lunes, 18 de mayo de 2009

Adios, Don Mario Benedetti...



Ayer Domingo 17 de Mayo, falleció el renombrado escritor uruguayo Mario Benedetti.

Una triste noticia para el mundo de las letras latino-americanas. Don Mario, falleció este domingo en Montevideo a la edad de 88 años. Tras padecer de una patología intestinal crónica que los últimos meses agravó su estado de salud.

“Falleció mientras dormía en su domicilio y en profunda paz. De a poquito dejó de respirar”, dijo su secretario Ariel Silva, minutos antes que los médicos firmaran el acta que certificaba su muerte.

Luego de conocerse la muerte del célebre escritor, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se desarrolle con honores patrios.

En su última aparición pública, en diciembre de 2007, Benedetti fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez; en un acto que se celebró en la Universidad de la República, en Montevideo.

Benedetti fue autor de más de ochenta libros de poesía, novelas, cuentos y ensayos. Así como de guiones de cine.

En Costa Rica, maestros de la prosa local dieron fe del talento de Benedetti. Además de destacar su genialidad y sapiencia en numerosas ocasiones. Durante todo el día de hoy se estarán realizando diversas actividades en honor a la memoria del poeta gigante.

La Literatura latina llora pero a la vez se alegra. Pues la memoria de don Mario quedara impresa en nuestros corazones cual sutiles verbos.


Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Mario Bennedetti


Sendoshi Kurumada

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