jueves, 29 de mayo de 2008

Algunas ideas del Medievo...

Ahora que estoy un poquito más desocupado de la Universidad; hoy tengo ganas de hablar un poco de Filosofía. Pues he notado que hace mucho que no le damos un poco de "Síntesis epistémica" a la página. Así que si no tienen ganas de filosofar conmigo, pues regocijen se con el Reportaje de las Pelirrojas del buen amigo Pablito.

El tema que trataremos hoy, será entorno a algunas teorías de la Filosofía Medieval.

Durante la edad media muchos fueron los grandes pensadores que aportaron parte de su conocimiento a la gran causa del conocimiento humano; de los cuales tres de ellos daré a destacar: El primero, San Agustín de Hipona. 

Uno de los cuatro pensadores más importantes de la Iglesia latina. (Y para aquellos que lo conocemos un poquito más; destacado levantador de Faldas y amante de mujeres, en sus años mosos).

San Agustín entendía que la verdad era eterna y necesaria. Y a estas características sólo respondían los contenidos ideales, pero no el conocimiento de las cosas obtenido a través de los sentidos, que es siempre particular y circunstancial. Por ello no consideraba que los sentidos fueran la fuente del conocimiento. Incluso afirmaba que la experiencia sensible es posible porque el alma la guía con sus reglas e ideas.

Así, por ejemplo, necesitamos el conocimiento de lo uno para percibir lo múltiple, y a éste no lo obtenemos de la experiencia, pues en el mundo no hay unidad verdadera sino divisibilidad hasta el infinito.

La fuente de la verdad hemos de buscarla en el interior del hombre, en su espíritu. Y no al modo de las ideas innatas cartesianas que el hombre encuentra en sí mismo, sino yendo más allá del propio espíritu, remontándonos hasta Dios.

Agustín creía que Todas las ideas, ya sea eternas, inmutables e "increadas", se encontraban en Dios. Y él nos las comunica mediante el poder de su palabra. (Eso deja en evidencia que todas nuestras ideas; perversas o no, vienen de Dios XD)

Conocer de un modo natural (y no milagroso o sobrenatural) era una idea algo rebuscada para los pensadores de la Iglesia. Así que hayaban más factible que el conocimiento vivinera de una fuenta divina. El l mundo lo vemos y pensamos gracias a la luz de las ideas, ideas que no nos pertenecen, sino que pertenecen a Dios, quien nos las comunica iluminándonos para que podamos conocer.

Por otro lado tenemos a Avicena (médico, filósofo, científico y Brujo persa) quién negaba la inmortalidad del alma individual. A través de él, Occidente entró en contacto con la doctrina del Intelecto Agente; único, para todos los hombres.

Cada individuo posee un intelecto paciente que, al volverse hacia el intelecto agente, recibe de él las formas inteligibles correspondientes a sus imágenes sensibles.

Avicena desdobla la noción de ser en dos: ser necesario (que no tiene causa y por su esencia no puede "no-existir") y ser posible (que puede existir sólo si es producido por una causa). Gracias a la experiencia conocemos únicamente objetos cuya existencia depende de determinadas causas. Tanto ellos como sus causas son "posibles, y no "necesarios".


San Abelardo aborda el problema de los objetos universales, intentando responder la siguiente pregunta: ¿Existen en la realidad o solamente en el pensamiento?


Abelardo sostiene que el universal es aquello que puede predicarse de varias cosas, y no hay cosas que puedan predicarse de otras, ya que cada una es ella misma. (Por ejemplo el Universal de sexo, sería todo el conjunto de "partes" que lo hacen posible).

Por lo tanto, la universalidad no puede atribuirse a las cosas sino sólo a las palabras, es una función lógica de determinadas palabras (ya que también hay palabras particulares, que sólo pueden predicarse de un individuo, como por ejemplo un nombre propio).

Sostiene que, como una idea no puede sacarse de la nada, es necesario afirmar que las cosas tienen algo que de validez o no, a lo que de ellas se predica. Abelardo llama "estado" a ese fundamento en las cosas del universal.

Duns Escoto (teólogo y filósofo escocés de la escuela escolástica). Analiza con precisión los conceptos de causalidad y posibilidad en un intento de establecer una prueba rigurosa de la existencia de Dios, el ser este primero e infinito. No obstante, mantenía que para conocer la verdad en toda su amplitud y cumplir con el propio destino; no debe limitarse a hacer uso de las intuiciones "derivadas" del conocimiento natural o de la filosofía; sino que también se debe intentar conocer y aceptar la revelación por nuestra propia cuenta. Dejando así la posibilidad de que las personas, crean o no en Dios.

Para Escoto, teología y filosofía son disciplinas distintas y separadas; sin embargo, se complementan. La teología recurre a la filosofía como una herramienta.

En su opinión, el interés primordial de la teología es Dios. Considerado desde el punto de vista de su propia naturaleza mientras que la filosofía sólo apela a Dios en la medida en que Él es la causa primera de las cosas (además de la causa más recurrente de las discusiones agresivas).

Escoto creía que la "naturaleza" de la teología era como una Ciencia (¿?). Sin embargo, Tomás de Aquino definía la teología primero y ante todo como una disciplina especulativa.

Escoto abordaba la teología como una ciencia práctica, interesada en cuestiones teóricas sólo en la medida en que éstas se plantean como fin el salvar almas a través de la revelación. (Muy buena base para el proceso inquisitivo ¿verdad?).

Argumentó que mediante la fe una persona puede conocer con absoluta certeza que el alma es incorruptible e inmortal; la razón puede argumentar con verosimilitud la existencia de tales cualidades del alma, pero no puede probar que existan con exactitud.

Como Santo Tomás, Escoto fue un realista de la filosofía, (y pagano a medias) pero se distinguía de éste en ciertas materias básicas. El principal punto de diferencia entre ellos está relacionado con sus ideas de la "percepción". Escoto mantenía que, una comprensión directa, intuitiva, de las cosas concretas se obtiene tanto a través del intelecto como de los sentidos. Aquino, por otro lado, sostenía que el intelecto no conoce por sí mismo.

Comentario Personal:

Como bien sabemos en un principio la Iglesia no quería saber nada de la filosofía, ya que estaban bajo la impresión de la nueva vivencia de su fe para con la conciencia del pueblo.

Gracias a San Agustín, se puso un sí positivo a la filosofía en relación con la Religión; y gracias a la unión de ambas, la edad media desarrollo una amplia gama de conocimientos entorno a la verdad del mundo. Innegable es el hecho de que la edad media propuso interesantes debates entre los temas de la fe y la razón; los cuales dieron cabida a que pensadores posteriores como Descartes y Kant, nos brindarán esa riqueza epistemológica de la cual hoy hace gala la ciencia. (Bueno Descartes no tanto)...

Gracias al aporte de la filosofía escolástica, nos fue posible rescatar el conocimiento del mundo antiguo; y ser testigos de grandes acontecimientos en la historia humana. Ante estos muchos otros aportes se crea el marco de lo posteriormente sería le época del renacimiento; la cual no hubiera sido posible sin el innegable aporte de la cultura Eclesiástica filosófica del medievo.

Sendoshi Kurumada.

2 comentarios:

JAY dijo...

Esta interesante, con frecuencia se cree que en la Edad Media nadie pensaba, pero se manejaron ideas interesantes.

Igual los filosofos estaban obligados a colocar a Dios en sus teorias, so pena de ser considerados paganos o herejes.

El Kiai dijo...

Veamos... Filosofía o Pelirrojas?? Filosfía o Pelirrojas??

Mae, no sé ni porque lo estoy deliberando... :P