viernes, 7 de noviembre de 2008

Una Reflexión Filosófica, por Octavio Rodríguez -parte 2 y Final-

" Entonces podemos, entre ver los actos injustos, mediante un simple análisis de su origen. Una persona puede ser injusta cuando miente, cuando es hipócrita o cuando actúa adrede. También podemos ver los orígenes de los casos justos, cuando se hacen las cosas a partir de la verdad (sin esta tener un trasfondo egoísta, puesto que se puede decir algo con la verdad para conseguir objetivos personales), cuando sumado a esto ultimo se hacen las cosas sinceramente, se puede hacer lo justo adrede.

Una particularidad, aunque parezca extraña y contradictoria, es hacer las cosas por ignorancia, que viene siendo la peor. Ejemplo de esto último: es comprar cosas robadas, actuando sin pensar, compra una cosa que le robaron a otro, y con esta actitud, lo que hace es alentar a aquel que roba para que siga robando. De hecho el simple acto de no pensar en las consecuencias de nuestros propios actos, tiende en su mayoría a causar este tipo de problemas.

Entonces debemos ejercitar nuestra mente, analizar las diferentes situaciones que se nos presentan a diario, también podemos analizar situaciones que les pasen a otros, en resumen aprender a ser observadores.

Pero esto suena muy complicado, pero la mente del ser humano, puede aprender mediante la práctica constante; puede que en un principio esta capacidad sea algo lenta y limitada, pero conforme se vaya practicando se desarrollará a niveles no imaginados. Aprender a observar una situación, es como estar a la orilla del mar y seguir el curso de un río, conforme se vaya avanzando río arriba, podremos encontrar sus características (sus afluentes, los cambios en su curso, el porqué del cambio de velocidad en su corriente, sus afluentes, hasta llegar a su naciente). Solamente debemos ir encontrando esas características, para luego plantear las posibles respuestas, del por qué sucede cada una de estas características (si el río se ve muy claro es porque su lecho es pedregoso, o bien es sucio pues su lecho es de tierra).

Ya he planteado anteriormente las ocasiones en que un apersona hace las cosas positivamente y otras negativamente, y con base a ello elegir la mejor opción, (que a estas alturas sería bastante obvia).

Pero ¿como podemos lograr mantenernos en el camino de lo correcto, cuando es más sencillo encaminarse por el camino incorrecto? Sí, es más sencillo no pensar, es más sencillo dejarse llevar por la corriente, es menos comprometedor; ejemplifiquemos: ¿para que me voy a complicar pensando en todo lo que hago?, es mejor hacerlo y no preocuparse (“malo si lo hago, malo si no lo hago”); usemos la misma receta que usan todos los demás, se queda igual de bien; vivo bien como estoy haciendo las cosas, no hay necesidad de comprometerme con lo que hago. La siguiente frase es un máxima: “no necesito dar explicaciones del por qué lo hago”.

Aunque tampoco es necesario dar una razón para hacer lo correcto y lo justo, y en esto hay un hecho curioso, cuando una persona que piensa con las características anteriores, hace algo que le salió mal, siempre trata de buscar una excusa, cuando no es necesario. Y también otro caso curioso es: cuando una persona intenta hacer lo correcto, busca una excusa para hacerlo o le piden siempre una excusa del por qué lo hace.

Así que, podemos concluir con respecto de lo anterior, que la conformidad, la indiferencia y la búsqueda del camino más sencillo; crean el ambiente propicio para la Injusticia, puesto que solo faltaría que algún atrevido quiera aprovecharse de una sociedad dejada, y creará la máxima expresión de injusticia.

Pero, ¿Qué acaso no estamos dejando de lado el pensar, que acaso no hemos abandonado nuestra capacidad de elegir, y qué nos queda al abandonarlas? Nada, hemos renunciado a nuestra independencia, a nuestra libertad, hemos abandonado la oportunidad de tomar las riendas de nuestras vidas; por una vida más fácil. Supongamos que tenemos todo lo que queramos sin ningún esfuerzo: no trabajamos, no pensamos, no nos preocupamos, no hacemos nada porque siempre hay alguien que lo hace por uno; y al final, que hemos hecho con nuestra vida, disfrutar…

Pero eso no es hacer algo, es disfrutar, ¿que realmente hemos hecho con nuestras vidas? Pues nada, no has creado nada, no has inventado nada, ¿realmente puede uno llamarse ser humano sin usar del todo la creatividad? En definitiva dejarse llevar por el placer, no significa realmente hacer algo.

