viernes, 10 de abril de 2009

Fe: una reflexión filosófica sobre el cristianismo.


Bueno! hoy toca escribir alguillo en el Templo. Y dado a que estamos en épocas de Semana Santa, no caería mal una pequeña dosís de Filosofía.

El día de hoy quisiera compartir con ustedes un par de reflexiones con respecto al tema de la Fe, y su impacto en nuestra sociedad humana. Pues más que ser un elemento de indole meramente religiosa, la fe es una herramienta para el devenir de la existencia. Algo que rige los acontecimientos de la vida humana, en relación a su visión del pasado, presente y futuro.

Teniendo en cuenta la necesidad del ser humano de poseer una creencia Religiosa, y partiendo de la forma en la que este lleva su vida ante el constante fluir de la cotidianidad; se puede afirmar que la fe como tal, es un fenómeno fundamental en la afirmación de la existencia humana; así como un elemento espiritual que le permite abarcar todo aquello que da forma a su mundo tanto “interno” como “externo”, logrando con el paso del tiempo, consolidar su historia y conocimiento.

La fe se caracteriza por ser una acción del vivir humano, más que un acto mecanico de devoción religiosa. Además de una guía para la configuración de nuestro Ser con el entorno (analogía directa de la relación del individuo con el mundo).

Experiencia y consolidación de nuestros fenómenos sociales y culturales, en donde la concepción de Dios como ente creador, es un elemento necesario en la vida de muchos.

La fe al igual que la virtud, constituye un fundamento de la experiencia de la sabiduría en pro de la cultura humana. Ayuda al ser humano al reconocimiento de sí mismo y sus relaciones. Es un conjunto de vivencias dadas entre nuestro mundo interno (yo) y nuestro mundo externo (los otros).

Establece una reflexión de nuestra confianza y motivación ante los acontecimientos de la realidad. Es decir, un accionar en pro de aquello en lo que creemos y anhelamos; como una respuesta inmediata para la superación de nuestros propios límites.

Nos permite reflexionar sobre todo cuando hacemos en la vida, y no se limita solamente a la presencia de Dios en nuestra espiritualidad.

La vida, (como actividad sustancial de existir) se forja a través de las relaciones que los individuos establecen con el mundo, contemplando en ello sus creencias, costumbres, símbolos, inteligencia y razón. Ante la comprensión de todo cuanto nos rodea, desarrollamos un constante flujo de emociones, sensaciones y conocimientos en nuestra historia, que unido a la cotidianidad de nuestras vivencias, mantienen el constante del flujo de nuestra actividad humana.

En este sentido la FE es un concepto que debe ser desarrollado en pro de una participación condesciende de la espiritualidad. Aquellas personas que son creyentes del eco de Dios y el papel de la fe; ven en estos una actividad digna de entregar.

Y en este sentido, nada hay de reprochable en las actitud cristiana. No obstante el problema radica en que no todos los individuos religiosos ven al a fe desde este punto. Y por el contrario caen presas de un hermetismo ideológico respecto a si lo que creen es verdadero ó falso.

Lejos de ser una doctrina de predica y enseñanza como lo son otros menesteres religiosos, la fe es una virtud que se desarrolla. Ya sea de forma innata y subjetiva o bien a través de la revelación de una experiencia divina. La fe se concibe como una aceptación responsable de la vida, así como de la correcta dirección que está tome. La fe es una cuestión que se debe desarrollar de forma personal, pero que debe manifestarse de forma colectiva. Las personas tienden a desarrollar su fe de forma propia, no obstante está bien puede unirse a la fe de los demás, y de esa forma fortalecerse como una comunidad.

Los seres humanos no se nos obliga a manifestar nuestra fe, por el contrario está se presenta como una virtud que nos motiva a entregarnos de forma voluntaria. Es una decisión por la que afirmamos la esencia espiritual de nuestra existencia, en donde recurrimos a Dios para configurarla de la mejor manera.

Nos entregamos a su fuerza inspiradora, anuentes a hacer lo posible por percibir su presencia, para que de esa forma otros individuos sean testigos de la misma.

Ante tales concepciones hablamos de que mediante la manifestación la fe en los seres humanos, tenemos como resultado la estructuración de una vida de participación en donde los individuos reflexionen sobre el verdadero papel de sus creencias. Crear un horizonte de espiritualidad que nos ayude a disfrutar de una vida más plena. En este sentido la fe funge como una excelente herramienta.


Sendoshi Kurumada

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