martes, 16 de marzo de 2010

San Jose Magnetic : METALLICA EN COSTA RICA, o crónica del mejor concierto hecho en este país (con regalo especial para los lectores al final)

(Quien quiera el mejor recuerdo del concierto,
al final del post podrá encontrarlo)


Si usted no sabe del acontecimiento del que hablaré a continuación, sólo hay una de tres posibilidades: primera, está dormido, desatento de lo que acontece en Costa Rica, “comiendo mocos”, “detrás del palo”, “durmiendo el sueño de los justos”; segunda, es usted un tanto viejo y está demasiado apegado a los boleros y demás cosas con las que creció, lo cual respetamos plenamente; o tercera, es usted uno de esos seres patéticos que sólo escucha reggaetón o esos tipos de anti-música de mierda, lo cual no merece ningún respeto.


Para todos los demás, que algo saben de rock, a los metaleros de corazón, a los die hard fans de la banda, o cualquiera que tenga una noción de cuál es la mejor música del último medio siglo, sabe que el pasado 7 de marzo se hizo historia musical en nuestro país.


El concierto de Metallica fue un acontecimiento que pasó por varias etapas: rumor escuchado como imposible, confirmación milagrosa, generador de la venta de tiquetes más rápida y devota que se haya visto en esta aldea, de la reventa más ladrona también, y sobre todo, alegría y vindicación definitivas para los miles de rockeros ticos que hemos tenido que padecer un oscurantismo de reggaetón (o como quien dice, mierda pestilente), pop a la Disney o emo-basura por ya demasiados años. Ahora, tras este concierto, podemos dar por seguro que una nueva era de conciertos de rock de alto nivel ha comenzado.


Esta se gestó lentamente. Varias bandas importantes, aunque aún algo undeground, han venido ya. Gusten al lector o no, cuando podemos decir que Amon Amarth, Epica o Agnostic Front (por dar sólo tres ejemplos) han estado ya acá, vemos que esfuerzos para ponernos en el mapa musical no han faltado. Pero el acontecimiento que lo cambió todo, es redundante ya decirlo, fueron los dos conciertos de Iron Maiden en nuestro país, en 2008 y 2009, algo de lo que los fans honestos de esa banda podrán hablar mejor que yo. El posterior concierto de Depeche Mode ayudó a consolidar el fenómeno. Pero ahora, con Metallica, la banda de rock viva más exitosa del planeta, no habrá nada que lo detenga.


Pero bueno, a lo que vinimos…


CRÓNICA DEL MEGA-CONCIERTO


Spiral Route, ready to Rock

Antes


Que había gente acampando a las afueras del Estadio Ricardo Saprissa para lograr estar en primer fila, y que esta gente estaba súper bien organizada, creo que es bien sabido. Que esta modesta línea, ya faltando menos de veinticuatro horas, iba creciendo de manera impresionante hasta convertirse en una enorme masa vestida de negro, eso lo pasaron hasta en los periódicos y los noticiarios. Pero lo que no terminó de ser registrado era el ambiente en Tibás y en los alrededores inmediatos del Estadio.

Las calles eran un hervidero de rock y entusiasmo. Quien hubiera visto la ciudad desde arriba, habría visto sobre todo un hormiguero, uno con hormigas de camisetas negras. Cada bar, abierto y repleto –incluso esos en los que, con suerte, te ponen a Gali Galeano- programaba ahora metal, fuera de la gran banda de la noche o de cualquier otro tipo. Tibás estaba tomado por el rock, el alcohol fluía por las calles, había una feliz tensión en el aire. Y claro, vendedores ambulantes.


Había casi diez puestitos de venta de los que fuera por cuadra ya a unos trescientos metros a la redonda del Saprissa. Camiseta, llaveros (en los que la mayoría seguía apareciendo fotos de la banda con el largamente ido Jason Newsted), cerveza que se sacaba de estañones de plástico, pinchos de carne a cien colones, y claro, entradas en reventa. Junto a la fila de entrada al estadio, que seguía caminando lenta pese a que las puertas del recinto se habían abierto a las 3 de la tarde, podía verse y escucharse a quienes ya a las 5 p.m. ofrecían entradas de cualquier locación a precios menores ya que los del costo.


El Estadio tardó en llenarse. Una vez dentro, de hecho, era clarísimo que de casi la mitad de la gente llegaría sólo a ver al plato fuerte de la noche. Lástima, puesto que se perdieron de un par de presentaciones estimables.


Faltando un cuarto para las 6 p.m. se pudo ver cómo se hacían las pruebas de sonido para el orgulloso telonero nacional.


