lunes, 4 de agosto de 2008

La Pasión del Rey (Le Roi Danse): sinfonía de poder y arte a cuatro voces.




Pues bien, parece que nuestro viejo amigo, el espacio “Viernes Cinéfilos” de la Alianza Francesa, ha regresado a su vigorosa y añorada forma este mes de agosto. Ello, gracias a una muy prometedora selección de filmes bajo la premisa de “El artista y sus fantasmas”. Y no podría haber comenzado mejor: lo ha hecho con el fabuloso filme de Gérard Corbiau Le roi danse (llamada en Latinoamérica “La pasión del Rey”), obra exquisita por los cuatro costados.
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Si les parezco demasiado entusiasta, les digo que tengo mis razones: este uno de mis filmes preferidos en la vida, desde que lo vi por primera vez en al Outlet Mall –cuando tenía una sala exclusiva para el cinearte - en el año 2002. Ese día salí poderosamente impactado en mi sensibilidad: nunca había visto una película que extasiara mis cinco sentidos a la vez, resucitó mi francofilia al punto de que fue en parte responsable de que comenzara a ir a la Alianza Francesa cuando llegó el momento (el resto es historia conocida) y me condenó a mi incurable amor por la música del período barroco (desde mediados del siglo XVI hasta la muerte de Johann Sebastian Bach). Tengo el filme en DVD y la banda sonora, que está en mi caso dentro de esa pequeña lista de álbumes que has escuchado doscientas veces y siempre estás listo para una más.
Así, pues, dense cuenta de lo agradable que fue para mí llegar a la Alianza y darme cuenta de que esa noche compartiría con mis buenos amigos del Templo Kaori esa fabulosa experiencia estética.
Sin más, vamos al filme:

Ficha técnica:
(Creo que vale la pena mencionar que este proyecto le demandó a su director diez años de arduo trabajo desde que la concibió hasta su estreno).

Título original Le roi danse
Año 2000
Nacionalidad Francia-Bélgica-Alemania
Género Drama histórico
Duración 108 m.
Dirección Gérard Corbiau
Intérpretes Benoît Magimel (Luis XIV) Boris Terral (Lully) Tchéky Karyo (Molière) Clair Keim (Julie) Cécile Bois (Madelaine)
Guión Andrée Corbiau, Gérard Corbiau, Didier Decoin, Éve de Castro
Fotografía Gérard Simon
Música Jean-Baptiste Lully

Sinopsis:
La película inicia con un Lully viejo, inquieto porque el Rey Luis XIV no ha llegado escuchar la nueva obra que compuesto para él. Está molesto, y sale lleno de ira a dirigir la obra. Lully usa un pesado bastón de hierro con una punta afilada para marcar el ritmo (él desarrolló en buena parte la dirección orquestal como la conocemos), y en un descuido se clava el bastón en su pie derecho.
Se lo llevan desesperadamente a su casa. Los médicos concluyen que tienen que cortar su pierna para salvar su vida, pero Lully se niega categóricamente: “Nadie corta la pierna de un bailarín”. Incapaces de disuadirlo, le dejan a la muerte lenta que le dará la gangrena. Cercano a su muerte, el hombre que se ha dedicado su vida a ser músico del Rey Sol, amándole con ardor, y empieza a recordar desde que lo conoció siendo casi un niño…
A los 14 años, Luis XIV sabe que reinará un día pero también sabe que varios nobles, incluyendo su primo y su propia madre, harán todo lo posible para impedir que gobierne. Esto le acompleja profundamente. Pero por medio de la danza, en la que el rey despunta, y gracias a la música que compone para él, Lully le revela a Luis su potencial interno, y luego al mundo. Gracias a las músicas escritas para él y a las coreografías concebidas para revalorizar su figura, la crisálida Luis se transforma progresivamente en el incontenible Rey Sol. Ante sus ojos, el cuerpo regio bailando escapa de su carácter humano. Se hace ideal, Dios en la tierra. En él y para él, el estado adquiere un carácter intemporal, sagrado, incontestable.
A lo largo de los años, Lully y su compañero en la corte, el comediante Molière, son los grandes maestros de ceremonia de este ballet a la escala de un reino, son sus magos que llenan de esplendor la corte que Luis astutamente usa para controlar a sus enemigos; Lully es su voz, y en buena parte su alma. Ama con un amor loco y platónico al rey. Este amor será, hasta su muerte, su principio y su ley.
Pero, con el tiempo, Lully cree que el Rey no puede prescindir de él y sus relaciones con Molière se deterioran debido a la envidia y las diferencias creativas. Está ciego ante los cambios que le rodean y esta ceguera le perderá; Lully, después de perder el apoyo de Molière, a quien conduce a un deceso prematuro, se hundirá poco a poco en una triste noche que concluirá con su muy solitaria muerte, la cual sin embargo no pasa desapercibida para el Rey, cuyo fuego interno también empieza a consumirse.
Toda esta historia se desarrolla en medio de intrigas palaciegas, conflictos entre el entusiasmo del Luis por la razón contra la devoción fanática de la vieja nobleza, así como el papel fundamental que la danza y el arte tuvieron para el Rey Sol, dejando bien claro que esas afinidades en los grandes hombres son tan importantes para comprensión de la historia como los son la economía o la política. Mención aparte merece la naturalidad e inteligencia con la que se trabaja la bisexualidad de Lully: sabemos todo el tiempo que él está enamorado del Rey, a la vez que tiene sexo con hombres y mujeres sin conflicto. En fin, nos brinda un retrato sin moralismos de una era peculiar, con su luz deslumbrante y sus profundas sombras.
En palabras del director Corbieu, esta es una historia narrada a cuatro voces, una por cada uno de sus prtagonistas: Luis XIV, Lully, Molière, y la música, omnipresente y unificadora en esta obra excepcional.

