miércoles, 26 de octubre de 2011

Para esta Fechas de Halloween: Brujas



Las epopeyas helénicas clásicas, tales como la Odisea o Viaje a Argos tratan acerca de héroes destinados a la realeza, que apelan a los servicios de brujas legendarias para aprender a manejar su energía mágica y emplearla durante su reinado.

Las brujas tenían papeles importantes en estas historias porque actuaban como guía de héroes como Ulises o Jasón, hombres que atravesaron el mundo terrenal viajando a los extremos de la tierra, como parte de una desafiante travesía.

Más tarde, la literatura romana como las Odas de Horacio, o la Farsalia de Lucano presentaron a las brujas desprestigiadas, como cuidadoras de cementerios familiares, no ya como guía de héroes sino trasladando a sus clientes desde el reino de los muertos gracias a la práctica de ritos nigrománticos.

Muchas brujas aparecen en la literatura grecorromana; algunas tienen nombres familiares como Circe o Medea, otras son más desconocidas, por ejemplo Simaetha, Perimede, Agamede, Pamphile, Fotis, Erictho, Dipsas, Sagana, Canidia, Veia, Diotima y Oenothea.

Circe y Medea son diosas degradadas, mientras que Canidia se inspira en una mujer real y Erictho es un compuesto temible de varias brujas, entre las que hallamos a la diosa Hécate.



Estas brujas intrigantes habitaron los márgenes de la sociedad, personificaron las periferias, bordes y límites. Algunas vivieron en los confines del mar o en una isla, como Circe, y otras provenían de países extranjeros, como Medea y Erictho.

Practicar la brujería era un paso más allá de los límites de la normalidad para el héroe mítico y el ciudadano medio, era una aventura entre los mundos donde se tornaba posible cualquier transformación.

Además de las diosas y las reinas, las brujas eran prácticamente las únicas mujeres que cumplieron roles relevantes dentro de la literatura clásica.

La primera operación mágica registrada en la literatura griega se encuentra en el décimo libro de la famosa Odisea homérica, escrita durante el siglo VIII aC. La magia era realizada por Circe, una bruja que vivió en una isla llamada Aeaea, en las fronteras del mundo conocido hasta el momento.

Los griegos de la Antigüedad creían que el mundo era plano y que estaba rodeado por el 'río del océano'. Circe vivía precisamente en el límite del mundo, cerca de la entrada al Hades.

Era la hija de Helios, el dios del sol, y hermana de Aeetes –el padre de Medea– y de Pasifae, la madre del minotauro. Es probable que la figura de Circe esté basada en una diosa antigua, protectora de los animales.

Se trata de una bruja seductora cuyo nombre deriva del nombre griego “kirkos”, que significa “pájaro que circunda a su presa” o incluso “lobo”, y en la obra homérica es representada por un halcón.

Investigaciones acerca de las figuras clásicas de brujas provenientes del Mediterráneo revelan los principios de la estereotipia sexista: son casi siempre mujeres malvadas, que practican brujería o artes oscuras.

El modelo de las brujas es Hécate y sus poderes están ante todo vinculados con la manipulación de la energía, el control del sexo, la fertilidad, la vida y la muerte así como los usos de la medicina en un sentido curativo o para dañar, más que cualquier clase de práctica religiosa.

Estas brujas antiguas son absolutamente diferentes a las hechiceras que efectúan prácticas rituales o de magia en la sociedad contemporánea.

Con respecto a las brujas grecolatinas, existen trabajos clásicos, de autores paganos, cuya lectura es recomendable para conocer las prácticas antiguas de brujería en el mundo clásico, así como para reconstruir cualquier clase de paganismo helénico o romano. También, para aquellas personas que sienten afinidad con las culturas mediterráneas.

La Odisea de Homero, El Viaje a Argos narrado por Apolonio de Rodas, Medea de Eurípides, Metamorfosis de Ovidio, la Eneida de Virgilio, las Odas completas de Horacio así como Farsalia de Lucano son altamente recomendadas.

Cabe señalar que una bruja es una persona, generalmente mujer, que practica brujería. Las hechiceras estereotípicas son comúnmente ancianas traviesas de piel arrugada y sombrero puntiagudo. Visten con ropas oscuras o púrpura. También tienen verrugas en sus narices y uñas semejantes a garras.

Las brujas han sido a menudo marginadas por la cultura y por la fe. Fueron casi siempre consideradas “seres indeseables” aunque se apelara secretamente a sus servicios.

Las brujas en la tragedia shakesperiana Macbeth son tres personajes femeninos fuertes, que controlan a los hombres como marionetas y los engañan. Se llaman “hermanas” entre sí.

En la mitología, estas tres hermanas constituyen el Sino, o el Destino de la humanidad. Cloto, Láquesis y Átropos son respectivamente la hilandera, la medidora y la cortadora del hilo de la vida. Su palabra y decisión es incuestionable. Cloto les sirve la felicidad a los hombres; Átropos se la quita a capricho.

La diosa hindú Kali, forma demoníaca de Parvati, es otra de las resonancias que podemos interpretar en estas tres brujas de Shakespeare. Ella, sin embargo, no es una fuerza metódica: es la encarnación de los asesinatos. Como las extrañas hermanas, Kali borra cualquier persona de su camino vital, literalmente.