Pneuma


Con una puntualidad que dejó extrañados a propios y ajenos, Pneuma comenzó a tocar preciso a las 6.00 de la tarde. Entraron cortos de palabras pero fuertes en estilo, seguridad y energía, dándolo todo en el escenario. Su propuesta de metal que merodea los reinos del death progresivo y el trash demostró cuánto ha crecido desde su primer EP de 2004, A Run Trough. El público supo pagarles con apoyo real y buena vibra. Estamos hablando de que, tras años de lucha, una banda tica de metal estaba tocando en un estadio, en un evento de clase mundial. Según afirma su vocalista, incluso el mismísimo James Hetfield estuvo en el backstage durante la presentación y les mandó a decir que le había gustado lo que escuchó. Sabemos que cualquiera que tenga una banda seria de rock se sentiría como un ungido de los dioses tras semejante comentario.


Esa historia, que vale la pena leer, está en el semanario Vuelta en U, bajo el nombre de “Metallica, según Pneuma”. Les recomiendo cantidad que lo lean.


El setlist de la banda, corto pero sustancioso, fue el siguiente:
  • Control

  • Crazed Apocalyptic Wave

  • 90 Million Seconds

  • Dethroned



Mastodon

Tras de una salida triunfante de la banda local, era tiempo de que el telonero internacional hiciera aparición. Para algunos de nosotros, Mastodon era como un regalo dentro del regalo. Poco conocida en Costa Rica, esta banda es sin duda una de las mejores que hayan surgido en los últimos años, con una propuesta densa, oscura, altamente técnica, creativa, poderosa. Cuando entraron en escena, a las 6.45 p.m., buena parte del público no sabía quiénes eran o cómo reaccionar. Por mi parte, mi entusiasmo se vio opacado por algo que de verdad no esperaba…


Ahí estaban, tocando “Divinations”, primer sencillo de sus extraordinario álbum Crack the Skye. Ahí estaba la energía, la perfección técnica, y… un pésimo sonido, una iluminación pobrísima, y un desaprovechamiento total de las cámaras y de las pantallas al lado del escenario. Confié en que esto sería mejorado conforme avanzara el set, pero no fue así. Mi hermano, quien estaba en la sección de VIP, a escasos veinte metros del escenario, me confirmó que así no podía haber banda que gustara. Yendo ya por la cuarta canción, supe que no habría remedio: estábamos frente a una gran banda que sonaba casi de la peor manera, casi invisibilizada por lo mezquino de las luces. Pero, a pesar de ello (nótese ahí hasta dónde llega la calidad del grupo), supieron irse ganando a buena parte del público canción tras canción, hicieron que su propuesta calara en los espectadores en principio fríos. Para cuando se retiraron, luego de tocar casi tres cuartas partes de su nuevo disco Crack the Skye, así como temas de los excelentes Blood Mountain, Remission, y dos temas poco interpretados de su obra maestra, Leviathan, el público aplaudía generosamente. Al final, su lista de canciones fue:


  • Divinations

  • Quintessence

  • Ghost of Karelia

  • Crack the Skye

  • Circle of Cysquatch

  • Aqua Dementia

  • Where Strides the Behemoth

  • Iron Tusk

  • March of the Fire Ants



A las 7.30 p.m., con Mastodon recién ido y las luces del Estadio de nuevo encendidas, la expectativa creció de manera impresionante. Esta se volvió casi incontenible cuando se vio cómo la batería que Lars Ulrich salía, ya armada y brillante, de por debajo del segundo nivel de la tarima, y comenzaron los pruebas de sonido. Había varios en el público que temían un poco, por lo que había pasado con Mastodon y porque el sonido para Pneuma tampoco había sido impecable. Pero en cuanto comenzaron a golpear los platillos para la prueba de la batería, hubo gritos imparables… ¡Ese sonido iba a ser increíble!


Se alargaban los minutos, hasta que a las 8 y 10 minutos precisos, se apagaron las luces, y comenzó el griterío… Lo primer que se vio en las pantallas fue esto:

Sí, Clint Eastwood, disparando un cañón encendido con el sempiterno cigarro que llevaba su personaje del Hombre sin Nombre de los Spaghetti Westerns. Comenzaron a sonar las notas de “The Ectasy of Gold”, apertura ya de innumerables conciertos de Metallica, y la emoción subía… hasta que de pronto, una luz se encendió, vimos a Lars Ulrich golpear los platillos… y ahí estaba: ¡Creeping Death!


