domingo, 6 de julio de 2008

No apto para creyentes: -Parte 2-


Hola gente, tal y como prometí voy a continuar con la serie no apto para creyentes, que pretende desmentir la idea de que la biblia es un libro histórico, y mas bien refuerza la idea de que la Biblia es una reconstrucción mitológica de la historia del pueblo judío y las bases de la iglesia cristiana. En esta ocasión el escrito es de Bill Sierichs Jr, y pueden descargarlo completo aquí
Básicamente trata de las incoherencias numericas de las épicas batallas del pueblo de Israel que aparecen en la Biblia. Si tales batallas fueron reales, desafian toda lógica militar y demográfica, porque tenemos ejércitos que se regeneran casi espontáneamente. Esos israelitas antiguos eran como conejos, unas completas máquinas sexuales, para sostener ejércitos que generalmente no bajaban de los 60.000 hombres, fuertes y bien entrenados, mayores de 20 años, a pocos años o incluso meses de sufrir derrotas militares o pestes que diezmaban a la población.

Espero que lo disfruten y cualquier queja o aporte pueden hacerlo en los comentarios o al correo del templo. ¡Saludos!


"Esas anonadantes cifras bíblicas
Haciendo inventario de los ejércitos del antiguo Israel"

Por Bill Sierichs Jr.

La supervivencia del antiguo Israel debe haber estado en duda con frecuencia, ya que ejércitos de centenas de millares atacaban al naciente estado repetidamente. En una ocasión los israelitas repelieron a un ejército egipcio de un millón. Milagrosamente, por varios siglos Israel sobrevivió los ataques de ejércitos mayores que los que estuvieron al mando de Napoleón, Alejandro el Grande, Gengis Kan, los generales de la Guerra Civil Americana, y hasta las masivas fuerzas de Prusia y de Francia en 1870.

Examinemos detenidamente este milagro. Empecemos por colocarlo en un plano histórico. De acuerdo con Herodoto, el ejército persa de Jerjes constaba de 1,700,000 cuando invadió a Grecia (Las Guerras Pérsicas, Libro VII, Sección 60), pero ningún historiador de reputación acepta esa cifra. Los persas de ninguna forma podían haber abastecido a tal hueste, teniendo en cuenta la tecnología del transporte y manejo de alimentos en esa época. Por ejemplo, Donald W. Engels estima que el ejército de Alejandro en número total de 65,000 de todas las clases, necesitaba por lo menos 1,500 bestias de carga, y hasta 8,400 cuando había que atravesar regiones áridas o desérticas, solamente para acarrear los abastecimientos de un día (Alejandro el Grande y el Avituallamiento del Ejército Macedonio, p. 19). Esa cifra sube a 50,400 bestias de carga para una marcha de cuatro días en un desierto. En una región fértil Alejandro todavía necesitaría 40,350 bestias de carga y tiro, por lo menos, para acarrear el avituallamiento para diez días de marcha (Ibíd.). Por lo tanto, los más generosos historiadores rebajan la cifra del ejército de Jerjes a un décimo, o alrededor de 180,000 números. Historiadores más escépticos piensan que hasta esa cifra es demasiado elevada, y la reducen a 100,000 poco más o menos.

Algunos historiadores sugieren la posibilidad de que Herodoto haya entendido mal sus fuentes de información, y que contó el total de las fuerzas disponibles en el Imperio Persa. Para un imperio que incluía una región que se extendía desde la India Occidental y Rusia sudcentral, a través de Pakistán, Afganistán, Irán, Irak, Siria, Líbano, Israel, bajando hasta Egipto, volviendo a Anatolia y hasta lo que era Yugoslavia, la cifra parece bastante correcta a los historiadores.

Es cierto que cuando Alejandro el Grande invadió el Imperio Persa, se enfrentó a enormes ejércitos persas en Issus y Gaugamela, fuerzas que alcanzaban posiblemente 100,000 y hasta quizás 200,000 hombres, pero estas cantidades son muy debatidas. Alejandro, que dominó a Grecia, Macedonia, Tracia (sudYugoslavia) y una pequeña parte de Anatolia Occidental, fue capaz de reunir entre 90,000 y 100,000 hombres en total, la mitad de los cuales quedarían en Macedonia cuando invadió el Imperio Persa.

Batallas épicas como esas, no obstante, eran raras en la historia antigua. Más comunes eran las peleas como la de Maratón, donde unos 10,000 griegos se enfrentaron a fuerzas persas ligeramente mayores en 490 AC, o la campaña del siglo XIII AC en que el rey hitita Tudaliyas IV hizo frente a un ejército de 10,000 soldados de infantería y 600 carros en Anatolia Occidental.

