes. La gula es básicamente cualquier exceso de comida o de bebida, aunque en principio se refiere a cualquier tipo de exceso, por otro lado la templanza que es su virtud contrapuesta significa la capacidad de moderación en el vivir. Curiosamente (en realidad no tanto) estos pecados capitales y virtudes son sospechosamente similares a las virtudes y vicios propuestas por Aristóteles aunque con variaciones sádicas que están dirigidas al vulgo para procurar el poder de la iglesia, mientras que la ética que propone en principio Aristóteles es para enaltecer al ser humano.

Ahora procederé a fundamentar lo que anteriormente he dicho en pocas palabras, pero solo enfocándome en la gula que es el tema de mis reflexiones. Cuando una entidad cobra diezmo es necesario procurar que las personas puedan costearlo, que mejor manera que privándolos del placer y de los excesos. Si consumo solo lo que necesito o lo que me permite permanecer en pie (solo lo necesario para seguir produciendo) puedo traerle más beneficios al Estado-Iglesia. Por lo general una manera de que las personas ignorantes reaccionen es mediante un velo de miedo a lo desconocido, así pues si me excedo cometo gula y me quemo en el infierno por toda la eternidad mientras mi alma se retuerce y sufre cual lombriz bañada en alcohol, mientras dios se regocija en el cielo y proclama su amor eterno por mi el cual requiere dinero (“porque para todo lo demás hay Master Card”).

Hubo una vez un hombre llamado Adán y una mujer llamada Eva que vivían felices de la vida en un jardín mágico lleno de animalitos y frutitas. Sin embargo en el jardín había una fruta prohibida para el ser humano la cual le ofrecía conocimiento acerca del bien y el mal, podría inferir que ni Eva ni Adán conocían el bien o el mal por ende eran incapaces de actuar correcta o incorrectamente ya que carecían de moralidad; tal vez dios deseaba protegerlos de si mismos sumiéndolos en la ignorancia la cual se representa como un ideal; “todo ser humano debería aspirar a la ignorancia”. Esta fruta prohibida se presenta típicamente como una manzana la cual gracias a Eva y a semilla de la tentación que planta la serpiente en ella (si fuera Freud diría que la serpiente representa un símbolo fálico). Eva ofrece la manzana a Adán el cual al carecer de una base moral y no tener conocimiento acerca del bien y el mal decide aceptar y consume de la tentadora, apetitosa y roja manzana; por sus maliciosas acciones Eva y Adán son expulsados del jardín y condenan al resto de la humanidad hasta nuestros días. Hay que notar el papel de la mujer en la historia que conforma el elemento pecaminoso que se introduce en el hombre principalmente por su sensualidad y su incapacidad de mantenerse firme frente a la tentación y la cual, según se le enseña a los niños, es la culpable de que habitemos “este valle de lágrimas”. La manzana representa un fuerte elemento sexual y es la fuente de la gula; en la manzana hay exceso de bebida, comida, sensualidad, ansias de más .De ese punto en adelante la Biblia se torna más y más machista, sin embargo hay que considerar que no es un libro apto para nuestros tiempos ya que esta totalmente descontextualizado y desfasado (todo esto gracias a muchos factores).

¡Oh la comida! Fuente de sensualidad, pasiones y deseos no cumplidos. Despierta en el ser humano lo mejor y lo peor. El verdadero pecado que encuentro en la comida y bebida es no hallar placer en ellos, también obsesionarse con ella y dañar el cuerpo y la mente. La moderación que es necesaria mantener es la que nos procure bienestar tanto al cuerpo como a la mente(siendo estas dos una sola), ya que si una se desequilibra la otra no funcionará correctamente.


Kiba, con ganas de tomar guaro...

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