martes, 17 de marzo de 2009

Humor: Inseguridad y carcajadas

Siempre he creído que las personas que escriben chistes y los mandan por correo Electrónico, son individuos que se mueven entre lo brillante y lo ocioso.

Porque honestamente se necesita de mucho tiempo libre y bastante ingenio para escribir ese montón de chorradas.

Aprovechando que ahorita ando un poco cansado, y que no tengo ganas de andar escribiendo cosas complicadas; hoy dejamos de lado los artículos y las reseñas para reírnos un rato. Con uno de esos tantos chistes que pululan día a día en nuestro buzones de correo.

El Tema: La inseguridad en Costa Rica. Sencillamente, hilarante. Así de paso nos relajamos un rato XD jejeje....


Consejos sobre Seguridad en Costa Rica.

1. Mantenga las ventanas del carro abiertas de par en par, y un maletín de cuero falso, lleno de arroz, en el asiento del copiloto.

2. Muévase siempre con ese maletín. Lleve las cosas de valor aparte, en una bolsa del mercado, preferiblemente que se asome una rama de apio.

3. Tenga a mano, accesible como los klínex, un buen fajo de billetes de diez mil, falsos. Lo sacarán de más de un apuro.

4. Acostúmbrese a llevar una piedra de crack en el bolsillo. Si su asaltante es un drogadicto, ahí mismo lo deja en paz, garantizado.

5. Si tiene que atravesar andando una zona difícil, hágase el loco. Anuncie el fin del mundo, tóquese las partes, hable en lenguas. Igual le roban, pero no lo maltratan.

6. Si huele que ya lo vienen a asaltar, haga como que saluda a alguien. Cuando los asaltantes miren atrás, use la vieja táctica de paticas pa’ qué os quiero.

7. Finja desmayarse o desmáyese cabalmente. Se han observado pocos casos de gente apuñalada después de desmayada.

8. Si deja la casa sola, coloque sobre la mesa media botella de whisky y una montaña de billetes falsos. Si se le meten (y se le meterán) es probable que se conformen con eso.

9. No levante una muralla frente a su casa. Es peor. Hasta uno, que es honrado, siente curiosidad de ver qué es lo que tanto esconden los ricos.

10. Si insiste, en lugar de tapias coronadas con alambre navaja, ponga frente a su casa una falsa fachada de cartón y latas. Que desde afuera parezca que vive en un tugurio.

11. Ande por la ciudad vestido de pordiosero. Lleve su ropa de marca, las joyas, las plumas de oro y los aparatos electrónicos en una bolsa plástica. Cámbiese en el sitio.

12. En general, no alardee en este país de pobres. En lugar de llevar un enorme crucifijo de oro (como la diputada que asaltaron), llévelo de madera atado a un cordón. Es más coherente, por otro lado.

13. Tenía razón el Viceministro de Seguridad: entre en su casa pelando el ojo. Entrar a la casa silbando distraído son ganas de provocar. Dónde cree usted que vive.

14. Si entra y se encuentra a los ladrones, haga como que es uno de ellos. Grite: “¡Sóquenle, güevones, que ahí viene la Ley!”, y de nuevo paticas pa’ qué os quiero.

15. Viaje en un carro robado. No evita que lo asalten, pero no le roban stricto sensu.

16. Si acaba de comprarse un carrazo y lo encañonan, diga: “Llévenselo, es del idiota de mi jefe”. Un chistecillo que le salvará el pellejo. (Válido solo si usted prefiere la vida al carro).

17. Si a sus hijitos les roban la laptop y la play que les trajo El Niño, empiece por explicarles que El Niño no existe.

18. Tenga unos pocos –tampoco demasiados– contactos con el hampa. Por una módica suma, puede que hasta recupere sus cosas.

19. Esa gente que le da miedo: mírela a los ojos, por una vez. No se engañe: no son seres de otro planeta.

20. No se automargine. No piense que usted es de los buenos y ellos de los malos. Andamos todos en lo mismo: viendo a ver qué agarramos.


Sendoshi Kurumada

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