Más comunes aún eran las excursiones entre tribus y ciudades, que comprendían unos cuantos cientos, quizás unos pocos millares de combatientes. Una Historia de Mis Tiempos, de Jenófanes, consigna numerosos ejemplos de estas campañas menores: mil esclavos espartanos emancipados y otros 4,000 hombres del Peloponeso, ayudados por 300 mercenarios a caballo, 300 de infantería ligera, y 200 hoplitas griegos (soldados que portaban armas pesadas), atacando una localidad; 800 de infantería ligera y un número similar de hoplitas que tendían emboscadas a otras fuerzas, etc.

Las grandes batallas, con cientos de miles de combatientes, como las imaginamos, no fueron posibles hasta el siglo diecinueve, con el desarrollo del ferrocarril. En el siglo dieciocho Federico el Grande tenía un ejército de 83,000 números cuando se hizo rey de Prusia. Otros países ­ Austria, Francia, Rusia ­ reunían huestes más numerosas, pero raramente se aproximaban a 100,000. Las victorias más grandes de Federico ­ Rossbach y Leuthen ­ involucraron unos 75,000 y 115,000 hombres, respectivamente, de ambos bandos. En la Revolución Americana, las batallas raramente consistían en más de 10,000 combatientes en total, y por lo general eran muchísimos menores.

En la mayor victoria de Napoleón ­ Austerlitz ­ participaron unos 150,000 soldados. Y lo mismo la mayor batalla de la Guerra Civil Estadounidense, la de Gettysburg. Napoleón reunió 500,000 para su invasión de Rusia ­ dispersos en columnas a lo largo de cientos de millas de la frontera de Rusia. Los problemas de suministro costaron muchas vidas. La Unión mantenía unos 500,000 hombres en armas durante la Guerra Civil de EE.UU., abastecidos por vagones de ferrocarril y naves de vapor, y estaban esparcidos por la mitad de la nación, de forma que ninguna región individual tuvo que abastecer a tan numerosas huestes.

La excepción de todos estos acontecimientos históricos militares es la antigua Israel, según la escritura judía. Por ejemplo, en II Crónicas 14:9, Zera el etíope trajo un millón de hombres y 300 carros contra el Rey Asa de Judá (908-868 AC). Las diez tribus de Israel se habían separado antes de Judá, de modo que Asa estaba al mando de solamente 300,000 guerreros de la tribu de Judá y 280,000 de la tribu de Benjamín (II Crónicas 14:8). Sin embargo, nos dicen que Asa derrotó a los etíopes, "matándoles a tantos, que no pudieron recuperarse" (v:13). Contribuyó, desde luego, que Asa clamó a "Jehová su Dios" antes de la batalla (v:11) y, como era muy de esperarse, "Jehová abatió a los etíopes delante de Asa" (v.12). Es siempre una ayuda para un ejército tener un omnisapiente y omnipotente dios de los ejércitos del lado de uno.

Anteriormente, el Rey Sisac de Egipto (945-924 AC) había también atacado a Judá con 1,200 carros, 60,000 soldados de caballería, e "infantería sin número" (II Crónicas 12:3) en tiempos del nieto del Rey David, Roboam (926-910). Sisac se llevó un gran botín de las muchas ciudades de Israel y de Judá. Dejó una lista de sus trofeos en Egipto.

Estas batallas deben haber sido espectaculares, como escenas de una película de Cecil B. DeMille, porque Roboam tenía 180,000 hombres de las tribus de Judá y de Benjamín (I Reyes 12:21) para defender el territorio de Judá. Roboam hubiese podido derrotar a Sisac si hubiese tenido el ejército de sus abuelos, pero, lamentablemente para él, el reino se había dividido en guerra civil a la muerte del Rey Salomón. De acuerdo con un censo de hombres mayores de 20, ordenado por David, su ejército era inmenso ­ 800,000 guerreros en Israel y 500,000 en Judá, o 1,300,000 "hombres poderosos y valientes" (II Samuel 24:9), a no ser que creamos los datos del mismo censo, que muestran un total de 1,570,000 hombres en el ejército de David (I Crónicas 21:5).

Nada en la escritura sugiere que el ejército del Rey Salomón fuese más débil que el de David, aunque II Samuel 24:15 sí consigna que 70,000 israelitas murieron de una plaga inmediatamente después del censo de David. Salomón mismo tenía 40,000 espacios en sus caballerizas y 12,000 soldados de caballería (I Reyes 4:26). Para mayor claridad, los carros de esa época eran tirados generalmente por dos caballos, y un tercer caballo se conservaba como “repuesto”. Así que Salomón debe haber tenido unos 9,300 carros (28,000 caballos) más su caballería, aunque I Reyes 10:26 dice que tenía solamente 1,400 carros pero 17,000 soldados de caballería.

La mención de caballerías egipcia e israelita es extraña, ya que las caballerías parecen haberse originado en las estepas rusas y extendido hacia el sur por el Oriente Medio aproximadamente a fines del siglo diez (John Keegan y Ricardo Holmes, Soldados, una Historia de Hombres en Batallas, pp. 79-80). Los asirios casi con certeza tuvieron caballería antes que los israelitas y los egipcios, y la primera mención de caballería en los anales de Asiria data del siglo nueve (Antes de esa época niños y jovenzuelos montaban caballos como mensajeros, pero los caballos de las edades de Bronce y de Hierro era generalmente demasiado pequeños para llevar hombres de pelea. Del norte vinieron caballos mayores (Ibíd.) Podría Ud. casi pensar que los cronistas israelitas introdujeron un anacronismo en sus historias, pero eso sería imposible, puesto que fue Yahvé mismo el que las escribió. ¿No es así?

Pero también el ejército israelita era fuerte. El jefe de los capitanes de David, Jesbal mató 800 hombres en una batalla (2 Samuel 23:8). Otro comandante, Abisaí, mató a 300 en una batalla (2 Samuel 23:18), y Jasobán, otro de los poderosos hombres de David, mató a 300 en una lucha (1 Crónicas 11:11). Por comparación, no creo que Conán el Bárbaro mató jamás a más de unas cuantas docenas en cualquier batalla, de acuerdo con las crónicas de sus hechos por Robert Howard, pero, también es verdad que Conán adoraba a Crom, no a Yahvé, así que comprendemos la mezquindad de sus logros.

La guerra civil que dividió el reino perjudicó de verdad a Israel, porque Roboam solamente pudo reunir 180,000 guerreros a fines del siglo X (sin duda AC ­ nota del traductor), comparado con las huestes de David de 1,300,00 o 1,570,000. Sin embargo, los israelitas eran rápidos en la reproducción, porque pocos decenios más tarde, II Crónicas 17:14-l8, nos dicen que el Rey Josafat (868-847 AC) tenía 5 comandantes con un total de 1,160,000 hombres de Judá y Benjamín. Debe haber habido una plaga, no obstante, porque para II Crónicas 25:5 Judá y Benjamín pudieron reunir solamente 300,000 guerreros de más de 20 años de edad, y el Rey Amasías (801-773?) tuvo que contratar 100,000 mercenarios del vecino Israel.

Para 2 Crónicas 26:12-l3, no obstante, el Rey Ozías (hijo de Amasías, 787-0737 AC), se rehizo con hasta 310,000 soldados. (La lectura de las Crónicas es parecida al mercado de valores: el ejército israelita sube 100,000 puntos hoy, baja 200,000 mañana, gana 120,000 al fin del mes).

El estado de Judá cayó en tiempos difíciles en 2 Crónicas 28:5-8, porque primero los sirios mataron muchos hombres, que debe haber sido una venganza por la vez en I Reyes 20:30 en que los israelitas dieron muerte a 100,000 en una batalla, después de la cual los sirios sobrevivientes se retiraron a la ciudad de Afek, donde una muralla cayó y mató a 27,000 más (Ésta no fue la Gran Muralla de China. ¿O sí?). De todos modos, volvamos a 2 Crónicas 28. Entonces Israel invadió a Judá y mató 120,000 soldados y se llevó 200,000 civiles cautivos, que más tarde fueron generosamente dejados libres.
Este número de cautivos suena sospechosamente inflado. Cuando los babilonios bajo Nabucodonosor tomaron a los israelitas cautivos (II Reyes 24:14-16), solamente capturaron 10,000, todos "hombres valientes", príncipes, carpinteros y herreros. Desde luego, no llevó a los más pobres, pero esos no eran "hombres fuertes y valientes". Así, pues, los babilonios deben haber exterminado al grueso del ejército de Judea, quizás varios centenares de millares. Evidentemente los babilonios eran hombres más poderosos aún que los israelitas (en el mercado de valores del ejército israelita esto fue la Gran Depresión).

El cautiverio debe haber tenido un efecto debilitante en los israelitas. Aunque habían procreado ejércitos gigantescos antes, estos 10,000 israelitas capturados en Babilonia aumentaron hasta solamente 42,360 personas (Esdras 2:64) en la época de su regreso a Judá setenta años después. Desde luego, tenían también 7,337 siervos y 200 cantantes.

