martes, 17 de febrero de 2009

Café: La bebida de la vida...



Se puede tomar solo o acompañado. En momentos de dicha ó de tristeza. Para relajarnos después de trabajar; he incluso para esos momentos especiales.

Sin importar la forma en que se tomé; lo cierto es que el café es una bebida deliciosa. Considerada por muchos como la bebida de los dioses ó bien el remojo de las desdichas. Y es que el café tiene una historia tan importante como la del ser humano mismo.

Confidente de un sin número de anécdotas. Pues alrededor de él se han discutido desde los acontecimientos más importantes de nuestro mundo; hasta las reflexiones filosóficas más profundas.

Para aquellos amantes de la cafeína; el café es por mucho más que una simple bebida. Después de todo, ¿quien no ha tomado café en su vida? ¿Hay vida antes de la primera taza?

El día de hoy quisiera compartir con los lectores, un poco de la historia de de esta exquisita bebida. Compañera por excelencia del estudiante universitario, el trabajador empedernido y el poeta solitario.

Humeante y oloroso, nos acompañará en esas noches eternas frente a los libros; hasta las madrugadas de papeleo acumulado y estrés post-oficina.


Una leyenda conocida entre musulmanes y cristianos, habla de que en una ocasión en que el Profeta estaba enfermo, el ángel Gabriel le devolvió la salud y la fuerza viril, ofreciéndole una bebida negra como la gran Piedra Negra que hay en La Meca. Como esta leyenda corren otras muchas que subrayan la importancia que se le ha atribuido al café a lo largo de la historia humana.

Lo que parece cierto es que el café se empezó a consumir en las altiplanicies de Abisinia, donde crecía en forma silvestre su modalidad llamada Arábica.

De Etiopía pasó a Arabia y a la India, probablemente a través de peregrinos musulmanes que viajaban a La Meca, ya que las rutas de peregrinación fueron al mismo tiempo, durante siglos, grandes rutas comerciales.

Pero los grandes propagadores del café fueron los holandeses, que explotaron grandes plantaciones del mismo en sus colonias de Ceilán e Indonesia.

Ellos fueron los importadores del cafeto y quienes lo aclimataron en los jardines botánicos de Ámsterdam, Paris y Londres, desde donde pasó a la Guayana holandesa, al Brasil, a Centroamérica y a otros muchos países. Gracias a lo cual en tres siglos esta infusión ha pasado de ser casi desconocida a convertirse en una bebida universal que Bach, Balzac, Beethoven, Goldoni, Napoleón, Rossini, Voltaire y otros muchos personajes de la historia han consumido en grandes cantidades y elogiado desmesuradamente.

Ahora bien, las plantas de Café son originarias de la antigua Etiopía. Es fácil confundirse con el origen verdadero del café, ya que antiguas leyendas sobre el cultivo y la costumbre de tomar café provienen de Arabia.

Uno de los más antiguos escritos que hace referencia al café es llamado "The Success of Coffee" (El éxito del café), escrito por un sensible hombre originario de la Mecca llamado Abu-Bek a principios del S.XV y fue traducido al Francés en 1699 por Antoine de Gailland, el mismo que tradujo "Thousand and One Arabian Nights" (Las mil y una noches).

La más fuerte y aceptada de las leyendas acerca del descubrimiento del café y la bebida del café es la que hace referencia a un pastor llamado Kaldi. La leyenda dice que Kaldi se dió cuenta del extraño comportamiento de sus cabras después de que habían comido la fruta y las hojas de cierto arbusto. Las cabras estaban saltando alrededor muy excitadas y llenas de energía. El arbusto del que Kaldi pensó que sus cabras habían comido las frutas tenía como frutas parecidas a las cerezas. Entonces Kaldi decidió probar las hojas del arbusto y un rato después se sintió lleno de energía.

Kaldi después llevó algunos frutos y ramas de ese arbusto a un monasterio. Allí le contó al Abad la historia de las cabras y de como se había sentido después de haber comido las hojas. El Abad decidió cocinar las ramas y las cerezas ; el resultado fue una bebida muy amarga que él tiró de inmediato al fuego. Cuando las cerezas cayeron en las brazas empezaron a hervir, las arvejas verdes que tenían en su interior produjeron un delicioso aroma que hicieron que el Abad pensara en hacer una bebida basada en el café tostado, y es así como la bebida del café nace.

Los Árabes fueron los primeros en descubrir las virtudes y las posibilidades económicas del café. Esto fue porque desarrollaron todo el proceso de cultivo y procesamiento del café y lo guardaron como un secreto. Los Árabes también trataron de evitar la extradición de cualquier semilla de café.

El café comenzó a conquistar territorio en el mundo como la bebida favorita en Europa. Y llegó a Italia en 1645 cortesía de el comerciante Veneciano Pietro Della Valle. Inglaterra comenzó a tomar café en 1650 gracias a el comerciante Daniel Edwards, quien fue el primero que abrió un establecimiento de venta de café en Inglaterra y en Europa.



Posteriormente, el café llegó a Francia a través de el Puerto de Marsella. En 1660 algunos comerciantes de ese puerto quienes sabían del café, decidierón llevar esta bebida en todos sus viajes. Sus atributos y efectos hicierón que la famosa bebida tomára notoriedad, alrededor del mundo. A tal punto de convertirse en la bebida más importante de la historia humana.

Hoy día el café, está muy extendido en numerosos países tropicales. Especialmente en Brasil, Colombia y Costa Rica. Y solo en nuestro país se concentra una gran parte de la producción mundial. El café es uno de los principales productos de origen agrícola comercializados en los mercados internacionales; y a menudo supone una gran contribución a las exportaciones de las regiones productoras.
Después de todo, una de las cosas que debé llenarnos de orgullo en Costa Rica, es la calidad del café que aquí se cultiva.
En la actualidad existen casi tantas formas de preparar esta bebida como consumidores. Pero la más popular, aparte de tomarlo solo, es la que lleva leche, aunque también se le suele añadir crema, leche condensada, chocolate o algún licor. Se sirve habitualmente caliente, pero también se puede tomar frío o con hielo.

No cabe duda de que el café es el elixir de la vida. Y aunque a muchos no les guste su sabor amargo y su aroma bochornoso, lo cierto es que el café es una bebida de prestigio. Y en el caso de los que estudiamos en el área de letras, es un compañero incondicional de trabajo.

Ya sea que disfrutemos de una gran película, pasar un momento con nuestros amigos o pareja; ó simplemente sentarnos a contemplar el atardecer; el café tiene la capacidad de trasportarnos a un mundo de sabor y elegancia. Un instante congelado en el tiemplo, para recodar la plenitud de la vida, con cada sorbo.

¡¡Diablos!! ya se me antojo una taza... XD


Saludos
Sendoshi Kurumada

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