La banda sonora:
El director del filme narra que hallar música de Lully, quien estaba en un relativo olvido, y en especial representaciones fieles de su música, fue uno de los aspectos que más trabajo le dio en la producción del proyecto.
Su angustia terminó cuando halló al conjunto alemán Musica Antiqua Köln, en buena parte iniciadores de la corriente revisionista y renovadora de la correcta interpretación de la música del período barroco acorde con los modos y construcción de instrumentos de ese período. Ellos grabaron la banda sonora del filme de acuerdo con estos criterios de fidelidad, lo cual dio como resultado una grabación a la que sólo cabe el término de exquisita.


Para quienes tengan interés, pueden
Es muy difícil de conseguir, así que creo que vale la pena prestarle oídos.

COMENTARIO FINAL:

La Pasión del Rey es un filme formalmente perfecto: actuaciones impresionantes en los tres personajes principales y eficaces o más en el resto del elenco, escenografía impresionante, música magnífica, fotografía subyugante, recreación histórica impecable, guión eficaz y profundo, fluidez narrativa atrapante, este filme toma a su espectador y le cautiva cada segundo. Altamente apto para amantes de la música y la historia en particular, pero capaz de complacer a cualquiera que tenga su sensibilidad artística bien aguzada.
Hay una buena noticia relacionada con esta película: es muy fácil de conseguir en videoclubes, usualmente bajo el mucho menos sugerente nombre de “Luis XIV el Rey Sol”. Así que les invito a buscarla y gozarla. De verdad vale el gusto, porque en ella no hay pena.


EL DETALLE EXTRA: Los personajes históricos en los que se basa la película

Luis XIV de Francia, El Rey Sol
(para más información, http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_XIV)
Luis XIV de Borbón (en francés Louis XIV) (Saint-Germain en Laye, 5 de septiembre de 1638 - Versalles, 1 de septiembre de 1715), fue Rey de Francia y de Navarra desde el 14 de mayo de 1643 hasta su muerte con casi 77 años de edad y 72 de reinado.
Conocido como El Rey Sol (Le Roi Soleil) o Luis el Grande (Louis le Grand), fue el primogénito y sucesor de Luis XIII y de Ana de Austria (hija del Rey Felipe III de España). Luis XIV incrementó el poder y la influencia francesa en Europa, combatiendo en tres grandes guerras: la Guerra de Holanda, la Guerra de los Nueve Años y la Guerra de Sucesión Española. Bajo su mandato, Francia no sólo consiguió el poder político y militar, sino también el dominio cultural con personajes como Molière, Racine, Boileau, La Fontaine, Lully, Rigaud, Le Brun y Le Nôtre. Estos logros culturales contribuyeron al prestigio de Francia, su pueblo, su lengua y su rey. Luis XIV, uno de los más destacados reyes de la historia francesa, consiguió crear un régimen absolutista y centralizado, hasta el punto que su reinado es considerado el prototipo de la monarquía absoluta en Europa. Se le atribuye la frase "L'État, c'est moi" ("El estado soy yo"). Luis XIV dijo antes de morir a causa de las quemaduras por el Sol, algo muy común en su época: "Je m'en vais, mais l'État demeurera toujours." ("Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá").
El reinado de Luis XIV es considerado como el más grande de la historia francesa. Luis XIV colocó a un Borbón en el trono español, hasta entonces el principal enemigo francés, acabando así con siglos de rivalidad con dicho país europeo que se remontaba a la época de Carlos I. Los Borbones se mantuvieron en el trono español durante el resto del siglo XVIII, pero a partir de 1808 fueron derrocados y restaurados varias veces. Sus guerras y extravagantes palacios llevaron a la bancarrota al estado (aunque es cierto que Francia se recuperó en sólo unos años), lo que le llevó a subir los impuestos a los campesinos, ya que la nobleza y el clero tenía exención de impuestos.
No obstante, Luis XIV colocó a Francia en una posición predominante en Europa, añadiendo al país diez nuevas provincias y un imperio. A pesar de las alianzas oponentes de varias potencias europeas, Luis continuó cosechando triunfos e incrementando el territorio, el poder y la influencia francesa. Como resultado de las victorias militares así como los logros culturales, Europa admiraría Francia y su cultura, comida, estilo de vida, etc.; el francés se convertiría en la lingua franca para toda la élite europea, incluso hasta la lejana Rusia de los Romanov. La Europa de la Ilustración miraría al reinado de Luis como un ejemplo a imitar. Sin embargo, el Duque de Saint Simon, al quien no le gustaba Luis XIV, diría: "No había nada que le gustara más que los halagos, o, por decirlo más claro, la adulación; cuanto más basta y torpe era esa adulación, con más placer la acogía... Su vanidad era perpetuamente alimentada– incluso los predicadores acostumbraban a halagarle desde el púlpito." No obstante, incluso el alemán Leibniz, que era protestante, se referiría a él como "uno de los más grandes reyes que jamás hayan existido". Luis XIV sería conocido como "El Rey Sol" o "El Gran Monarca" por que sacó a Francia de las tinieblas como un sol. Voltaire, el apostol de la Ilustración, lo comparó con Augusto y se refirió a su reinado como "época eternamente memorable", apodando a "la Era de Luis XIV" como el "Gran Siglo" ("Le Grand Siècle").

