domingo, 8 de abril de 2012

Ghost Rider: Espíritu de venganza -Esa Muerte Anunciada-

El reparto lo forman: 

Nicolas Cage como Johnny Blaze / Ghost Rider
Violante Placido como Nadya
Ciarán Hinds como Roarke
 
Idris Elba como Moreau
Johnny Whitworth como Ray Carrigan
Fergus Riordan como Danny
 
Spencer Wilding como Grannik, 
Sorin Tofan como Kurdish,
Jacek Koman como Terrokov,

Anthony Head como Benedict,
Cristian Iacob como Vasil, entre otros. 


En esta nueva visión del personaje, Johnny sigue luchando con la maldición de ser el cazarrecompensas del Diablo, pero puede que lo arriesgue todo al unir fuerzas con el líder de un grupo de monjes rebeldes (Idris Elba) para salvar a un niño de las garras del Mal e intentar librarse de una vez por todas de su propia condena.

Blaze viaja a Europa del Este y se alía con el líder de un grupo de monjes rebeldes (Idris Elba) con el objetivo de salvar a un niño y a su madre (Violante Placido) de las garras del Diablo, que quiere tomar el cuerpo del pequeño. De paso, Blaze intentará librarse de una vez de su propia condena.

Ghost Rider: una de las últimas adaptaciones sobre personajes Marvel antes de que la compañía diera un nuevo enfoque a sus franquicias y participara como Marvel Studios a partir de 2008, con “Iron Man” (Jon Favreau, 2008) y “El increíble Hulk” (Louis Leterrier, 2008).


Por aquel entonces, la película dirigida por Mark Steven Johnson cumplió en taquilla —costó 110 millones de dólares, recaudó el doble—, pero se llevó un clamoroso varapalo crítico que ha obligado a afrontar la continuación de la franquicia en otros términos. Ahí es donde entran Mark Neveldine y Brian Taylor.

Hablamos de un tándem revolucionario en el cine de acción, una pareja que puso patas arriba las narrativas del género con “Crank: Veneno en la sangre” (2008), y que desde entonces han seguido con su estilo inimitable en “Crank: Alto voltaje” (2009) y “Gamer” (2009).

Neveldine y Taylor han brillado por su capacidad para releer las claves genéricas en términos de autoparodia chusca e inteligente, y la ocasión de una secuela para “Ghost Rider” se prestaba a continuar con ese cine no apto para todos los paladares: «Creo que el estudio quería hacer algo más innovador con esta franquicia y nuestra actitud y estilo de hacer cine encajó perfectamente con todo lo que esperaban ver. Todos compartimos la misma visión», explica Mark Neveldine.

 Precisamente, uno de los alicientes que convencieron a los directores de llevar a cabo el proyecto fue la posibilidad de dirigir a Nicolas Cage (“Furia ciega 3D”, “Bajo amenaza”), un actor con pocos problemas a la hora de aceptar todo tipo de papeles grotescos, pasados de rosca y con opción a peluquín. Neveldine lo describe en términos más exactos: «Nick parece un lunático cuando lo ves en las películas, pero su forma de actuar es súper cerebral.

Todo está pensado de antemano, no está actuando como un loco sin más». Cage, por su parte, está igualmente encantado con el trabajo de los realizadores:

 «Derrochan energía, una energía exagerada e inusual, además trabajan con una intensidad salvaje. Están dispuestos a hacerlo todo. Y creo que yo también encajo con esa forma de trabajar», dice el actor. 

 Pero Cage no está solo. El reparto de “Ghost Rider: Espíritu de venganza” es, además de europeo —la acción transcurre en el este del viejo continente—, sorprendente: Idris Elba (“Thor”, “Prometheus”), Ciarán Hinds (“El topo”, “La mujer de negro”), Violante Placido (“El americano”) y Christopher Lambert (“Una mujer en África”) son algunos de los nombres que acompañan a Cage en esta aventura tarada, en la que también están Johnny Whitworth (“Sin límites [Limitless]“) y el joven Fergus Riordan (“El sueño de Iván”).

En particular, resulta estimulante ver al veterano Ciarán Hinds haciendo del mismísimo Diablo, un papel que, curiosamente, el actor norirlandés ya había interpretado en una obra teatral. Junto a Cage, la otra protagonista es la Yamaha V-Max, la escogida para ser la icónica moto de Johnny Blaze.

Ésta, debía transformarse con el motorista cada vez que se convierte en Ghost Rider, por lo que también se diseñó la Hell Cycle, que es como una moto chamuscada, hecha de lava fundida para la que el equipo de efectos visuales utilizó luces LED y señales marcadas con rotulador naranja, para luego prenderle fuego por ordenador. Dichos efectos, se verán maximizados por un uso del 3D que los cineastas tuvieron claro desde el principio:

«Hay reglas, y Mark y Brian querían romperlas, así que mi trabajo fue precisamente eso: 
romperlas» asegura el estereógrafo Craig Mumma. 

