miércoles, 26 de octubre de 2016

Marco Polo: Una "Grandeza de Netflix"



¡Saludos! Marco Polo ha hecho historia, aunque esta vez en formato de serie. Netflix ha dado vida al aventurero y comerciante Veneciano de forma magistral gracias a una inversión de 90 millones de dólares –unos ocho por episodio-.  

La empresa norteamericana ha demostrado que si se quiere, incluso cuando se trata de materias tan complicadas y costosas como es la recreación histórica, se puede.

La serie, que cuenta la llegada de Marco Polo al Imperio Mongol durante el reinado del nieto de Gengis Kan y último Gran Kan, Kublai Kan, consta de diez capítulos que se han emitido en la primera mitad del 2015 y que han hecho las delicias de los amantes de la historia, las aventuras, la cultura oriental, las artes marciales y las cosas bien hechas. 

Tanto es así que han renovado y hubo una segunda parte y tercera entrega (pronto). Y es que basta un par de capítulos para saber que se trata de una recreación magistral con un importante apoyo económico. 

Las batallas, las coreografías de los combates individuales, los paisajes, el vestuario, los palacios… todo está hecho con mimo y pasión.

Pero todo lo anterior cojearía –y hasta podría decirse que resultaría ridículo- si no fuese por un guion y unos personajes bien trabajados. El exceso de ambición, lo presuntuoso, queda mal. Y en Marco Polo hay equilibrio, como el que se busca en las filosofías orientales. Es cierto que para saber si se adapta al cien por cien de los relatos contados en su diario hace falta ser un experto y conocer muy bien aquellos convulsos tiempos en la Mongolia y la China del siglo XIII, pero sí que se nota la búsqueda de un rigor histórico.



La Batalla de Xiangyang, cuando la mítica Gran Muralla fue derribada para dar paso a los legendarios jinetes mongoles es sin duda un momento épico. Y es que se dice que el mercader, en sus últimos años admitió que se inventó algunas cosas pero, en su lecho de muerte, dijo antes de exhalar: “no he contado la mitad de lo que he visto”. 

Los personajes están muy trabajados y convencen. Destacan especialmente: el protagonista Marco Polo, interpretado por el joven italiano Lorenzo Richelmy, que aunque era conocido en su país ha sido con esta serie con la que ha pegado el salto a las grandes producciones; el inglés Benedict Wong en el papel de un ambicioso Kublai Kan que logra gustar y asustar a partes iguales; y Tom Wu, que aunque ya ha actuado en grandes producciones como Batman, Skyfall o Kick Ass 2, logra aquí su mejor interpretación dando vida a Cien ojos, un monje taoísta ciego que protagoniza las mejores peleas de la serie. 

Éste último es sin duda es este tipo de personajes que hacen que la serie gane en carisma y seguidores, como Daryl en Walking Dead o Tyrion en Juego de Tronos.

En definitiva, serie recomendada. 


Franky "El Mundo del Khan" Cyborg...

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