Retomando el tema de la observación, podemos pasar a analizar la capacidad de elegir que todos tenemos, llamada intelecto. Esta capacidad, bien es cierto, que puede ser influida y ser extraviada por otros, ejemplo de esto son: es influir ante grandes grupos de persona haciéndoles creer que algo que me beneficia es beneficioso para ellos también.

También podemos influir de tal manera, que podamos engañar a la gente con algún argumento que suene lógico. Inclusive también pasan situaciones donde pensamos tenemos solo dos opciones, sin embargo hay muchas posibilidades diferentes que no hemos pensado, por lo tanto, solamente tenemos que arriesgarnos a pensar en otra resolución diferente.

Entonces existe la posibilidad de liberarnos de todas estas ataduras, que aparecen a lo largo de nuestras vidas; observemos bien la situación descrita antes, de aquí se puede entender que debemos “arriesgarnos a pensar por nosotros mismos”; ahora hay una manera de afianzarnos aún más a nuestras decisiones, mediante tres características:

Empezando por la prudencia, es aquel hecho de pensar en todas las opciones y los posibles desenlaces de una situación. Ejemplo de la prudencia, es cuando una persona retira su sueldo, puede hacerlo de diferentes maneras: por medio de cheque, efectivo o traslado de fondos a una cuenta electrónica. Acá sería la más prudente la cuenta electrónica, y esto se puede mejorar aún si se tienen dos cuentas electrónicas que pueden manejarse por Internet, donde de la cuenta principal, yo saco una cantidad limitada de dinero para gastos , y la introdujo en una cuenta limitada y cuya tarjeta andaré siempre conmigo, mientras que la otra tarjeta de la cuenta principal se quedará en casa, de esta manera si me robaran la tarjeta de la cuenta limitada, solamente necesito ir a un café Internet y trasladar el dinero de la cuenta limitada a la cuenta principal y el ladrón descubrirá que la tarjeta no tiene fondos.

De esto podríamos inferir que una persona, es realmente inteligente si se comporta de esta manera todo el tiempo, aunque aseguro que cualquier persona que se ejercite en el pensar, logrará con el tiempo resultados sorprendentes.

El ser humano a lo largo de su historia, le ha tomado gusto a los placeres, ejemplo: comodidades como el agua caliente, la televisión, el sexo, el beber licor, el fumar, el codiciar, la envidia. Pero ya describimos, que una vida donde solo se disfruta, no es crear ni tener el control de lo que es nuestro. Por lo tanto, debemos mantener el control de nuestras emociones en todo momento, con esto no me refiero a controlar las emociones hasta el punto de parecer un autómata, sino a ser templante. Explico, seremos templantes cuando, pensando prudentemente en las consecuencias de un acto, nuestro cuerpo quiera dejarse llevar por el placer incauto (que sabemos nos llevará a la ruina) y determinamos a no dejarnos levar por este placer, puesto que encontrar que lo más prudente es más importante que lo placentero; pensar así es tener templanza.

Para explicar mejor este concepto, al crearse una espada, se busca calidad y dureza en el metal del que se compondrá, ejemplo de esto, en tiempos antiguos, era común la espada de bronce, hasta que se comenzó a usar el hierro, y siendo el hierro más duro que el bronce, este ultimo terminaba siendo destruido fácilmente; luego del hierro vino el acero como la aleación perfecta, pudiendo este último contra el hierro.

Pero ahora viene lo interesante, puedes enfrentar dos espadas del mismo material, sin embargo, se continuó investigando como endurecer este metal y al final, la que esté más endurecida será la que se imponga. Ejemplo máximo de temple (que es el endurecimiento del metal) es la Katana (espada japonesa samurai) hecha de acero y cuya resistencia se logra, aplastando el metal hasta logar una corta pero gruesa lámina, que luego es doblada por la mitad, luego esta es aplastada de nuevo, para ser doblada otra vez; esto produce “capas”, las cuales se duplican cada vez que se dobla, lo que les ha dado la mayor resistencia creada por el hombre.

Expliquémoslo de otra manera, tomemos una hoja de papel y rompámosla por la mitad con las manos, es sencillo, pero intentemos romper una guía telefónica, eso son es tan sencillo. Una espada de estas puede alcanzar hasta un millón de capas, ahora comparemos nuestra voluntad con esta espada, cada vez que nuestra voluntad se impone prudentemente ante un placer, es como agregar una capa de resistencia a nuestra persona, que como ya se observó la calidad está en la resistencia que tengamos al enfrentarnos al placer y a la imprudencia.

Hasta el momento, ya hemos construido, sin percatarnos una espada con la cual defendernos en nuestra vida cotidiana, pero falta una cosa más. ¿Qué tan dispuestos estamos de enfrentarnos, contra todo lo que se nos presenta en nuestras vidas? Porque les aseguro que, sin el valor, todo lo que hemos hecho hasta este momento, no sirve para nada. De hecho, sin el valor no se puede ser ni templante ni prudente, puesto que estos tres valores (prudencia, templanza y valor) son el material con el que hacemos nuestra espada. Veamos, nuevamente retomemos el ejemplo de aquel que vive para los placeres, ¿estaría dispuesto a abandonar todas sus comodidades, por un objetivo cualquiera?… pues no. Veámoslo de otra manera, ¿estaría usted dispuesto a arriesgar todo lo que tiene, para conseguir más? Piense usted la respuesta. Lo que sí puedo decir es que para hacer eso, hay que realmente tener valor, por lo tanto el valor implica riesgo y más allá de eso el esfuerzo, del que se ha mencionado a lo largo de este ensayo.

Considero como característica de la justicia, el esfuerzo. Pero ¡que atrevida es esta afirmación! Porque una persona, puede esforzarse y arriesgarlo todo por la causa injusta. Sin embargo, le considero que sigue siendo característica de la justicia; porque se requiere más esfuerzo, más valor, más determinación, más coraje y más prudencia para hacer lo justo y lo correcto, que para hacer lo contrario. Pensemos, es sencillo beber y embriagarse, pero no es sencillo dejarlo, se necesita más esfuerzo para logarlo, requiere de todas las características que se han citado anteriormente. ¿Por qué dudamos tanto en ayudar a alguien a hacer algo, o en hacer algo justo, si bien (como se mencionó antes) no se necesita de una excusa para hacerlo?

Claro está si lo que se quiere alcanzar, se hace con las características que se han mencionado antes. Pero al fin y al cabo, no es eso de lo que se trata todo este ensayo, si queremos sacar lo mejor de nosotros, tenemos que esforzarnos, ¿tenemos que arriesgar más de lo que arriesga el injusto? Pues no, creo que el riesgo está nuevamente, en la intención con que se hace, más que con el precio de lo que arriesgamos. Arriesguemos nuestro auto, nuestra casa, nuestro título, nuestra profesión, por aquello que es justo y correcto; y veamos si el injusto es capas de sacrificar eso por su causa.

Existe lo justo y lo injusto, lo correcto y lo incorrecto; y se diferencian más por su intención, que por su situación y contexto. Tienen características propias, y también comparten algunas. Pero el poder de hacer una u otra está en nosotros mismos, son la decisión y la prudencia con la que las tomemos, lo que origina una u otra. No permitamos ser engañados, observemos, pensemos, decidamos valientemente. La espada japonesa, es de un solo filo; la espada española, tiene dos filos. A la justicia puede echársele una mano prudente, sin miedo a cortarse; la injusticia es traicionera tiene doble filo, puede terminar volviéndose en contra tuya. Atreverse, es el primer paso, mantenerse es difícil; pero como dice el dicho, “es mejor perderse que nunca embarcar “; “lo que cuenta son las veces en las que uno se levanta”.

