sábado, 23 de noviembre de 2013

(ESPECIAL SPARTACUS) PARTE III. GODS OF THE ARENA

Buenas estimados amigos y amigas, feligreses del Templo Kaori, tras unas semanas de guerra galácticas, vuelvo con un aporte más al Especial de Spartacus, para reseñar la segunda parte de la Saga que ha hecho templar el fantasma de Roma.

Por las complicaciones de salud del actor principal de Spartacus (Andy Whitfield para curarse del linfoma no-Hodgkin que padecía), la compañía Starz decidió hacer una serie de relleno para mantener la audiencia interesada en la saga, así que produjeron GODS OF THE ARENA, una precuela de 6 magníficos episodios ubicados temporalmente unos 5 o 4 años antes de Spartacus: Blood and Sand, que fue reseñada con anterioridad. En esta precuela vemos como algunos de los personajes principales de la saga llegan al Ludus de la casa Batiatus y como inicia la carrera como lanista (entrenador de gladiadores) de Quintus y su esposa Lucretia, además de conocer a personajes que aunque están ausentes en la oficial temporada I. Blood and Sand, llegan a tener un papel vital en las dos últimas temporadas Vengeance (2º Temporada) y  War of the Damned (3º Temporada), así que sin más rodeo vamos con la historia.


I. Dioses de la arena.

Capua, ciudad donde transcurren los hechos de esta precuela, y de las temporadas I y II, aún no tiene su famosa Arena, el coliseo más grande de la región que es donde en un futuro cercano Spartacus y Barro serán puestos a prueba. Así que las peleas entre Ludus, escuelas de gladiadores se realizan en anfiteatros más modestos, hechos en su mayoría de madera y con menos espacio en la zona de luchas, hagan la idea que es comparar el Estado Nacional con el redondel de toros de San Vito de Coto Brus en la zona sur. Igualmente la Casa Batiatus no cuenta con el favor de las autoridades de la ciudad, en buena parte por el mal estado de salud de su Dominus Titus padre del intrigante Quintus quien ya está casado con la cada capítulo más insaciable Lucretia, y en otra buena parte porque Titus es temeroso y respetuoso de las formas honorables de ascender en la escala social, cosa que como sabemos en Roma significa ser un perdedor, esto lo comprende Quintus quien planea diversas forma de ganar posiciones elevando la popularidad de la casa Batiatus con trampas, engaños y demás traiciones (la verdad comunes tras el telón de la vida pública romana).

Es así que para la época, la principal carta de presentación de la casa Batiatus es el galo Gannicus, Dios de la Arena, puede que no sea el más grande, o fuerte, o intimidante gladiador conocido, pero es el guerrero más letal jamás visto en Capua, puede usar cualquier tipo de arma pues en realidad no tiene un estilo definido, de hecho sus mejores contiendas las realiza de forma insólita usando solo sus puños y tremendas llaves de algo parecido al Jiu Jitsu. Contar con este extraño espécimen en sus filas, Quintus se da el lujo de desplazar al antiguo Doctore de su padre, y nombrar al valiente Oenomaus, como nuevo Doctores, dejando así que descanse y se recupere tras la célebre batalla con la sombra de la muerte; esto pese al deseo de Oenomaus de volver a luchar en la Arena.

El consuelo de Doctore reside en su esposa Melitta, la principal esclava de la Domina Lucretia y que por tal puesto se salva de ser instrumento de los ardites de su ama, quien hace sus primeras armas en organizar los fabuloso bacanales a los que acuden las principales autoridades, aliados políticos y de negocios de su esposo Quintus.

Aprovechando que su padre se encuentra en las costas por motivos de su delicada salud, Quintus compra varios esclavos, más que todo con la intención de rivalizar con Tullius principal lanista de la región, con quien ni siquiera Solonius (quien para esta época es entrañable amigo de la Casa Batiatus) puede igualar.


"Pelea con honor, muere de la misma manera"

II. Aparece Crixus: el Galo Invencible.

Entre esa impulsiva compra Quintus, ha adquirido un fiero galo, osco y recio, llamado Crixus, y a otros tantos entre ellos al nefasto Arshur, un turco con deseos de poder al igual que su nuevo amo. Es bajo esas condiciones que Crixus llega al ludus y empieza su entrenamiento como gladiador bajo la instrucción del nuevo Doctore Oenomaus y a la sombra del campeón de la casa Batiatus, el Dios de la Arena: Gannicus.