Comparemos esos datos con la población del Éxodo de 603,550 hombres mayores de 20 años (Núm. 1:46). Los varones levitas de un mes y mayores, que se contaban separadamente, alcanzaban un total de 22,300 si se suman las cifras separadas de Números 3:22,28,34, pero 22,000 según Núm. 3:39. Dios debió haber inventado la calculadora 3,000 años antes. Desde luego, las mujeres y los niños probablemente triplicaban o hasta cuadruplicaban esas cifras, y eso después de largo período de brutal esclavitud y del exterminio de los niños varones hebreos por los egipcios. Teniendo en cuenta que comenzaron con solamente 76 que fueron a Egipto con Jacobo (Gén. 46:26), el pueblo Israelita que efectuó el éxodo debió de haber sido mucho más pequeño. Al parecer, los israelitas sabían de verdad cómo crecer y multiplicarse en aquellos días, pero no siglos más tarde cuando realmente necesitaban una gran población. (Por cierto, la masacre de varones hebreos por los egipcios se realizó solamente después de que dos parteras israelitas rehusaron matar a los niños (Ex. 1:15-17). ¿Cómo podían dos parteras solas atender a los partos de la masa de mujeres gestantes necesaria para dar a luz con la velocidad que se requería para producir tan gran explosión de población?

Los israelitas de antaño necesitaban todos esos hombres de armas. Cuando los madianitas, tribu nomádica que habita en los desiertos de Jordania ­ que hoy mantienen una población beduina de escasamente decenas de millares ­ invadió a Israel, su ejército eran tan grande, que pudieron perder 120,000 hombres en la defensa de Israel y todavía quedarles 15,000 (Jueces 8:10). Y el desierto de Moab levantó un gran ejército, que perdió 10,000 en una batalla (Jueces 3:29). En favor de Israel, Gideón levantó 32,000 hombres (Jueces 7:3), finalmente escogiendo solamente 300 para enfrentarse a los 135,000 madianitas, que al parecer habían experimentado una asombrosa recuperación después de la aniquilación total que sufrieron a manos de un ejército israelita anterior (Núm. 31:1-18).

De modo parecido, la juez Débora reunió 10,000 guerreros israelitas de sólo dos tribus (Jueces 4:6) para hacer frente al ejército invasor cananita. Derrotaron a Sísera, que tenía 900 carros (cada uno con dos hombres) y un número desconocido de soldados de infantería. Pero, ¡Un momento! Unos cuantos decenios antes solamente, los israelitas del Éxodo tenían 600,000 guerreros, y no obstante, después de la derrota de Sísera, en Jueces 5:8 se dice que Israel tenía solamente 40,000 soldados a la disposición de Débora. ¡Vaya! La guardia delantera de Josué en la invasión de Judea solamente tenía 40,000 (Josué 4:13). Las acciones bancarias de ese antiguo ejército israelita pasaban de alza a baja y de nuevo a alza en el pestañeo de un ojo divino.

Esas fluctuaciones frenéticas de los valores deben haber sido la causa de que, cuando terminaba la epopeya de los jueces poco después de Débora Saúl pudiera reclutar 300,000 hombres de Israel y 30,000 de Judá (1 Sam. 11:8). Al sucesor de Saúl, David, le fue todavía mejor. Reunió 340,000 guerreros más los de Isacar tan pronto asumió el poder (1 Crón. 12), y más tarde, desde luego, tuvo 1,300,000, ¿o fueron 1,570,000?

JAY "El Clérigo Ateo contra-ataca".

3 comentarios:

Alonso >R< Esteban dijo...

Hay q dejarse de varas: creerle a pie juntillas a un libro con semejante grade de mentiras y discordancias... Es de verdad condenar la mente a una muerte lenta, POR ASFIXIA.

juan manuel dijo...

no sean tontos... ustedes toman de un rey a otro como si paso de la noche a la maniana.... solo en el capitulo 26 parrafo uno el 5 ya pasaron mas de 50 anios... ustedes ya no hayan k sacar en contra de la palabra de dios... y si no creen en eya ponganse hacer algo productivo entonces....no a escrivir estupideses... y encuanto al numero cresiente de isrraelitas jehova dijo el pequenio llegara hacer mil y el chico una nacion poderosa....

JAY dijo...

Primero que todo Juan Manuel, mañana, años, Dios (si eres creyente), ella, escribir, israelitas, pequeño, Jehova. Tene la cortesia de escribir apropiadamente.

Yo no escribi el libro, solo publique un estracto. Aparte de aprender a escribir, aprende a leer por favor.

De donde sacas el dato que pasaron 50 años entre cada versiculo? Estamos hablando de batallas que ocurren durante el mismo reinado. La palabra de Dios, como vos le llamas a la Biblia, es Mitologia.

De ahi que sea ridiculo tomarla como una verdad literal y por eso no hay forma de esas anonadantes cifras biblicas sean tomadas en serio como datos historicos.