Considero que, todo ser humano que quiere saber algo, para aprender a dominarlo, y de esta manera sacar el mejor provecho de este. ¡Vivamos! Para sacar el mejor provecho de nosotros mismos, hagámoslo bien; no es necesario preocuparse si las cosas no salen del todo bien, ¿que acaso no lo intentamos al menos? ¿no llegamos más lejos de lo que habíamos pensado? Porque si de verdad lo hiciste bien, entonces no tendrás absolutamente nada de que arrepentirte, porque lo hiciste con valor, prudencia, y templanza.

Vivimos en la sociedad del “pero es que…”, en la de hacer todo con el menor esfuerzo posible, en la serruchada de piso y el burlismo desenfrenado.

¿Acaso tenemos que temerle, aquellos que viven de lo fácil? ¿que tenemos que envidiarles? ¿por qué escuchamos a alguien que nos sale con un argumento “que todo el mundo dice”? Supongamos que alguno de estos “simples”, venga por nosotros (un ser complejo que piensa), cuando el simple esté seguro de asirnos, abrasará la nada, porque el ser que piensa, siempre será más hábil. Así es como pasan las cosas cuando sacas lo mejor de ti, siéntete seguro de ti mismo, de alcanzar tus sueños; y de: “Tocar el cielo, con los pies en la tierra”. "

Octavio Rodríguez

2 comentarios:

Alonso >R< Esteban dijo...

Me parece del todo improcedente darle mas peso a la actitud o intención de un acto –ambas subjetivas y difíciles de definir- que al contexto en que se realiza el acto –que es donde el acto se da, pertenece al mundo compartido, y es donde cualquier decisión tiene efecto sobre la realidad, es donde algo es justo o no.

El artículo tiene sus momentos, es muy idealista, y hace pocas referencias a situaciones reales o probables que sean analizadas más a fondo. Es decir, que pese al empeño de ser construido con validez argumental, pragmáticamente es ingenuo. Traza un intento de dialéctica que no se logra.

A esta alturas, en particular con el saber que aportan las nuevas –aunque ya no tan nuevas- filosofías de la historia y el estudio comparado de distintas ciencias sociales, el tema de la justicia pasa por elementos como el poder –material y simbólico- la economía - la relación entre legalidad e interés de las clases dominantes debería ser insoslayable-, las cultura de origen y las transformaciones por la interacción con otras culturas –tónica en el período de la globalización- , la exportación de la democracia como método de dominación, y lo difícil que es hablar de términos como actitud, intención, egoísmo, o bondad, desde la psicología.

Menciono esto solo como aporte al debate.

JAY dijo...

Estoy deacuerdo en el hecho de que el articulo peca de inocente en muchas cosas. Aun asi creo que es una buena reflexion, pero tiene varios puntos debatibles.

Primero la busqueda del placer ES PARTE DE LA NATURALEZA HUMANA, no es malo buscar el placer, es mas, negar el placer es una forma diferente de perseguirlo, ya que la persona busca una satisfaccion de tipo moral que le brinda placer.

En este mundo no se puede ser tan frio y calculador para siempre razonar todo, lo digo por experiencia. Hay que vivir, conocer, experimentar... equivocarse, tocar piso, el ser humano es fruto de sus propios errores. Una vez mas NATURALEZA HUMANA.

Claro la perfeccion esta en el balance, sentir placer pero no hacerce adicto a lo que nos produce ese placer. TODO EXTREMO ES MALO. El negarse a si mismo no siempre es una virtud, aunque la sociedad lo ponga asi, el que sabe cuando desistir de algo, por razones logicas, y cuando poder acceder a ello, toma decisiones buenas y vive plenamente.

Sobre la cuestion de justicia, es un concepto utopico, es relativo a la persona que lo ejerza. Como dijo Ramirez y como el mismo Octavio lo menciono, esta basado en el criterio de quien ejerce la justicia y con que fines. Lo bueno y lo malo tambien son relativos.

Una vez mas creo que se debe perseguir el bien comun sobre el invididual, pero con limites logicos, que permitan al invididuo crecer y desarrollarse y no volverse un robot alienado. Esto es dificil, ya que desde el punto de vista del poder es mas facil guiar masas alienadas que individuos con criterio propio.

Saludos.