Jean Baptiste Lully, músico del rey
Jean Baptiste Lully (Florencia, Italia, 28 de noviembre de 1632 - París, 22 de marzo de 1687) fue un compositor francés de origen italiano, uno de los introductores de la ópera en Francia.
Nació en Italia (su verdadero nombre era Giovanni Battista Lulli). Viajó a Francia con 11 años, pues había llamado la atención del Caballero de Guisa, y en 1652, con 20 años, entró al servicio de Luis XIV como bailarín de ballet y violinista. Más tarde dirigió una de las orquestas reales y en 1662 fue nombrado director musical de la familia real. Sobresalía por entonces como violinista, director y compositor. A los 29 años se había casado con la hija de Michel Lambert, compositor y alto funcionario de la Corte.
Cortesano astuto, consiguió mantener el favor real a lo largo de toda su vida, lo que le permitió manejar la suerte de otros compositores franceses. Compuso ballets, como Alcidiane (1658), para la corte, que en ocasiones él mismo interpretaba ante el rey. En colaboración con el escritor francés Molière (Jean Baptiste Poquelin) compuso una serie de ballets cómicos, como Les fâcheux (1661), Le mariage forcé (1665) y Le bourgeois gentilhomme (1670). Se hizo prácticamente con el monopolio de las artes musicales en Francia y explotó la grandeza y la teatralidad de la corte de Luis XIV.
En 1681, Lully alcanzó el cenit de su carrera, al convertirse en secretario del rey. Murió por una gangrena en París, en 1687, a consecuencia de una herida que se hizo en el pie con su bastón de director de orquesta, una pesada barra de hierro que servía para llevar el compás golpeando el suelo con ella; esto le provocó una infección que acabó lentamente con su vida. La fama de Lully se debe principalmente a su contribución a la música religiosa y escénica.

Jean Baptiste Molière, gran dramaturgo de Francia.
Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière (bautizado el 15 de enero de 1622, su fecha de defunción es incierta– 17 de febrero de 1673), fue un dramaturgo y actor francés y uno de los más grandes comediógrafos de la literatura occidental.
Considerado el padre de la Comédie Française, sigue siendo el autor más interpretado. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: «No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo», y su principal objetivo fue el de «hacer reír a la gente honrada». Puede decirse, por tanto, que hizo suya la divisa que aparecía sobre los teatritos ambulantes italianos a partir de los años 1620 en Francia, con respecto a la comedia: Castigat ridendo mores, «Corrige las costumbres riendo».
Su última obra es El enfermo imaginario (Le Malade imaginaire). Sufre un ataque en el curso de la cuarta representación y muere en su domicilio, sin renegar de su profesión de actor, considerada inmoral por la Iglesia. Por esa razón Molière fue enterrado de noche, pero ante ocho sacerdotes y cientos de personas (la obra El enfermo imaginario se supone que está basada en Molière mismo, que al igual que el protagonista de la obra, Argán, sufría de una enfermedad llamada hipocondría).
Algunas frases célebres de él son:
«Hay que comer para vivir y no vivir para comer» (El avaro).
«No sabía que durante toda mi vida había hablado en prosa» (El burgués gentilhombre).
«La debilidad humana es tener / Curiosidad por conocer / Lo que no querríamos saber» (Anfitrión).
«No se ven los corazones» (El misántropo).
«Cubríos ese seno que debiera ver» (Tartufo).
«Aquí yace Moliere, el rey de los actores. En este momento hace de muerto, y de verdad que lo hace bien» (Epitafio de Molière).


R [Mon cœur danse avec la musique baroque] Spiral

2 comentarios:

JAY dijo...

Excelente pelicula y excelente reseña. Grandes hombres como Luis XIV, Lully o Molliere son los que crean grandes naciones.

Alonso >R< Esteban dijo...

Gracias, me alegra que haya gustado la reseña.

Y sip, como que da la impresión de que Francia lo tuvo todo para ser grande en ese período, al punto de que pese a todo ya nunca volvió a esta fuera del grupo de las más poderosas en influyentes naciones. Ni hablar...