jueves, 4 de marzo de 2010

Mitologia Babilonica: Dos Relatos...

El Mito de Tiamat

En la mitología babilónica, Tiamat es la diosa del Caos y la Creación; una diosa-monstruo primitivo de importante participación en el poema épico Enûma Elish que narra el origen del mundo.

Antes de que el cielo y la tierra tuviesen nombre (carecer de nombre equivalía a no existir), existía la diosa del agua salada, Tiamat, principio femenino, madre de todo los que existe; representada con el mar como las potencialidades del caos primigenio.

También se habla de su forma como dragón hembra, de por sí maléfico según las leyendas. Tiamat se unió con Apsu, el principio masculino y el agua dulce, y dieron nacimiento a los dioses y los animales, pero los nuevos dioses perturbaban a su padre y decidió destruirlos.

Aunque uno de ellos, Ea, el dios de la magia, se anticipó a los deseos de su padre haciendo un conjuro y derramando el sueño sobre él, para luego matarlo. Apsu permaneció en un largo sopor (por eso es que el agua dulce está quieta) pero Ea no pudo contra la poderosa Tiamat. Esta, enfurecida por la muerte de su esposo, creó una legión de demonios y los puso bajo la orden de Kingu, su nuevo esposo y uno de sus hijos, para combatir a los dioses.



Ante la amenaza, Marduk fue nombrado por los dioses para enfrentar a Tiamat, pero accedió con la condición de ser nombrado “príncipe de los dioses o dios supremo”. Entonces los dioses le cedieron todos sus poderes a Marduk para poder vencer a Kingu, quien se quedó paralizado de miedo al verlo llegar, y luego a Tiamat, a la que hizo dejar la boca abierta con un vendaval y lanzó una flecha dentro del estómago.

Después de la batalla, la sangre de Kingu se esparció y de ella nacieron los humanos. Mientras, el cuerpo de Tiamat acabó encadenado en los pozos del abismo y partido a la mitad por Marduk. De su mitad superior se creó el cielo y de su mitad inferior, la tierra firme, y a su vez, sus lágrimas se convirtieron en las nacientes del río Tigris y el Éufrates, dentro de los cuales florecieron las antiguas civilizaciones mesopotámicas hace siete mil años.

"Esta leyenda de Enûma Elish está recogida de unas tablillas de caracteres cuneiformes datadas del año 1200 a. C."

El descenso de Ishtar a los infiernos

Los mitos mesopotámicos son extensos y complejos. Datan del segundo o del tercer milenio a.C. y sufrieron las transformaciones propias de una región tan conflictiva como desarrollada. La mitología babilónica, sumeria y acadia comparten leyendas y dioses, epopeyas y héroes.

Uno de éstas nos narra una historia que tiene como protagonista a una divinidad lunar, la diosa del amor, el sexo y la guerra: el descenso de Ishtar a los infiernos.





Existen varias versiones del mito, sumerio, acadio o babilónico, pero ambas versiones comienzan con la muerte del amante de Ishtar (Inanna para los sumerios), llamado Tammuz por algunos y Dumuzi por otros, dios de la primavera o un simple pastor mortal.

Tammuz murió durante una cacería en un desafortunado encuentro con un jabalí (otros dicen que fue asesinado), y Ereshkigal, diosa del infierno y hermana de Ishtar, hizo transportar sus restos a sus dominios antes de que ésta pudiese saberlo. Ahogada en la ira y el dolor, Ishtar decidió descender al inframundo para reunirse con su amado, una idea que a la diosa infernal no le cayó muy bien, por lo que permitió la entrada de su hermana Ishtar con la condición de dejar una ofrenda en cada una de las siete puertas del tiempo.

En la primera puerta el demonio guardián obligó a la diosa a entregar sus sandalias, consideradas símbolo de la voluntad. En la segunda puerta, debió dejar sus joyas, lo que equivalía a entregar el ego. En la tercera puerta, entregó sus ropas, que supone entregar la propia mente. En la cuarta, los cuencos dorados que cubrían sus pechos, que significaba entregar su sexualidad. En la quinta puerta, dejó su collar, éxtasis de la Iluminación. En la sexta puerta, sus pendientes, y con ellos su magia. Y finalmente, en la séptima puerta, Ishtar se despojó de su corona de mil pétalos, que simbolizaba la divinidad.

Una vez completamente desnuda, Ishtar pudo entrar en la Eternidad y rescatar a su amado, pero Ereshkigal se arrepintió de haberle permitido el acceso y le prohibió la salida. Mientras tanto, en la tierra, la ausencia de Ishtar se sentía, las personas no se casaban y no nacían niños, por lo que los demás dioses tuvieron que intimar a Ereshkigal para que permitiese el regreso de la diosa del amor y la fertilidad. Una vez que hubo recuperado todas sus pertenencias, Ishtar regresó junto con su marido y el mundo de los mortales volvió a la normalidad.

Otra versión nos cuenta que la ambiciosa diosa, ya desnuda ante el trono de Ereshkigal, intentó ocuparlo, pero los siete jueces del mundo de los muertos le quitaron la vida y colgaron su inerte cuerpo de un gancho. La muerte de la diosa significó también la muerte de la naturaleza, pero luego fue rescatada.

En el mito del descenso de Ishtar a los infiernos, simboliza el ciclo de las estaciones y se asemeja a los mitos griegos de Perséfone y Deméter, y de Afrodita y Adonis.

Franky "Relatos Mitologicos Babilonia" Cyborg

3 comentarios:

JAY dijo...

Excelente el articulo de la mitologia de Mesopotamia. Me encantan los mitos de la diosa Ishtar.

Franky Cyborg dijo...

Pura Vida!! voy a subir mas!! en el transcurso del año. Las historias son geniales....tambien por ahi tambien mitologia Indu!! XD

Anónimo dijo...

el libro el regreso de innana es espectacular y relata todas esa historias miticas coincidiendo ampliamente con la historia de la humanidad... sera sierto q en realidad seguimos en los dominios de marduk y su regimen de tirania???