Así comenzó un clímax de dos horas sin puntos bajos. Ahí estaban James Hetfield, que no dejó de ser pura simpatía, comunicación y entrega para con su público; Kirk Hammet, quien reconfirmó por qué es un dios viviente de la guitarra para todos los tiempos, y Robert Trujillo, el grandioso bajista que en corto tiempo ha logrado dejar bien claro qué tiene para dar en la más grande banda de rock.


Ya hacia el final de Creeping, pudo escucharse el primer saludo de Hetfiled: “¡San Joséeee!” El público tico demostró de que estaba hecho, coreando increíblemente el tema. Escuchar el típico “Die, die, die, die, die!” hacia el medio del tema, coreado por 30 mil personas, era algo como para poner la piel de gallina. Sin transición alguna, entraron con poder a otro de sus megaclásicos, For Whom The Bell Tolls, a que le siguió un clarísimo: “Gracias”, y luego, de nuevo sin mayor preámbulo, entró Wherever I May Roam, poderosa, liberadora, incontestable. A esta le siguió un entusiasta: “Are you with us?” Y un saludo que podrán escuchar en el regalo del final con toda claridad.


Pero ellos vinieron a dar rock. Así que pasaron de una vez a Ride The Lightning, joya a veces no suficientemente valorada, con esa letra angustiante y barroquísima composición. Siguió un solo de bajo de Trujillo, que anticipaba quizá otra canción fuerte. Pero, en vez de ello, algo mejor: Fade To Black. La emoción a flor de piel… ¿Cuánta gente habrá hallado comprensión, redención, fuerza, en este tema , entre quines han considerado alguna vez el suicidio con seriedad, o simplemente tenido una de esas temporadas en que se siente que la vida es un recorrido sin asidero ni sentido último? Incluído este servidor, sé que muchos en esta canción han tenido un himno y un salvavidas.


Terminada Fade, todo se puso negro y se comenzó a escuchar el latido de un corazón. En las tres pantallas (la gigante principal y las dos laterales) se pudo ver una animación digital en la que asteroides golpeaban la tierra creando en ella un cráter con forma de ataúd, el logo del álbum Death Magnetic, ese retorno tan agradecido a las raíces de la banda. Comenzaron así a sonar las notas del tema de apertura de este disco, That Was Your Life, el cual fue seguido por The End Of The Line. Si estas canciones son ya excelentes en el álbum, en vivo son ya como inyectarse heroína de alta pureza. Nada que envidiarle a los temas más clásicos de la banda, todo lo contrario: demuestran hasta qué punto hay Metallica para rato.


James estaba fascinado con su público. Nos puso a hacer un pequeño test, en el cual quería ver si podíamos seguir con los siguientes versos:


I’m your dream, make you real

I’m your eyes when you must steal

I’m your pain when you can’t feel

Sad but true


I’m your dream, mind astray

I’m your eyes while you’re away

I’m your pain while you repay

You know it’s sad but true”.


Y así entró uno de los riffs más conocidos y poderosos de la historia del rock: ¡Sad But True! Al final de la canción, con un público que se había desgalillado como si no hubiera un mañana, el frontman dijo: “Veo que sí se la sabían”, lo cual generó risas y orgullo, que luego se convirtieron en euforia total cuando dijo: “En serio, ustedes están en camino de convertirse en la mejor multitud de esta gira…” Parecía que el estadio iba a estallar.


Luego vino una dedicatoria especial, “a todos los miembros de la Metallica Family que han esperado pacientemente por veintinueve largos años”. Era un nuevo clásico de la banda, ¡Broken, Beat And Scarred! Cuánta potencia e inspiración… Este tema es un himno para cualquier luchadora o luchador de la vida, un tema donde se ve que la esperanza sólo tiene sentido a la luz de la voluntad de imponerse a la mierda cotidiana. Luego, fuimos invitados a acompañarles en la poderosa Cyanide. Y luego, un silencio…


Explosiones, llamas, fuegos artificiales. Ametralladoras, el sonido de un helicóptero… Sí, era lo que tantos habíamos soñado con ver… La apertura espectacular para la mejor canción de metal jamás hecha… ¡ONE! Pura perfección, euforia, poder… Era algo casi extraterreno. Y por si fuera poco, en medio de la distorsión al final del tema de temas de la banda, sin preámbulo, como un torrente de fuego y sangre, entró su competidora directa en grandeza y perfección: ¡Master Of Puppets!


