jueves, 5 de septiembre de 2013

Dulces Diosas de la Naturaleza: "Ninfas"



¡Saludos! Hace tiempo que no retomaba el tema mitológico; y pues gracias a Magic the Gathering es que me he vuelto a enviciar debido a su nuevo bloque de temática basada en Mitológica Griega. Y pues, esto me hizo recordar la basta cantidad de mitos y criaturas nacidas de esos épicos cuentos de raíz griega. 

Y oor que no, iniciar este mes de setiembre con el toque mitológico griego; pero enfocado específicamente en las criaturas que dieron vida estos maestros en su creaciones mitológicas. Empezamos con un ser que a lo largo de la historia se convirtió en todo un símbolo de belleza y a la ves de misterio sexual. Son las ninfas, seres hermosos que forman parte de los mitos al ser deidades que ejemplifican la belleza y el desenfreno sexual de muchos por tenerlas. 

Ninfa- nombrada una de las clases numerosa de deidades antropomórficas. Es decir, con forma humana. Las mismas fueron asociadas típicamente a una localización geográfica ó a una forma de relieve particular. Cabe destacar que éstas eran el blanco preferido de los sátiros.

 Las ninfas viven en montañas y arboledas, al lado de fuentes y los ríos, pero también en árboles, valles y grutas. 

Se las asocia con frecuencia a las divinidades superiores: en especial a la cazadora Artemisa y su hermano Apolo. Al juerguista dios del vino Dionisio ó a dioses rústicos como Pan y Hermes

El tópico de la unión simbólica entre una ninfa y un patriarca "A menudo personaje epónimo de un pueblo" se repite sin fin en los mitos griegos sobre la fundación de ciudades; la función de esta unión era otorgar autoridad y reconocimiento al linaje del rey y de su descendencia. 

 La idea de que los ríos son dioses y de que las fuentes son ninfas divinas está profundamente arraigada no sólo en la poesía antigua sino también en las creencias y rituales.


Estas deidades están identificadas inseparablemente con lugares físicos y muchas veces se convierten en metáfora de las fuerzas emergentes de la Naturaleza y de la fluidez acuática. Con respecto a la etimología de la palabra, cabe mencionar que proviene del idioma helénico y alude a una joven mujer en edad de contraer matrimonio.

 Sin embargo, otras interpretaciones sugieren que el vocablo ninfa es una variante de las voces del latín nubere y del alemán Knospe, por su raíz semántica que expresa la idea de evolución, crecimiento, apertura. habitual de las ninfas; muchas veces sus nombres (etimologías) nacen de un adjetivo femenino en adición al vocablo “ninfa”. Entre las ninfas de la Tierra (Epigeas) encontramos las Alseides (de las cañadas y arboledas), las Auloníades (ninfas de los pastos) y el gran grupo de Hespérides, ninfas del Ocaso e hijas de Atlas, subclasificadas en Aretusa, Eriteia, Héspera o Saraesa (a ninfa de la brisa o del viento hermoso), entre otras. 

 Podemos citar también, entre las ninfas terrestres, a Limónides (que representa a los prados), a Minte (menta), Napeas (valles, montañas y cañadas) así como a Oréades, ninfa de las grutas.



 Luego, entre las ninfas de la Madera, encontramos a las famosas Dríades (ninfas de los árboles) a su vez clasificadas en Hamadríades (ninfas de los robles), Melíades (ninfas del manzano), Leuces (ninfas de los álamos blancos), entre otras. Con respecto a las ninfas acuáticas –también conocidas como Efidríades– podemos mencionar a Maia (pareja de Zeus y madre de Hermes), a las náyades (generalmente ninfas del agua dulce), a Creneas (de las fuentes), Eleionomae (de los pantanos), Híades (de la lluvia), Limnades o Limnátides (de los lagos), Pegeas (de los ríos y manantiales), Nereidas –las hijas de Nereo, el Mar Mediterráneo– y, por último, las Oceánidas, hijas de Océano y Tetis, ninfas generalmente de aguas saladas. Finalmente nos queda mencionar otras ninfas conocidas como las Musas, las Lampadas (del Inframundo) o las Pléyades, hijas de Atlas y las constelaciones.

