miércoles, 25 de marzo de 2015

Hadashi no Gen -Sobreviviendo al Fin-




¡Saludos! Siguiendo con algunas películas que engloban el drama de la post-guerra y enfocado a lo que paso después de la caída de las bombas nucleares en Japón, ya con la reseña de La Tumba de las Luciérnagas; recordé una cinta muy fuerte 5 años antes estrenada como lo es Hadashi no Gen y pues me parece prudente hablar de ella. 


Hadashi no Gen es un manga autobiográfico escrito y dibujado por Keiji Nakazawa, publicado entre los años 1973 y 1974 en la revista Shonen Jump y que cuenta con dos filmes animados, 2 películas live-action  y recientemente (en el 2007) un Drama-TV emitido muy brevemente (3 días) por Fuji TV de por medio. 

La relevancia de este título en la cultura pop es tan grande que en el año 2005, la revista TIME la tuvo entre su Top-5 de DVDs más sobresalientes de la animación japonesa.

Utilizando una carga de imágenes impactantes propias de un "gore ligero" y agregando la narrativa propia del Shonen, Hadashi no Gen nos cuenta la historia de Gen, un chico que sobrevivió junto a su madre y su hermano no-nato a la destrucción de su ciudad (Hiroshima) por la bomba atómica y que si bien por un lado significó el final de la Segunda Guerra Mundial, en su historia, Nakazawa nos lleva de la mano hacia un dramatismo sin igual al representar todos los esfuerzos de su protagonista por sobrevivir a la muerte del resto de su familia y el horror nuclear que se presentaba ante sus ojos.

Un Mundo Apocalíptico muy real


Es el año 1945 en el gran imperio del Japón, el joven Gen se levanta para ir al colegio junto a sus hermanos "Shinji", "Eiko" y su madre embarazada "Kimie". Por las calles se escuchan las canciones pro-guerra de los vecinos y cada tanto alguna alarma del pueblo alertando sobre aviones enemigos, a Gen no le interesa, sabe que los refugios no sirven contra las bombas incendiarias de los aviones americanos, se lo dijo su padre "Daikichi" el cual esta en prisión por oponerse abiertamente a la guerra.

En este momento histórico del Japón se podía ver un ferviente patriotismo, sus habitantes de la isla creían que estaban protegidos por el divino emperador que para ellos era Dios y que ganarían la guerra sin lugar a dudas, cuando la verdad era que solo un manojo de corruptos poderosos habían decidido que el país entrara en guerra mientras el pueblo sufría hambre, muchas familias perdían a sus hijos que iban a combatir y quienes se oponían a ello eran tratados de traidores.

Pero a Gen no le importaba, no importaba si algún adulto se aprovechaba del encarcelamiento de su padre o si la pobreza los azotaba, Gen siempre encontraba la forma de sortear esos obstáculos y traerle felicidad a su familia, eso es lo que Gen pensaba la mañana del 6 de agosto cuando iba a su escuela en la ciudad de Hiroshima.

Si hiciéramos una encuesta preguntando a un occidental sobre una película de animación japonesa ambientada en la segunda guerra mundial a buen seguro que la respuesta mayoritaria sería “La tumba de las luciérnagas”, esa maravilla de la animación creada por el Estudio Ghibli.


El brillo de esta película es tal que no es raro que eclipse a otras obras quizá menores pero no exentas de interés, como es el caso de esta que nos ocupa.

Desde luego, Gen el descalzo (en español) es una obra mucho más conocida en Japón que en occidente. La película está basada en el manga de 1973 de Keiji Nakazawa, un superviviente de la bomba atómica de Hiroshima. De esa obra se adaptarían 6 novelas, 3 películas de acción real, una serie de televisión y 2 películas de animación, lo que nos da una idea de la popularidad de esta historia en Japón.

De hecho, el manga original supuso un auténtico shock para muchos japoneses que desconocían los verdaderos efectos de las bombas atómicas, consecuencias que el gobierno japonés había tratado de ocultar para evitar el crecimiento del odio anti-americano.

La película nos muestra, desde el punto de vista de Gen, el niño protagonista, el antes y el después de la caída de la primera bomba atómica en la ciudad de Hiroshima siendo este evento el punto rompedor de la película tanto argumental como estilísticamente. 

El Infierno hecho en Hiroshima

La primera parte narra la vida en Hiroshima durante los últimos años de la guerra, ciudad en la que, a pesar de sufrir las penurias del desabastecimiento, no sufrió bombardeos masivos como el resto de principales ciudades de Japón. 

En esta primera parte asistimos, bajo una animación de corte clásico dentro del animé japonés,  a un conjunto de escenas que se podrían calificar como tontorronas o infantiles (no en vano es un niño el protagonista) pero que sutilmente a poco van introduciendo elementos casi documentales de la vida en Hiroshima en esos días: la escasez de alimentos, el envío a la desesperada de los jóvenes a la guerra, la adoración fanática al emperador y a la nación pese al racional reconocimiento de la derrota.


En contraste a esta primera parte, tan vitalista incluso dentro de la tragedia, el momento de la caída de la bomba supone una ruptura total dentro del ritmo de la película.

La secuencia es narrada de una forma tan directa y con tanta brutalidad que suponen todo un golpe visual en la cara al espectador. La secuencia también supone una ruptura estilística, pasando de la estética animé a las imágenes más tendientes al realismo del bombardero a las cuasi expresionistas de las víctimas vagando por la desolación de la bomba. 

Es este sin duda el punto álgido de la película, el momento en el cual te olvidas que estás asistiendo a una obra animada y sientes el horror de ese instante. Para el que esto escribe uno de los momentos más impresionantes que visto, por el nivel de realismo que se tomaron para de verdad recrear el como se pudo haber vivido el dolor, la desesperación y el terror de un arma de destrucción masiva.

Después de este momento, lo fácil habría sido caer en la narración dramática y desesperada, en el panorama sombrío de las consecuencias de la bomba.

Es cierto que la película no ahorra en efectos dramáticos, entre ellos la muerte de seres queridos y los terribles efectos de la radiación en los supervivientes, pero, lejos de centrarse en esos momentos, Gen opta por la vía de la supervivencia, la de la reconstrucción y en definitiva, la de la esperanza de un futuro mejor

Aunque Hiroshima no sea una película ni mucho menos redonda desde el punto de vista artístico (ninguna escena llega a acercarse a la ya mencionada de la caída de la bomba) sí que es una película de esas que considero necesaria, tanto por su valor documental como por su mensaje constructivo y esperanzador para las generaciones futuras.

Para el amante de las películas que tiene con eje central un momento histórico y desean hacer un poco análisis de las consecuencias de los genocidios, y el como los supervivientes intentan retomar sus "vidas normales" ademas de ser una obra muy interesante especialmente a la hora de enfocar dos lados de una moneda.

El drama y terror vivido por la destrucción de miles de vidas, ciudades y una sociedad como tal, con la parte de superación y búsqueda humana de algo mejor.


FRANKY "ESPERANZA DESPUÉS DE LA TRAGEDIA" CYBORG 

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