Sin embargo no todo sale como Quintus lo tenía planeado, su rival Tullius usa sus influencias para evitar el favor a Batiatus pese a las impresionantes victorias de Gannicus, cuya arrogancia en la arena le hacen el más amado por el público. Además de esto el regreso de Titus a su casa y retomar el puesto como Dominus del ludos, hace que frene los acuerdos hechos por Quintus y evita la confrontación directa con Tullius, por lo que para los siguientes juegos se prohíbe la participación de Gannicus, y solo se tendrían pocos gladiadores nuevos (carroña) en algunas contiendas entre luchadores del mismo ludos.

Por estas razones llega un anticipado debut de Crixus en la arena, batallando contra Auctus, también gladiador de la casa Batiatus y amante de Barca uno de los principales hombres de Quintus. Auctus fue entrenado bajo la tutela del antiguo Doctore del padre de Quintus, y Crixus bajo la instrucción de Oenomaus, por lo que se reconoce esta batalla como la confrontación entre las antiguas formas de Titus contra las ideas de su hijo Quintus. Tras una dura batalla, es Crixus quien sale victorioso y da una honorable muerte en la arena a Auctus, con lo que consigue la marca de la hermandad siendo aceptado como gladiador y el respeto de todos sus compañeros, excepto el de Gannicus quien aún lo mantiene a raya y le muestra que sigue estando por debajo de su nivel.


"Ascenso de Crixus"

La victoria de Crixus reconcilia al padre y al hijo, siendo que Titus reconoce que el acto impulsivo de comprar y entrenar al galo fue un acierto por parte de su hijo, con un mejor ambiente entre los señores de la casa Batiatus, Lucretia y su amiga Gaia traman y consiguen convencer a Titus que vaya junto a Quintos a Napoles a comprar nuevos esclavos, entre tanto, ellas planean otra demostración privada de los atributos en este caso sexuales de Gannicus, lo que se escapa a sus cálculos es que los asistentes a la orgía demandan que la esclava que se acueste con Gannicus sea la misma Melitta, la esposa del Doctore Oenomaus; este es el punto de quiebre de la historia, pues Gannicus y Melitta no pueden negarse so pena de morir ambos, y Lucretia sabe que si Oenomaus se entera desatará una batalla entre los dos mejores hombres del ludus y terminará por hundir las esperanzas de su esposo Batiatus.

III. Los favores de la Casa Batiatus


"Testimonio de las esclavas de la Casa Batiatus"

La trama se vuelve más intensa, pues pese a que logran evitar que Oenomaus se entere del espectáculo que su esposa dio con su mejor amigo Gannicus, entre los dos esclavos se despiertan atracciones y cosas aún más peligrosas: sentimientos.

Al regreso de Titus y Batiatus la situación no mejora, Titus se entera de las acciones de Lucretia de usar su casa como una casa de orgías y banales que él desaprueba, por lo que le exige a Quintus que desconozca su matrimonio y abandone a Lucretia; sin embargo la reina de las mañas se las arregla para terminar por envenenar a Titus y lograr su muerte, culminando el ascenso de Quintus como único Dominus de la Casa Batiatus.

Lo que escapa a las redes de Lucretia es que Melitta acude a Gannicus para pasar juntos una última noche y lleva con ella sin saber la misma jarra de vino envenenada que le sirviera a Titus, esa noche tras desatarse en sexo nuevamente con Gannicus, Melitta bebe del vino infundido y muere envenenada. Con esto la tragedia inunda la vida del Doctore quien es convencido por Batitus para dedicar su vida al Ludus ocultando la noche se sexo entre ella y Gannicus haciéndole creer que ella solo llevó vino a Gannicus como premio por sus victorias y como despedida antes de ser vendido a Tullius, para la inauguración de la nueva GRAN ARENA DE CAPUA.

IV. El primer Campeón de Capua.

Quintus logra hacer creer a Gannicus y Doctore que el vino fue enviado por Tullius para asesinarlo a él y a su padre, y así hacerse con ellos como esclavos, y que Melitta fue una víctima inocente, por lo que ambos le brindan apoyo en un emboscada a Tullius, quien a su vez fue engañado por Solonius para acudir a una reunión secreta donde pautaría la compra de Gannicus, sin embargo todo era una emboscada y Gannicus y Oenomaus dan cuenta junto con Barca y Arshur de los guardaespaldas de Tullius. Así todas las piezas se acomodan y Quintos sale no solo ileso de la tensión entre Gannicus y Doctore, sino además que elimina a su principal rival.

