domingo, 16 de agosto de 2009

Combatiendo el ausentismo con Immanuel Kant

Como ya muchos habrán notado, en los últimos días, Templo Kaori a vuelto a ser blanco de la inactividad y la falta de tiempo. Y el ritmo de nuestras actualizaciones se a visto disminuido, notablemente.

Todo sea por culpa de los deberes propios del Trabajo, la Universidad y otras facetas personales. Así que una vez más pido disculpas a los lectores.

En mi caso el horario para con este Semestre, me a tenido bastante ocupado. Y como ya es mi penúltimo Semestre de carrera, me he exigido mucho para con mi tiempo.

Igual agradezco que sigan leyendonos y dándonos día a día su apoyo. Prometo que haremos lo posible por escribir más seguidito.


Ahora bien, aprovechando que ahorita estoy inmiscuido en un trabajo de Filosofía, quisiera compartir nuevamente con los lectores un poco de "Epistemología Filosófica". Es decir una breve entrada para hablar un poco de Filosofía.

Antes que nada quiero aclarar algo: El autor del que voy a hablarles no es de mis favoritos. Y la verdad es un filosofo que se me hace insoportable.

Para muchos; es un héroe del conocimiento. Para otros un maestro de la dialéctica. Algunos lo consideran un genio; y otros por el contrario lo ven como un Payaso (Saludos a mi profesor Hermann Güendell). Lo cierto es que lo queramos ó no; el señor Immanuel Kant es un personaje imprescindible para el devenir de la Filosofía.

El día de hoy quisiera compartie con los lectores, un poco de la filosfía de Kant. Que aunque no es mi autor favorito, me veo en la necesidad de comentarlo, puesto que este Semestre estoy llevando un Seminario sobre el Pensamiento de Hegel. Y lamentablemente no se puede hablar de Hegel, sin antes conocer a Kant.

Descuiden, que no es de extrañar que en un futuro no muy lejano, le dedique un par de entradas a Friedrich Hegel. Pues como dijeron por ahí: "No se puede entender a Hegel, sin antes destrozar a Kant".

Aquí les dejo un poco de verborrea. Espero la disfruten (?).


¿Quién es Kant?

Immanuel Kant (1724 -1804), es considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y del último período de la Ilustración. En la actualidad, Kant continúa teniendo sobrada vigencia en diversas disciplinas: filosofía, derecho, ética, estética, ciencia, política, etc.

Es considerado una gran figura de la Filosofía, dado a que uno de sus mayores "logros" fue la reconcialiación de las teorías del Racionalismo y Empirismo. Así como un Replanteo y restructuración de la Filosofía existente desde Aristoteles hasta su persona.

Su eje de pensamiento se haya en la obra "Crítica de la Razón Pura" donde se trata de una indagación trascendental acerca de las condiciones epistémicas del conocer humano; para lograr una respuesta definitiva sobre la relación entre la metafísa y los juicios humanos. Dicha obra esta dividida en 2 partes:


::Estética Trascendental::

En su obra, Kant hace un análisis trascendental del conocimiento: cuales son las condiciones de posibilidad de todo conocimiento científico, como es posible percibir las impresiones y que relación guardan dichos fenómenos con el entorno. Llos únicos juicios que pueden fundamentar la ciencia son los juicios sintéticos (extensivos) a priori universales y necesarios.

La posibilidad de la ciencia supone la posibilidad de los juicios sintéticos a priori (aquellos cuya verdad puede conocerse al margen de la experiencia; son universales y necesarios). Por eso, la pregunta fundamental de la crítica de la razón pura será ¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?

La tarea propia de la razón pura se contiene en esta pregunta: ¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?.

Esto se enlaza con el problema fundamental que Kant se había propuesto resolver: la posibilidad de la metafísica como ciencia. ¿Son posibles los juicios sintéticos a priori en la metafísica?

Kant basará su teoría del conocimiento en distintas funciones o facultades: la sensibilidad, el entendimiento y la razón. Cada una de estas facultades se corresponde con un apartado de la Crítica de la razón pura:

La intuición es el modo por medio del cual el conocimiento se refiere inmediatamente a los objetos, y tal intuición únicamente se refiere a la inmediatez de los objetos. Tiene lugar en la medida en que el objeto afecta de alguna manera a nuestra Razón. La capacidad de recibir representaciones, al ser afectadas por los objetos, se llama sensibilidad.

Los objetos nos vienen, pues dados mediante la sensibilidad y ella es la única que nos suministra intuiciones. Por medio del entendimiento los objetos son, en cambio, pensados y de él proceden los conceptos. El efecto que produce sobre la capacidad de representación un objeto por el que somos afectados se llama sensación; y la intuición que se refiere al objeto por medio de una sensación, es calificada de empírica. El objeto indeterminado de una intuición empírica recibe el nombre de fenómeno el cual, corresponde con la sensación, entorno a la materia del mismo. Kant nombro como forma del fenómeno, a aquello que permite que el mismo pueda ser ordenado o intuido.