La Ninfa Aretusa

Las ninfas griegas eran espíritus afines a ciertas localizaciones, semejantes a los genius loci latinos (espíritus de los lugares, genios guardianes). En los trabajos de los poetas latinos educados en Grecia, las ninfas fueron progresivamente confundidas y absorbidas por las divinidades indígenas italianas de las fuentes y cascadas, como Egeria, Carmentis, Juturna o Fontus, mientras que Lumpae –la diosa italiana del agua– debido a la accidental similitud del nombre, fue identificada con las ninfas griegas.

Sin embargo, cabe destacar que es improbable que la mitología de los poetas romanos clásicos haya afectado a los ritos y al culto de las ninfas individuales veneradas por la gente de país en las fuentes y manantiales del Latium. Por otra parte, entre la clase de los romanos alfabetizados su esfera de influencia era restringida, y entonces las ninfas aparecen casi exclusivamente descritas como divinidades de las corrientes acuáticas elementales. Arethusa significa “la acuática”. 

Era una ninfa hija de Nereo "lo cual la transforma en nereida" y tardíamente se convirtió en una fuente de la isla de Ortigia, en Siracusa, Sicilia. El mito de su transformación comienza cuando ella asistió a una corriente clara y comenzó a bañarse, no sabiendo que se trataba del dios del río Alpheus.

Éste se enamoró durante el encuentro, pero ella huyó tras descubrir su presencia e intenciones, porque deseaba continuar siendo asistente de Artemisa. Después de una larga persecución, la ninfa ruega protección a su diosa y ésta, entonces, la oculta en una nube. Pero Alpheus era persistente.

 La ninfa comenzó a transpirar profusamente de miedo y pronto se convirtió en una corriente. Artemisa entonces rompió el suelo para permitir a Aretusa otra tentativa de huir, y entonces su cauce viajó debajo de la tierra hasta la isla de Ortigia, pero Alpheus atravesó el mar para alcanzarla y mezclarse con sus aguas. Otra aparición relevante de la ninfa Aretusa se desarrolla durante la búsqueda que Demeter efectúa de su hija Perséfone.

La ninfa acuática le confía que, mientras su corriente viajaba por debajo de la tierra, había visto a su hija triste, como reina del Hades. Por último, Aretusa aparece estampada en monedas como una joven con una red en su cabello y delfines alrededor de su cabeza. Estas monedas eran comunes en los lugares aledaños a la mencionada Ortigia siciliana. 

Ninfas y Ninfomanía 

 Debido a las numerosas pinturas de ninfas mitológicas que aparecen retratadas como hembras que se acoplan con hombres y/o mujeres por propia voluntad, que además se mueven en una esfera totalmente fuera del control de los hombres, el término ha pasado a denominar a las jóvenes que se perciben con actitudes semejantes a estas criaturas. Por ejemplo, el título de la novela detectivesca de Perry Mason “El caso de la ninfa negligente” (1956) adopta la citada connotación sexual del vocablo. 



Por otra parte, el término ninfomanía fue acuñado por la psicología moderna para referirse al deseo sexual humano mantenido en un elevado nivel de actividad permanente como para resultar significativo en el análisis clínico y merecer terapia psicológica. 


El ninfomaníaco o ninfomaníaca sería un sujeto que padece de tal desorden erótico exagerado. 

Cabe destacar que el empleo masivo de este concepto "habitualmente acotado como ninfo" así como los estereotipos de género asociados con su utilización llevaron a que los profesionales, hoy en día, prefieran el empleo del término hipersexualidad, el cual haría referencia a hombres y mujeres, de manera indistinta. 

 Por último, la palabra nymphet se reserva para identificar a una muchacha sexualmente precoz. Con respecto a su origen, tal vocablo fue hecho famoso en la novela “Lolita”, de Vladimir Nabokov. Allí, el personaje protagónico "Humberto" invoca la palabra numerosas veces; lo cual también se explica en el título de la obra literaria.

Un pequeño relato sobre la Ninfa "Eco". 



FRANKY "BUSCANDO UNA NINFA" CYBORG

1 comentario:

Anónimo dijo...

no suelo comentar
pero gran post
es la info que buscaba