jueves, 15 de enero de 2015

¿Estamos perdiendo nuestra Humanidad?


¡Saludos! Estos días veo como nuestra sociedad del siglo XXI ha olvidado una de las corrientes de pensamiento más trascendentales en la historia de la humanidad, y es precisamente el humanismo. Entendido como “la concepción del mundo y de la vida, basado en el respeto a la personalidad humana, que lleva a la afirmación de los valores del espíritu y a una idea del derecho como cristalización de la justicia”

Por ello y empezando el año con una breve reflexión sobre el como el ser humano, cada vez merma mas su "humanidad"; y que este elemento esta socavando fuertemente al individuo como un ser social y solidario. Y por el contrario, cada vez  estamos más sujetos a un sistema que nos esta convirtiendo en meras máquinas para satisfacer solamente deseos mundanos. 

Esta pérdida del humanismo se refleja en la débil estructura y frágil cohesión social, porque ante una sociedad globalizada, el hombre vale por lo que tiene y no por lo que es. Hoy se valora al hombre por la marca de su vestuario, antes que por su ideología o capacidad intelectual. 

Asimismo, en el ámbito educativo, el modelo actual ya no pretende realizar una formación integral del hombre; hoy sólo se quiere semi-preparar  a la persona con los conocimientos mínimos, para que sólo produzca como máquina e ignore la utilidad, valor y trascendencia de sus obras; este modelo educativo sólo ha beneficiado a los dueños de los medios de producción. 


En el ámbito político, el panorama tampoco es alentador, porque los que detentan el poder, no cuentan a la población como seres humanos, sino que reducen la concepción humana, a la de un voto, es decir, conciben al ciudadano únicamente como objeto de una elección y no como protagonista de un proceso democrático. 

Ha sido tan vejado el humanismo, y como consecuencia el propio hombre, que en nuestra sociedad actual el individuo ha olvidado su calidad humana, su capacidad crítica y constructiva, porque hoy, el ciudadano ya no quiere hablar, ya no quiere opinar, ya no quiere debatir; siente miedo, temor, pavor, al expresar un pensamiento distinto al de otro miembro de la comunidad; hoy sólo quiere utilizar a su semejante como escalón para obtener un beneficio propio, sin importar con ello pisotear su dignidad humana. 

Ante este grave escenario, no podemos ser simples testigos pasivos, antes bien, debemos emprender acciones concretas para rescatar al humanismo; acciones que deben iniciar en el seno familiar, en nuestra casa, en nuestro hogar, mediante una convivencia realmente humana con nuestros padres y con nuestros hijos. 

En la escuela y en la universidad, cambiando la vieja concepción de que el docente lo sabe todo y por ello, él sólo debe hablar en la clase, porque él es el único protagonista; este arcaico modelo educativo le ha hecho tanto daño a nuestro país, que no ha formado verdaderos ciudadanos, sino simples hombres, carentes de espíritu crítico y progresista. 


Por ello es urgente que el niño, que el adolescente y el joven universitario sean sujetos activos en el proceso educativo, que razonen, que desarrollen su capacidad crítica y que sean capaces de externar su pensamiento, aún y cuando sea diferente al del docente, siempre en un ambiente de respeto, cordialidad, siempre bajo la proyección del humanismo, entendido como el amor al hombre, a su dignidad humana y a su formación cultural. 

FRANKY "Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma" CYBORG

1 comentario:

Jay Saenz dijo...

Curiosamente te estas contra diciendo...en lo anterior decis que las creencias religiosas estan vetadas para la crítica y la burla. El modelo educativo que estas criticando es justamente basado en un modelo religioso donde el maestro no podía ser contradecido porque la enseñanza es dogmática y el alumno es un simple receptor de conocimiento...en lugar de eso la educación moderna esta enfocada a convertir a los estudiantes en generadores de conocimiento. Creo que es cierto que el materialismo nos ha deshumanizado, pero eso se ve sobretodo en sociedades atrasadas y con pocos valores como la latinoamericana.