El día siguiente es un gran día para Capua, la inauguración de la Gran Arena, donde sen enfrentarán directamente los grandes ludus de la ciudad, Quintus cree tener todo a favor, ante la desaparición de Tullius, lo que termina por descubrir a escasos minutos de iniciar los juegos es que su amigo Solonius lo ha traicionado y ha negociado comprar a mitad de precio los gladiadores de Tullius, quedando él como el lanista con más hombres, superando la Casa Batiatus en relación 2 a 1.

Uno a uno los gladiadores se van enfrentando casa contra casa, los victoriosos ganan un lugar para el PRIMUS la gran batalla final al anochecer, la tenacidad de Arshur el embustero, la sed de gloria de Crixus y la leyenda de Gannicus se van imponiendo pese a la superioridad numérica de la casa rival, es así como todos ellos clasifican al gran climax de los juegos, en los que treinta hombres se enfrentaran a muerte.

En ese momento con todos los ganadores en la arena, la casa Solonius viste de colores blancos y la casa Batiatus de colores rojos, los guerreros son encerrados en un criculo de fuego, configurando un ring dentro de la propia arena, el gladiador que muera o sea arrojado fuera de ese círculo de llamas quedará fuera de la competencia, el premio: SER EL PRIMER CAMPÓN DE TODA CAPUA!!!

La batalla inicia, escudo contra escudo, lanza contra tridente, redes, fuego, bronce, acero, sangre, carne y hueso, masa contra cráneos y partillos contra espaldas, uno a uno van cayendo los gladiadores, imponiéndose Crixus y Gannicus hasta quedar solos contra el gran campeón de la casa Solonius; la batalla es fiera, pues Crixus desea luchar finalmente con Gannicus y tomar la gloria, por lo que impulsivamente se lanza solo contra el gladiador de la casa rival, pero es repelido y queda en mala posición, para salvarle la vida Gannicus lo arroja fuera del circulo de fuego, quedando uno a uno con su rival, un solo gladiador de cada casa. La batalla es tremenda, el rival gana a Gannicus en fuerza, peso, tamaño, armadura y presencia, llega incluso a desarmar al galo, quien en su peor hora, cruza la mirada a lo lejos en la barras con su amigo Oenomaus, quien con un gesto le inspira a pensar en la mujer que ambos amaron Melitta, así Gannicus recibe una infusión de adrenalina y prácticamente se eleva del polvo hacia el Olimpo y da un golpe mortal a su rival, triunfando en la I ROYAL RUMBLE!!!

La Gran Arena de Capua estalla en jubilo éxtasis lujuría y se rinde ante su DIOS, GANNICUS GANNICUS GANNICUS!!! GANNICUS GANNICUS GANNICUS!!! GANNICUS GANNICUS!!!.

Las autoridades están impresionadas por lo que han visto y sin pensarlo expresan su deseo de contar con los servicios de la Casa Batiatus principalmente de Gannicus en sus propios juegos, Quintus ve su sueño hecho realidad; pero solo para ver cómo se vuelve a desvanecer ante una hábil movida de Solonius quien aprovecha la euforia para sugerir que ante tal demostración de Gannicus le sea concedida la espada de madera El Rudis, y con eso darle la libertad. La idea es bien vista por los políticos y Quintos queda entre la espada y la pared pues negarse es desagradar a sus nuevos aliados, así que accede fingiendo hacerlo de buena gana, cuando en su interior los pensamientos ya van calculando como tomar venganza por la traición de Solonius.


"Tributo a Gannicus verdadero Dios de la Arena"


Así Gannicus Primer Campeón de Capua, haciende al Panteón de los Dioses de la Arena, ganando a su vez, la ansiada libertad, con lo que debe despedirse de su amigo Oenomaus, de Barca y del joven Crixus a quien deja su collar que lo acredita como nuevo campeón de la casa Batiatus.

Gannicus se marcha con el dolor de perder a Melitta pero con el consuelo de que su amigo Oenomaus no deberá enterarse nunca de su traición, al ganar su libertad su propósito es desaparecer de la historia de la casa Batiatus.



Así fueron los grandes y gloriosos días de los juegos en la Arena, años después con la llegada del tracio Spartacus, la casa Batiatus encontró su final, pero no el final de la historia, se viene el tiempo de: Vengeance.

¡Hasta la próxima!
Harlock, pirata del espacio.

No hay comentarios.: