martes, 4 de julio de 2017

Pablo Presbere Defensor de la libertad de los Pueblos Originarios


Saludos lectores! La historia comienza tal vez desde 1540, cuando es creada Nuevo Cartago y Costa Rica, provincia del Reino de Guatemala. El primer Gobernador fue Diego Gutiérrez y Toledo, quien llegó al territorio en 1543 y murió a manos de los Españoles. En Talamanca, cuyo nombre original era Ará, permanecía una nutrida comunidad de indígenas de diversas etnias. Santiago de Talamanca fue fundada en 1605 por el conquistador Diego de Sojo y Peñaranda. Recibió ese nombre en recuerdo de su tierra natal, la villa de Talamanca cerca de Madrid.

Tuvo un cierto desarrollo pero en 1610, debido a los abusos de Sojo y Peñaranda, una rebelión indígena dirigida por el Useköl Guaykara provocó su destrucción. Useköl significa máximo jefe religioso de los Bribris y Cabécares.

En Talamanca, la tenaz oposición a la dominación española obstaculizó todo intento permanente de establecer iglesias. Desde la perspectiva indígena los conceptos militar y espiritual eran indistinguibles. El soldado llevaba al sacerdote para sacralizar su esfuerzo, y el fraile servía para abrir sendas para el ingreso militar.

  • En 1613, el Bru Coroneo sublevó a todas las tribus del este de la Provincia colonial (Bru o Blu significa el “principal jefe político y militar”).
  • En 1620 se ahorcaron como “Caciques de Talamanca” a Juan Serraba, Francisco Kagrí, Diego Hebeno y Juan Ibquezara.
  • En 1662 el Bru Kabsi con sus huestes, toma y destruye la recién fundada Ciudad de San Bartolomé de Duqueiba, en los márgenes del Río.
La solución para “pacificar” Talamanca, recomendada por los padres franciscanos, es el despoblamiento, es decir, el traslado forzoso de los aborígenes hacia las zonas dominadas por los conquistadores. Durante décadas cientos de indígenas fueron entregados a los colonos como encomiendas, una situación similar a la esclavitud.


El gobernador Lorenzo Antonio de Granda y Balbín decidió emprender acciones más amplias de despoblamiento en 1699, pero chocó contra el Cacique de Suinsi Pabru Presbri, que pasó a la historia con su nombre castellanizado de Pablo Presbere (Pa-Bru significa “Jefe de las Lapas”).

En 1709, Presbere interceptó una carta de los frailes en la que se daba la orden de “[sacar] a la provincia de Boruca los [indios] que estuvieren cercanos a ella, y a Chirripó y Teotique los que pudieren salir por la misma razón [porque] sus tierras [son] malas para administrarlos…”
El resultado fue el estallido una insurrección que marca uno de los capítulos más sanguinarios tanto por parte de los nativos como de los conquistadores, dirigida por los líderes indígenas Presbere y Comesala con lo que se puso freno a la expansión hispánica en este territorio.

Presbere, al mando de un grupo de guerreros indígenas, dio muerte a fray Pablo de Rebudilla y dos soldados que se encontraban en San Bartolomé de Urinama. Luego, el jefe Comesala, al mando de otro grupo, se dirigió hacia Chirripó, dándole muerte a fray Antonio de Zamora, a dos soldados, la mujer y el hijo de uno de ellos.

El 28 de setiembre, 4000 indígenas atacaron San Juan donde se encontraba fray Antonio de Andrade. Cinco soldados murieron, huyendo el resto a Cartago. Después, dieron fuego a catorce iglesias. Además se exhumaron los cadáveres de indígenas para ser sepultados según su costumbre, evidenciando así la carga ideológica y religiosa del enfrentamiento.

Las represalias españolas fueron enormes y en una emboscada, el líder indígena fue capturado. Él junto con otros dirigentes y 700 indígenas fueron llevados prisioneros a Cartago. De ellos solo 500 llegaron vivos. El Useköl Pedro Comesala y otros indígenas lograron escapar, escondiéndose en las escarpadas montañas.

A pesar de que se les había ofrecido la paz a los rebeldes si se rendían, éstos prefirieron dar fuego a sus casas y huir. También cavaron huecos en cuyo fondo pusieron afilados palos que luego cubrieron con maleza, para que los soldados se cayeran y se ensartaran en las estacas.

Tal como había prometido el gobernador, los indígenas que llegaron a Cartago fueron repartidos entre los expedicionarios, a fin de que los empleasen para su servicio personal. Debido a las duras condiciones a las que fueron sometidos, estos indígenas murieron en gran número.

Según testimonio del gobernador Haya Fernández, nueve años más tarde, de los 500 indígenas que habían llegado a Cartago, quedaban solo 200. Con respecto al cacique Presbere y los demás líderes fueron todos encarcelados en el convento de La Soledad en espera de ser enjuiciados.

Finalmente, Presbere fue condenado a ser exhibido por toda la ciudad en la que se pregonaría su delito, luego arcabuceado y finalmente decapitado, para exhibir su cabeza en un mástil. Antes de darle muerte, se le tuvo con hambre y fue golpeado sin misericordia.

La sentencia se cumplió el 4 de julio de 1710, en la ciudad de Cartago.

Pablo Presbere no forma parte del conjunto de héroes nacionales. No obstante, la Asamblea Legislativa de Costa Rica lo declaró Defensor de los Pueblos Autóctonos y levantó un busto de él en sus jardines.

El 4 de julio, fecha de su fusilamiento, los indígenas lo recuerdan como su día, en conmemoración de cinco siglos de lucha contra el dominio extranjero.

El Useköl Pedro Comesala le sobrevivió para reorganizar la nación de Ará o Talamanca. La conquista española nunca pudo doblegar a los talamanqueños, abandonando su lucha por cegar la libertad de este pueblo al momento de la independencia de Costa Rica en 1821, ya Talamanca era libre del oprobioso yugo español.

::Legado::

Tras la insurrección de Pablo Presbere, los indígenas de Talamanca reforzaron su identidad y dominio en ese territorio, incrementando su función como zona de refugio para los aborígenes que lograban escapar al dominio español. En cierta forma, esto permitió la subsistencia de las tradiciones, identidad e idioma de estas culturas hasta nuestros días. 


La rebelión de Presbere se sigue considerando como la máxima acción de protesta del indígena talamanqueño ante el sometimiento español. Aún con la captura de los 700 indígenas, desde el punto de vista de estos la rebelión fue un éxito, ya que los españoles tuvieron que abandonar la región del Caribe sur como consecuencia de la misma, lo que permitió a Talamanca recuperar su independencia y soberanía. El nombre de Presbere quedó grabado en la memoria colectiva de los indígenas talamanqueños como símbolo de la resistencia ante los invasores foráneos.

El miércoles 19 de marzo de 1997, la Asamblea Legislativa de Costa Rica declaró a Pablo Presbere defensor de la libertad de los pueblos indígenas. Pablo Presbere fue declarado benemérito de la patria en el área de defensores de la libertad por ley 7669 del 9 de abril de 1997, publicado en el periódico oficial La Gaceta N°3 del 9 de mayo de 1997.1

En Costa Rica se le han dedicado varios monumentos: uno de 3.12 m de alto, hecho en cobre, que se encuentra frente a la Municipalidad de Limón, inaugurada en 1993, y otra que es un busto en bronce que se halla en el patio de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.

Escrito por: FRANKY CYBORG



No hay comentarios.: