viernes, 10 de octubre de 2014

Especial de Terror: El Miedo



¡Saludos! Siguiendo con los diversos artículos para estas épocas de noche de brujas (y gente muy rara disfraza). Eso que en otros países llaman Halloween. 

Hoy toca el turno  a un elemento necesario para disfrutar de estas fechas y en general de las creaciones de terror. Si bien es cierto que cuando uno busca terror propiamente analizaría la posibilidad de que fuera algo completamente terrorífico. Pero lo cierto es ese terror es difícil de conseguir actualmente, ya que ha pasado de ser dramas muy intensos y criaturas abominables; a estúpidas muertes irreales o puro morbo sobre como es el cuerpo de una persona en juegos que no tienen pies ni cabezas. Ó bien un psicópata con mascara que mata por razones que al final son mundanas y sin fundamento.

Tristemente mucho del terror de ahora se base en una ideología meramente "gore" que lo que termina es siendo cansina y poco creíble. Pero esto nos lleva otro análisis pues el terror en muchos casos también pasa a ser una especie de humor negro, que puede lograr mas que el mismo gore. Ese sentimiento de miedo necesario.

El arte de dar miedo se ha perdido con los años. Puede que sea una situación de edad y de realidad mundial o  de la sociedad, pues si uno realmente desea tener miedo, pues uno nada más se sienta a ver las noticias día a día y  termina espantado pero por otras situaciones nada satisfactorias.

Por ello buscar la sensación de miedo es complicada en las nuevas producciones de terror. Como dije el morbo y el gore no da miedo, da asco y es cansino.

El terror que busca generar por ejemplo los ya gastados y re-utilizados "Apocalipsis Zombie" dejaron de ser situaciones de terror para pasar a ser una situación en donde uno se pregunta: ¿y que paso con las bestiales criaturas de la noche? ¿que paso con los seres oscuros que generaban tensión y miedo solo por el hecho de que una sombra pasara? ¿que sucedió con los dramas en donde el simple sonido de un reloj era tensión agónica cada segundo?.


El miedo es una respuesta natural ante el peligro; una sensación desagradable que atraviesa el cuerpo, la mente y el alma. Se puede deber a algo que pasó, que está sucediendo o que podría pasar. Es difícil de controlar y puede provocar todo tipo de reacciones, tales como parálisis o ataques de ansiedad. En su versión más extrema, lo que se padece es el terror.

 Lo curioso es que no siempre es el espejo de algo real. Muchas veces se teme a algo que no existe, que es producto de la imaginación, como los monstruos.

¿POR QUÉ SE TIENE MIEDO? 

Porque el miedo es saludable. ¿Qué? Sí, así es. El miedo, bien entendido, es necesario porque posibilita evitar algo doloroso o peor aún, ya que es un mecanismo de defensa que está ‘tallado’ en el ADN de los seres humanos. 

‘Eso’ que está en el cuerpo, se activa ante el peligro y permite responder con mayor rapidez y eficacia ante las adversidades. Fue aprendido por los primeros habitantes de la Tierra y forma parte del esquema adaptativo del hombre. Claro que también hay miedos irracionales, como el temor a lo que no existe, pero la presencia de la reacción es beneficiosa para la supervivencia tal y como verán a continuación.

¿CÓMO AFECTA EL MIEDO AL CUERPO?

 La manifestación fisiológica del miedo se da en el cerebro, concretamente en el cerebro reptiliano y en el sistema límbico. Ocurre porque el cerebro está todo el tiempo escaneando a través de los sentidos todo lo que sucede alrededor de la persona, incluso cuando duerme. Si en algún momento detecta un peligro, se activa la amígdala cerebral –situada en el lóbulo temporal– y se producen cambios físicos inmediatos que pueden favorecer el enfrentamiento, la parálisis o la huida.

En el cuerpo: 
  • Se incrementa el metabolismo celular.
  • El corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células, especialmente adrenalina. 
  • Aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre, la actividad cerebral y la coagulación sanguínea. 
  • Se detiene el sistema inmunitario, al igual que toda función no esencial. 
  • Se dilatan las pupilas para facilitar la admisión de luz. 
  • La sangre fluye a los músculos mayores, especialmente a las extremidades inferiores. 
  • El sistema límbico fija su atención en el objeto amenazante y los lóbulos frontales (encargados de cambiar la atención consciente de una cosa a otra) se desactivan parcialmente. Todo facilita la respuesta del individuo ante el peligro y esto sucede por igual ante cualquier tipo de miedo.
Claro que también puede haber consecuencias negativas como:
  • Taquicardia. 
  • Sudoración. 
  • Temblores.
  •  Retroalimentación del temor y pérdida del control sobre la conducta. 
  • Falta de armonía en los riñones, lo que puede hacer que la persona se orine involuntariamente.
Si lo que se experimenta es un miedo intenso o un trauma, este queda fijado en la memoria con mayor intensidad. Esto tiene una lógica evolutiva: lo que daña se fija con mayor fuerza que aquello que da placer, porque resulta más adaptativo. Por ejemplo, basta quemarse una vez con fuego para no volver a posicionar sin cuidado cualquier parte del cuerpo sobre una llama. Si alguien se olvidara inconscientemente de esto, se podría quemar día tras día. 

¿CÓMO AFECTA EL MIEDO A LA MENTE?

 El miedo hasta ahora descrito guarda relación con el mundo real, pero también existe el miedo imaginario o neurótico que no tiene correspondencia con el peligro. Le sucede a aquellos que evalúan por demás algo que tienen que hacer y terminan por imaginar el peor de los escenarios posibles, uno que no tiene por qué ser el más probable o ni siquiera ser tan perjudicial como se lo supone. 


Una de las situaciones más comunes se da cuando un individuo tiene miedo al rechazo.

Esto también está en el ADN. Como la supervivencia de los primeros hombres dependía de su comportamiento en grupo, si alguien era expulsado de la comunidad quedaba a merced de los depredadores. Pero hoy la situación cambió. Hay cientos de grupos de pertenencia y los‘depredadores’ no son tan temibles como los que habitaban la estepa africana. 

¿CÓMO SE ENFRENTA AL MIEDO?

Como primera medida, al miedo hay que naturalizarlo, es decir, aceptarlo ante el peligro y nada más. Y todo lo que esté en la cabeza, regularlo.

El temor en una entrevista laboral o en una primera cita es normal. Pero al ‘otro miedo’ hay que tratar de expulsarlo. Es un impulso interior que busca defendernos de un peligro irreal que la mente se esfuerza en creer. Claro que ante una patología el mejor camino es siempre consultar a un profesional de la salud mental, quien podrá trabajar para desactivar esas falsas alarmas.

LA CREDIBILIDAD DEL CINE TERROR

Ahora entendiendo propiamente lo necesario que el miedo, proyectemos esto hacia el cine. Y vemos lo vital que es la puesta de una buena entrega de arte de terror en el cine y por ello no cualquier sopla gaitas puede trabajar este genero con genialidad. De ahí que los mejores exponentes ya murieron o las "nuevas generaciones" no aceptan ese terror real, al montón de sub películas o series.


El cine de terror surgió a comienzos de los años treinta influenciado por el cine expresionista alemán y también debido a unos cambios sociales y económicos como consecuencia de la depresión americana. La influencia ejercida por la estética expresionista de los años veinte ha sido decisiva para el buen desarrollo de este género cinematográfico. 

El expresionismo inundaba las pantallas cinematográficas de asesinos, vampiros, locos, monstruos, etc. Y el espectador asistía a la contemplación de una imagen distorsionada de la realidad, en la que los decorados, maquillajes e iluminación tuvieron como consecuencia que la ambientación de estas películas fantasmagóricas se basara en el expresionismo.

 Es por ello que el cine fantaterrorífico norteamericano se benefició enormemente de la “importación” de los talentos del cine alemán, sobretodo de aquellos vinculados al cine expresionista.

 El cine expresionista que se había iniciado en los años veinte en Alemania influyó en la estética cinematográfica americana, de tal modo, que comenzaron a proliferar las películas en las cuales el papel protagonista no está interpretado por el galán de turno, sino por una serie de monstruos salidos de la literatura clásica o bien, de la mente de los directores.

 Dentro del género terrorífico, la monstruosidad es una categoría de la anormalidad y la anormalidad, a su vez, es un concepto de fundamentación estadística.

Lo normal inquieta y asusta, especialmente cuando se trata de la grave anormalidad que comúnmente llamamos monstruosidad. Como ejemplo tenemos al monstruo Frankenstein se convierte en criminal debido a su fealdad física, a su monstruosidad.


A lo largo de la historia del cine hemos visto a Dráculas con rostro glabro, cráneo calvo, orejas picudas, manos deformes con uñas largas, pasando por el de Bela Lugosi, responsable del nuevo look del vampiro creado por Bram Stoker. Lugosi aparece ante la pantalla con un frac, camisa blanca con botones de madreperla, pañuelo que asoma por el bolsillo y con una pajarita al cuello. 

Además, a Lugosi le brillan los zapatos y el pelo. Pero el que sin lugar a dudas ha conseguido quedar totalmente identificado con Drácula en la imaginación popular fue Christopher Lee, aunque creo que la Hammer cargó bastante las tintas en el aspecto sexual y en esos ojos cargados de sangre. En cambio, John Carradine le dio a su vampiro un aire de caballero del sur, que era a lo que había estado acostumbrado a interpretar.

Así, podemos continuar hablando de las versiones de todos estos personajes que nos han acompañado en la cinematografía de terror. Pero, sea como fuere, con creaciones inmejorables y otras un tanto más pésimas, estas películas no habrían sido posibles – al menos en aquellos años en los que la animación y creación de personajes por ordenador no era posible- sin la mano de maquilladores que transformaban a una persona en el animal más horrible nunca visto.



Por todo ello, en mi opinión, creo que para analizar los personajes de las películas, debe tenerse en cuenta no sólo la psicología, cómo viven, qué dicen, etc. sino también cómo se muestran físicamente al espectador.

Esto es así, ya que el primer conocimiento que tiene el espectador de un personaje es a través de su apariencia física. Y ya sabemos por experiencia que los espectadores son capaces de reconocer la maldad o bondad de un personaje, e incluso saber si desempeña un papel relevante tan sólo por su aspecto. Por que el miedo entra por todos los sentidos, el gore solo puede si quiera explotar uno o dos sentidos, pero el verdadero cineasta de calidad sabe hacer que cada fibra del cuerpo entre en un estado de supervivencia. 

FRANKY "¿QUE VIVE EN LA OSCURIDAD?" CYBORG

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