Fue como un triple orgasmo de quince minutos. Sin dar tiempo para respirar o reponerse, ahí estaba, el riff con el que empieza el sacro disco …And Justice for All. ¡Era tiempo de Blackened! El espectáculo de llamas fue grandioso en esta canción, y de seguro del chamuscó las cejas a más de uno en primera fila.


Quizá apiadados de saber a tanta gente al borde del infarto, dieron una pausa. Kirk Hamment nos regaló un maravilloso solo, suave y amable, apenas para dar ambiente a la canción más y mejor coreada de la noche, la balada de la identidad y la convicción: Nothing Else Matters. Y tras de ese instante de paz y emotividad, James, inclinado casi sobre su guitarra, mostrando sus manos a la cámara que transmitía a todo el estadio, de pronto comenzó a tocar las notas de otra inyección de adrenalina. Lista, irrebatible, ahí estaba, Enter Sandman.


Las luces se apagaron, un breve silencio, el público gritaba. Todo fan de Metallica sabe que este era el final falso del concierto. Con aplausos, gritos, silbidos, un el coro de negro gritó “¡Otra, otra, otra!” hasta que la banda regresó, tocando los primeros acordes de Frayed Ends of Sanity, que como bien sabíamos, no iba a ser interpretada. Era el momento del cover de rigor. Y nos regalaron a Queen, en su extra-genial Stone Cold Crazy, que fue sellada con un “¡Pura vida, Costa Rica!”, en la que sin rodeos entró la rápida y exquisitamente violenta Battery, última prueba de resistencia para los headbangers en el estadio.


Y luego, aunque lo supiéramos, lo inevitable mezclado con lo deseado. Era tiempo, había que corearlo, seguirlo, era tiempo de Seek And Destroy. Entrega, euforia, todo sintetizado en este temazo que fue sellado por un Hetfield que grita con absoluta sinceridad: “¡Metallica ama San José!” y más gritos de “¡Pura vida, pura vida, Costa Rica!”, Hammet con “San José, un gusto”, Trujillo con un “¡Tuanis, Costa Rica!”… Pero la cereza en el pastel fueron las palabras de Ulrich:


“Yo no sé Ustedes, pero no pienso que Metallica tarde otros 29 años en venir a Costa Rica de nuevo, dude. Metallica los ama en puta y los veremos pronto… ¡Gracias!”


No podría pedirse nada más, absolutamente nada más. Fue la gloria. No importaron nada el hambre, el frío, lo imposible de conseguir transporte hacia cualquier parte a esa hora, o el dolor de cuello que persistiría por una semana… Esa noche fue la noche, algo cambió para todos los que estuvimos allí, ahora iluminados por la franca promesa de que tenerlos de nuevo aquí. ¡GRACIAS, METALLICA!



Al final, el setlist que nos dio este dios de cuatro cabezas fue el siguiente:

  • Creeping Death

  • For Whom The Bell Tolls

  • Wherever I May Roam

  • Ride The Lightning

  • Fade To Black

  • That Was Your Life

  • The End Of The Line

  • Sad But True

  • Broken, Beat And Scarred

  • Cyanide

  • One

  • Master Of Puppets

  • Blackened

  • Nothing Else Matters

  • Enter Sandman


Encore:

  • Stone Cold Crazy

  • Battery

  • Seek And Destroy



EL REGALO A NUESTROS LECTORES

Como bien dicen por ahí, toda buena obra tiene su castigo. Si usted, paciente lector, ha llegado hasta aquí (o, seamos realistas, vino a esta sección de una vez), pues acá está su recompensa. Haya estado en el concierto o no, sé que le gustará, porque es un recuerdo invaluable. Es la grabación oficial de LiveMetallica.com del concierto en Costa Rica, en altísima calidad. Basta con que den click en la foto para conseguir cada una de las partes de la descarga. ¡Disfrútenlo!



SPIRAL ROUTE, “What don’t kill you make you more strong”

5 comentarios:

Franky Cyborg dijo...

Dios vino a Costa Rica a ver a METALLICA!!!!!!! EN TODAS "R"...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

JAY dijo...

Esteban, usted se esta desperdiciando, deberia escribir para la Rolling Stones o cualquier revista de musica que se respete. Creo que es uno de los mejores articulos del templo!!!

Administrador dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ociometal dijo...

Yo y muchos amigos estuvimos ahí, justo en la baranda, fue cansado hacer la fila pero todo fue recompensado, y como lo dijo James todos somos la familia de MetallicA en Costa Rica.
Gracias por el recuerdo, eres genial!

Ana | alcoholicos anonimos dijo...

Que grandes, que grandes....

Saludos!