Pero las hermanas toman su venganza de maneras más imprevisibles y crueles. Macbeth es utilizado como una simple herramienta para llevar a cabo los planes de las hermanas, mientras que las estratagemas de Kali provienen del poder de su espada. Ella es tan temible como la trinidad maligna de brujas, aunque utilice diferentes “medios” para conseguir sus objetivos.

La frase “lo feo es bueno y lo bueno es feo”, expresada como lema por la tríada de brujas, también puede atribuirse a la semi-diosa Eris, o Discordia. Ésta fue famosa por dar inicio a la guerra más grande de la historia griega, la que entablaron troyanos y aqueos, al lanzar la manzana de oro en la boda de Peleo y Tetis.

Para ella, la travesura es un negocio serio. Conduciendo el carro de Ares incita alborotos, peleas y un pandemonio general. Es tan avarienta como las brujas.

Por su parte, Sarasvati –reina de los cielos– es la encarnación hindú de la sabiduría. Ella se sienta en su trono de loto, personifica el conocimiento y la maestría espiritual de las artes.



Tiene el mismo nivel de inteligencia que las hermanas, el mismo ingenio y ve más allá de la superficie, pero utiliza su sabiduría para ayudar a la gente, no para dañarla.

Sarasvati es capaz de obtener la misma clase de resultados que las hermanas malignas, pero prefiere inculcar paz, amor, salud y lealtad en la humanidad.

Caza de Brujas

En la Biblia, el castigo que merece la brujería es la muerte (Éxodo 22:18, “no debes dejar viva a ninguna bruja”). Las hechiceras, según las Sagradas Escrituras, son capaces de convocar una tropa de espíritus; de ahí su peligro.

En Europa, el período moderno de persecución de estas mujeres dañinas (caza de brujas, tribunales de brujería) se alimentó del gran miedo que la brujería generó entre la gente cristiana de aquella época oscura.

Consecuentemente, se ejecutaron cerca de sesenta mil personas. La mayoría fueron colgadas, pero algunas mujeres fueron quemadas en la hoguera. Atadas a un largo poste, se quemaron a las supuestas “brujas” vivas. Especialmente en el temprano período moderno, este castigo fue aplicado a menudo.

En los tribunales de Salem había personas (como el conocido Giles Corey) que rechazaban hablar simplemente porque sabían que no habían cometido ningún mal.

Entonces los apedreaban, sin importar la prueba de su inocencia. Muchas mujeres fueron quemadas en la hoguera simplemente por barrer sus pórticos el domingo o cocinar hierbas en una sopa…

Entre las castigadas encontramos a Juana de Arco. En Estados Unidos también se cometieron ejecuciones similares.

Pero también existieron algunos hombres que protestaron contra la tortura y la persecución de brujas, tales como Johann Weyer, Friedrich Spee y Antón Praetorius.

Cabe señalar que una bruja es una persona, generalmente mujer, que practica brujería. Las hechiceras estereotípicas son comúnmente ancianas traviesas de piel arrugada y sombrero puntiagudo.

Visten con ropas oscuras o púrpura. También tienen verrugas en sus narices y uñas semejantes a garras.

¿Cómo saber si una mujer era una bruja?

El saber popular identifica ciertos rasgos estables en las hechiceras, que enumeramos a continuación:

1) En primer lugar, la presencia de una “marca diabólica” en su piel, que se trata de una cicatriz de nacimiento. Si los examinadores de la Inquisición no encontraban ninguna huella epitelial atípica manifestaban haber encontrado una “huella invisible”.

2) Entablar un pacto con el demonio.

3) Ser denunciada por otra bruja. Esto era muy común. Por ejemplo, se castigaba a las brujas denunciantes con un cargo menos severo que aquellas a las que había denunciado: las primeras eran estranguladas antes de ser arrojadas a la hoguera;

4) Mantener vínculos de amistad con otras brujas.

5) Blasfemar.

6) Participar en aquelarres y orgias satanicas entre sus miembros y "satanas".

7) Hacer daño a terceros mediante brujería.

8) Utilizar alguno de los objetos que se requieren para practicar la magia.

9) Haber tenido una o más brujas en su familia.

10) Asustarse durante los interrogatories inquisitoriales. Con frecuencia estos interrogatorios incluían la tortura.

11) No llorar ni lamentarse mientras son torturadas.

12) Tener cabello rojo.

Se creía que la marca diabólica de nacimiento nunca sangraba, por ello se convirtió en el examen más frecuente para determinar si la mujer era o no hecicera.

Con esta prueba se llegó a condenar a mucha gente inocente cuyas manchas de nacimiento no sangraban, atribuyéndole prácticas inexistentes de brujería.

Queridos lectores ojala les sea interesante este relato acerca de las brujas, para esta tempora de Halloween y recuerden pienselo dos ves cuando les preguntan "dulce o truco".




FRANKY "CREO QUE TODOS LOS HOMBRES DESEARIAN ESTA BRUJA LLEGANDO A LA VENTANA" CYBORG

1 comentario:

JAY dijo...

La famosa caza de brujas fue uno de los genocidios mas espantosos, bajo se manto de supersticion lo que se queria era callar y eliminar a la mujer libre pensadora. Maldita sea la iglesia!!!