«Queríamos utilizar su estilo y adaptarlo a la pantalla en una experiencia 3D que pudieran disfrutar los espectadores». 

En cuanto a localizaciones, la cinta se rodó en escenarios de Rumanía y Turquía. En la primera, se filmó en la región de Transilvania, tomando como localizaciones el Castillo de Corvin, del siglo XIV, en una autovía recientemente pavimentada a las afueras Ghost Rider: Espíritu de venganza” retoma uno de los personajes más oscuros de los cómics Marvel, creado por los guionistas Roy Thomas y Gary Friedrich y el artista Mike Ploog, y cuya primera aparición tuvo lugar en 1972.

 Cuarenta años después, su franquicia cinematográfica da un giro en las estimulantes y controvertidas manos de Neveldine y Taylor, que pese a rodar en 3D y mantenerse fieles a su estilo visual, han contado con un presupuesto sensiblemente inferior al de la primera entrega —unos 75 millones de dólares—e Sibiu, o en una cantera gigantesca a las afueras de Targu Jiu, en el suroeste de Rumanía.


En la segunda, los escenarios estrella fueron las formaciones rocosas de Capadocia y Pamukkale, en la que se sitúa la antigua ciudad griega de Hierápolis y el famoso sistema de aguas termales con cataratas fosilizadas y escalonadas.

Critica

Mark Neveldine y Brian Taylor intentan adaptar en la medida de lo posible su salvajismo visual a una propuesta que busca un público muy amplio. El extraño resultado satisfará a los completistas del trabajo de los cineastas, y poco más. 

 Johnny Blaze (Nicolas Cage) sigue intentando controlar a la bestia que lleva dentro. Le cuesta. Como seguidor incondicional de la obra de ese iconoclasta equipo de demolición formado por el tándem Mark Neveldine/Brian Taylor, quien esto firma sentía mucha curiosidad por ver “Ghost Rider: Espíritu de venganza” (ver tráiler), más aún tras las devastadoras ─y poco sorprendentes─ críticas recibidas tras su estreno USA.

 «La oscuridad de mi interior cada vez se hace más fuerte». Y es que esta recarga de la saga del Motorista Fantasma se percibe como una película muy rara. Porque trata de unir parcialmente los libres parámetros creativos de la dupla de cineastas con las limitaciones generales obligadas por el comercialismo de una cinta enfocada a un vastísimo palco global.

Se reconoce a los desvergonzados directores en el delirio arrítmico del montaje, el gamberrismo visual ─el diseño de producción apura estupendamente sus escasos 60 millones de dólares, la mitad de presupuesto que su floja predecesora─, las transiciones impensables o la potencia metálica de la edición de sonido, pero el conjunto renquea por la forzosa imposición de controlar sus impulsos salvajes a la hora de convertir en imágenes el sencillo argumento de David S. Goyer.

 Maniatados, los realizadores no funcionan tan bien, aunque intenten disimularlo. Y entre la (difícil de reprimir) exageración esencial y la (relativa) contención final nace la dicharachera voltereta narrativa y audiovisual que es esta “Ghost Rider: Espíritu de venganza”, fascinante a ratos, deslavazada otros tantos, venenosa casi siempre, una aventura esquizoide que hará que las palomitas se atasquen en la garganta de más de uno.



Eso sí, Cage no pega nada con esta nueva visión, con una panda alrededor que lo habrá pasado pirata durante el rodaje: Idris Elba de sacerdote alcohólico, Ciarán Hinds diabólicamente chiflado ─y potenciado por un tratamiento visual que le asemeja casi a Robert Z´Dar─, Johnny Whitworth jugando con el poder de la descomposición de las tinieblas, Christopher Lambert pelón y con la cara hecha un mapa… Neveldine y Taylor hablan ya del siguiente capítulo.

Hay unas cuantas cosas de las que me gustaría referirme a la película, primero me gusto mucho los escenarios oscuros y la fotografía es bastante buena, la música siniestra y apta para sus momentos, regulares a buenas ciertas actuaciones de las personajes excepto del Cage que no encaja para nada en la historia. La película trata de contar ese lado místico y oscuro del personaje pero influenciado fuertemente por la forma del cine norteamericano en atraer dinero entonces cuando pudo ser un película con un perfil mas alto se desplomo, si bien es cierto la película es un poco mejor narrada y tiene mejores combates y un excelente villano igual que la primera no llega a ser mas.

Una película de comic disfruta ble que no va a trascender pero que al final entretiene pero que decepciona el hecho que pudo ser mas de lo que fue.

Fuente: http://www.labutaca.net/

 Calificación: 6/10


FRANKY "ES BUENO SABER QUE EL COMIC ES LA OSTIA" CYBORG

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