Las sensaciones sólo pueden ser ordenadas en algo que no puede ser, a su vez, sensación. Por ello la materia de todo fenómeno nos viene dada únicamente a posteriori (los que se verifican recurriendo a la experiencia); ya que la forma del fenómeno debe estar completamente a priori; dispuesta para el conjunto de las sensaciones en la razón y debe ser independiente de toda sensación. Las representaciones en las que no se encuentra nada perteneciente a la sensación las llamo puras.

Según esto, la forma pura de las intuiciones sensibles se hallará a priori en el psiquismo. Esta forma pura de la sensibilidad se llamará igualmente intuición pura. Así, al apartar de la representación de un cuerpo lo que el entendimiento piensa de él; y al apartar igualmente lo que en dicha representación pertenece a la sensación; queda todavía algo de esa intuición empírica, a saber, la extensión y la figura.

Ambos pertenecen a la intuición pura y tienen lugar en el psiquismo como una mera forma de la sensibilidad, incluso prescindiendo del objeto real de los sentidos o de la sensación. La ciencia de todos los principios de la sensibilidad a priori Kant la llamo estética trascendental.

Mediante la Estética trascendental, Kant intenta responder a la pregunta sobre la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en las matemáticas. Para ello Kant analiza la sensibilidad desde un punto de vista trascendental; y considera que, aunque el contenido de la realidad de nuestros conocimientos ha de provenir de la experiencia, sin embargo, la universalidad y necesidad de ella habrá de provenir del cognoscente mismo, de la razón, que es igual para todos los seres humanos.

Ahora bien, la sensibilidad es una facultad receptiva; puesto que puede ser afectada por un dato empírico. Nuestra mente lo primero que hace es recibir impresiones o sensaciones que nos son dadas (materia) del exterior. A través de una intuición empírica nos relacionamos inmediatamente con lo dado en sí, o bien con los "objetos" a través de los sentidos.

Sin embargo, el dato empírico se caracteriza por ser diverso, caótico y por estar desprovisto de necesidad y universalidad. Se trata de un dato contingente, particular y empírico. Pero la sensibilidad no se agota en esto. El sujeto recibe estos datos ordenados y unificados bajo una coordenada espacio-temporal. El espacio y el tiempo son las formas puras a priori de la sensibilidad.

El sujeto humano no puede conocer ningún dato empírico que no esté previamente sumido bajo la forma del espacio y tiempo.

¿Qué significa que el espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad?

Que el espacio y el tiempo son formas, significa que no son datos empíricos o impresiones sensibles particulares (colores, sabores, sonidos, etc.), sino los modos como percibimos todas las impresiones, tanto internas como externas. Son formas porque pertenecen a la estructura del cognoscente y no a lo dado exteriormente.

A priori significa que son independientes de la experiencia. Son la condición previa a toda experiencia posible. Esto implica que el espacio y el tiempo no son ni sustancias, ni propiedades reales de las cosas, sino leyes del propio sujeto que pertenecen y expresan su propia estructura.

El espacio es la forma a priori de la sensibilidad externa y el tiempo es la forma a priori de la sensibilidad interna y externa. Ambas, espacio y tiempo, son intuiciones puras de la sensibilidad, es decir, se aplican directamente a los datos sensibles unificándolos y sintetizándolos en una unidad empírica.

La pregunta sobre la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en las matemáticas se fundamenta en el espacio y el tiempo como intuiciones a priori de la sensibilidad.

Las matemáticas ordenan en el espacio y el tiempo cuanto hay. La geometría ordena las dimensiones espaciales. Y la aritmética, por seguimiento (el 3 sigue al 2, el 2 al 1, etc.), ordena los acontecimientos en el tiempo. La validez de las matemáticas es universal y necesaria y aplicable a la experiencia.

El espacio se representa como una magnitud dada infinita un concepto general de espacio (que es común a un pie lo mismo que a una vara). Por ello la originaria representación del espacio es, pues, una intuición a priori, no un concepto.

A la cosa en sí, lo dado, lo denominó Kant noúmeno. Kant no negó su existencia, pero admitió la imposibilidad de conocerlo. Nuestro conocimiento versa sobre fenómenos, esto es, los objetos tal y como se nos aparecen a nuestra sensibilidad, es decir, lo “nouménico” sometido a las leyes del propio cognoscente.

Que el Espacio y el tiempo sean intuiciones puras significa que es una representación en la que no se encuentra nada perteneciente a la sensación. Puesto que el espacio y el tiempo no son conceptos del entendimiento, condición sin la cual no sería posible concepto alguno. Todo ello nos lleva a negar la posibilidad de conocer la realidad en sí misma, sin que el sujeto la haya ya sometido a sus propias leyes y estructuras.

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Sendoshi Kurumada.

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